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05 de Jun de 2020

Economía

¿Se renuncia al jefe o al trabajo?

Una encuesta reveló que el 75% de los empleados que renuncian lo hacen realmente por deficiencias del líder de la organización

¿Se renuncia al jefe o al trabajo?
Las empresas con altas tasas de deserción deben hacer una autocrítica para corregir los métodos.

El 75% de los empleados que renuncian realmente no están renunciando a su trabajo, sino a sus jefes, así concluye una encuesta publicada por The Herman Group.

Esto significa que los líderes deben trabajar en mejorar sus habilidades si quieren retener al talento.

Pero, ¿cuáles son las cosas que hacen huir a los colaboradores? De acuerdo con una publicación de SmartBlog, especialistas en comunicación sobre liderazgo, existen seis causas principales:

1. Un humor cambiante: Los cambios de humor impredecibles hacen que cualquier jefe se vea como inabordable. Parte de ser un líder es ganarse la confianza del equipo.

2. Demasiada intromisión: Un ‘jefe helicóptero’ es aquel que maneja hasta el último detalle del trabajo de un subalterno. El hacer esto desperdicia el tiempo del líder y el dinero de la empresa, además de ser incómodo para el trabajador.

Un líder debe saber lo que todos en la oficina están haciendo, pero sin preocuparse por los detalles, porque las tareas de los empleados son asignadas de acuerdo a sus conocimientos y habilidades para completarlas.

3. Bullying : A nadie le sorprende que la intimidación tenga efectos negativos en la moral, y aun así algunos jefes siguen recurriendo a ella. El mundo profesional es competitivo, pero el miedo nunca será una buena motivación. El trabajo de un líder es cortar este tipo de problemas, enseñando con el ejemplo y subiendo los estándares sin ser jamás el causante de situaciones de desprecio.

4. Intentar ser un amigo: El arte de construir camaradería en una oficina es delicado. Por un lado, el compañerismo puede ser un motor para el buen desempeño, pero por otro, hay que marcar una línea entre una amistad y una relación profesional.

Un líder debe ser agradable con su equipo, cuidando que esta relación no se malinterprete como favoritismo. Una línea poco clara entre amigo y jefe puede hacer más difícil ciertas conversaciones sobre problemas o situaciones delicadas.

5. Exigir demasiado: Hay jefes que esperan que sus colaboradores trabajen el fin de semana o envíen correos electrónicos fuera de horas de trabajo esperando respuesta. El tiempo que se pasa fuera de la oficina es importante para la salud y la productividad, por lo que un líder tiene que entender que un descanso es un descanso.

6. Ver el vaso siempre medio vacío: Los empleados cometen errores y cuando lo hacen, es trabajo del líder manejarlos de forma apropiada. Esto puede ser difícil para algunos, mientras que otros comenten el error contrario: ignorar los logros.