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01 de Apr de 2020

Economía

Entre ‘washingtons' y ‘martinelitos', ¿con cuál me quedo?

Nada prohíbe que haya monedas metálicas de curso forzoso...

Todo mundo sabe, y se ha acostumbrado, que en Panamá, el dólar americano es el papel moneda de curso legal en el país. Aparte de la influencia norteamericana en el país, el artículo 262 de la Constitución vigente señala que… ‘no habrá en la República papel moneda de curso forzoso...'. Pero no prohíbe que haya monedas metálicas (o de otros materiales), de curso forzoso.

Basados en estas normas, Panamá todos los años hace emisiones de monedas nacionales, de curso forzoso, y en ocasiones, hace emisiones especiales conmemorativas a determinados eventos. También de curso obligado.

Hay otras emisiones numismáticas, de colección, de piezas individuales, de oro, de plata, metálicas, o inclusive de juegos de monedas, todas de colección, no así de uso como medio de pago.

Durante el gobierno del presidente Martinelli, se dio una emisión masiva de monedas de valor de un balboa. Fue muy criticado en su momento por muchos ciudadanos, que vieron en esta emisión una forma de obtener ingresos adicionales no presupuestarios; lo cual fue cierto. Veamos.

El Soberano de un territorio fijaba la moneda del lugar. Y la emitía. Usualmente, con un valor de compra menor al costo mismo de la fabricación de la moneda. Esa diferencia entre el costo de producción de la moneda y el valor de compra de la misma, se llama señoreaje. Es una especie de impuesto que el Soberano retenía por la circulación de la moneda. Eso mismo hacen los países. Cuando Estados Unidos emite un dólar, y lo pone a circular, el costo de producirlo es infinitamente menor que el valor de compra. La diferencia, señoreaje, se la queda el gobierno emisor.

El gobierno de Martinelli hizo lo mismo. Emitió monedas de circulación forzosa, y se quedó con el señoreaje. O ingresos extraordinarios que fueron a alimentar la máquina de gastar que distinguió al gobierno de marras.

Algunos argumentaron que la inyección masiva de ‘martinelitos', como fueron bautizados por la picardía criolla, sería inflacionaria asumiendo que el incremento en la masa monetaria no sustituiría la importación de dólares por montos equivalentes constantes en el tiempo. Este razonamiento adolecía de dos fallas por lo menos: (a) que se mantendría el influjo de dólares americanos sin descontar la suma de ‘martinelitos' puestos en circulación, y (b) que el monto de monedas era lo suficientemente significativo para hacerse notar un impacto en la masa monetaria.

Hubo inflación en el período mencionado, pero en mi opinión, no fue un fenómeno monetario, sino de gastos del sector público, incremento del endeudamiento que inyectó más dinero en la economía, y los ajustes salariales al alza que se adoptaron, como medida para paliar el impacto inflacionario. A contrapelo de paradigmas económicos, de que la inflación no se combate aumentando los costos de producción.

Retornemos. Recientemente el Banco Nacional de Panamá (BNP), a través de la Reserva Nacional que administra los dólares recibidos de Estados Unidos para monetizar la economía nacional, y que recibe los billetes mutilados o deteriorados así como los excesos de efectivo del sistema, para ser devueltos al Federal Reserva Bank en Atlanta, anunció que estaría inyectando ‘martinelitos' en la economía nacional.

¿Qué implicaciones tiene esto para el país? En primer lugar, al limitar el monto de billetes de un dólar, los Washington, y sustituirlos por monedas de igual valor, el impacto en la masa monetaria es nulo. Esterilizado. Vale decir, no debería tener ningún impacto.

Por otra parte, traer dólares desde Atlanta, u otro Banco de la Reserva Federal, implica gastos de transporte local, fletes aéreos, costos de seguros, conteo y administración interna de la Reserva, costos de almacenamiento, operativos, etc. Sería una especie de ahorro de costos y de riesgos de asaltos. No es lo mismo correr con una bolsa de dólares, robados, que con una bolsa de ‘martinelitos'.

Hay otros factores. La duración de los billetes vs. la duración de las monedas. Un billete de un dólar en Estados Unidos tiene una vida útil estimada de 5,8 años. Una moneda tiene muchísima más vida útil. El billete de un dólar es el de mayor cantidad impresa, y el 70% se destina a reemplazar billetes mutilados.

El uso del dólar en Panamá le ha reportado a nuestro país muchos beneficios, como la estabilidad de precios y el desarrollo del modelo económico basado en servicios. Sin embargo, considero que la emisión de ‘martinelitos', aparte de generarle ingresos extra presupuestarios al gobierno, que tanto los necesita, y las molestias de peso en los bolsillos y cartera, no significa mayores riesgos.

Aunque, pensándolo bien, ojalá que a economistas literales del gobierno no se les ocurra hacer una emisión masiva y exagerada de ‘martinelitos' de distintas denominaciones, para impactar la oferta monetaria, generar presión inflacionaria mediante gasto público, y dizque dinamizar la economía.

FRANCISCOBU@GMAIL.COM