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18 de Oct de 2019

Economía

Tasa de pobreza por ingreso se redujo casi la mitad en catorce años

Un informe reciente de la Cepal revela que a nivel nacional la pobreza extrema pasó de 16.2% en el año 2002 a 8.5% en el 2016. Igual sucedió con la pobreza, que pasó de 34% a 17%

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que en Panamá la tasa de pobreza extrema y de pobreza por ingreso a nivel nacional se redujo casi la mitad en catorce años.

Para el año 2002, la pobreza extrema a nivel nacional estuvo en 16.2% y para el año 2016 bajó a 8.5%.

Lo mismo ocurrió con la pobreza que de 34.0% en el 2002 se redujo a 17.0% para el año 2016.

La mayor incidencia de pobreza extrema y pobreza por ingreso se registra en las áreas rurales del país.

Los datos se desprenden del informe Medición de la Pobreza por Ingresos, Actualización Metodológica y Resultados que publicó esta semana la Cepal, como resultado de un proceso de varios años de investigación destinados a la revisión de la metodología utilizada por el organismo para la medición de la pobreza por ingresos.

Dicho proceso fue llevado a cabo por la Unidad de Estadísticas Sociales de la División de Estadísticas de la Cepal, en base a las encuestas de gastos e ingresos de los países analizados y del Banco de Datos de Encuestas de Hogares (BADEHOG).

Durante el periodo analizado, el flagelo también se redujo en sus países vecinos: Costa Rica y Colombia. En el primero la pobreza extrema se situó en 4.2% y la pobreza en 16.5%. Y en el segundo se ubicó en 12.0% la pobreza extrema y en 30.9% la pobreza.

MÉTODO

Para este estudio se consideró la ‘línea de pobreza', es decir, el valor monetario, en el que se incluyó dos componentes: el costo de adquirir una canasta básica de alimentos y el costo de los demás bienes y servicios, expresado sobre la base de la relación entre el gasto total y el gasto en alimentos.

La canasta básica de alimentos se construye de manera que satisfaga los requerimientos calóricos promedio de la población, mediante una estructura de bienes y precios proveniente de las pautas de consumo observadas en un grupo de referencia y ajustada de manera que cuente con equilibrios nutricionales básicos.

En este sentido, el estudio detalla que en 2016, las líneas de pobreza extrema para las áreas urbanas del conjunto de 18 países alcanzaron en promedio simple un valor de $65 por persona al mes, y las líneas de pobreza un valor de $132 por persona al mes.

En Panamá las líneas de pobreza extrema para las áreas urbanas alcanzaron en promedio un valor de $62 por persona al mes, y de $120 en igual periodo para la pobreza.

Mientras que en las áreas rurales del país la línea de extrema pobreza está en $59 por persona al mes y la de pobreza alcanza un valor de $93 por persona al mes.

En el estudio se observan valores especialmente altos en países como Argentina y Venezuela, casos en los que se aplica la consideración sobre los tipos de cambio antes mencionado. Pero si se excluyen los datos de dichos países, —según el documento— las líneas de pobreza extrema alcanzan un promedio de $54 al mes, con valores que van desde los $38 hasta los $74.

Las líneas de pobreza, por su parte, llegan a un promedio de $114, y varían entre $86 y $166.

En el caso de las áreas rurales, el promedio de las líneas de pobreza extrema para los 16 países -no hay datos del resto- con información correspondiente a dichas áreas alcanza $48 por persona al mes; las líneas de pobreza promedian $90 por persona al mes.

ÉTICA Y DESARROLLO

En la investigación, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, expresó que la superación de la pobreza constituye no solo un imperativo ético, sino también un requisito indispensable para lograr mayores niveles de desarrollo, tanto en el mundo como en América Latina y el Caribe.

‘La pobreza es una manifestación extrema de las múltiples facetas de la desigualdad y una de las preocupaciones centrales en el pensamiento de CEPAL', expresó Bárcena.

A su vez considera, que la insuficiencia de recursos monetarios para alcanzar un nivel de bienestar compatible con la dignidad humana es una de las formas más alarmantes en que se presentan las diferencias sociales'.

Opina que en la pobreza se concentran privaciones en el acceso a los bienes y servicios básicos, y a una protección social adecuada, así como la falta de participación en los espacios fundamentales de la sociedad, entre otras.

Manifestó que la elevada desigualdad y la pobreza generan desincentivos para la innovación y la inversión en los países, por lo que representan una ineficiencia de alto costo en el proceso de desarrollo.

El organismo sugiere que para superar la pobreza se requiere ir más allá de garantizar mínimos de bienestar como objetivo de las políticas de desarrollo.

Asimismo, recomendó un modelo de desarrollo basado en un cambio estructural progresivo para la igualdad y la sostenibilidad, en el que las instituciones, las estructuras y las políticas se orienten hacia el cierre de brechas entre grupos, hacia la igualación de oportunidades y la erradicación de la cultura del privilegio. ‘La insuficiencia de recursos debe ser abordada a través de aspectos como la igualdad en el empleo, la titularidad de los derechos y la convergencia productiva, entre otros', afirmó.

Para finalizar, el organismo destacó que en las economías modernas, el ingreso es el principal medio para acceder a los bienes y servicios esenciales para alcanzar bienestar material. Por ello, el ingreso, entendido como el flujo de recursos que recibe un hogar durante un período determinado, es la medida habitualmente utilizada para expresar su capacidad de consumo de bienes y servicios.