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12 de Apr de 2021

Economía

Perfil de Género de Panamá: 'La pandemia tiene rostro de mujer'

Son las primeras en responder como trabajadoras del hogar remuneradas o no, profesionales de la salud, voluntarias de la sociedad civil, comunitarias y cuidadoras remuneradas o no 

Comienza fase 2 de vacunación con adultos mayores de 60 años en San Miguelito
Una enfermera espera para comenzar la fase 2 de vacunación en Panamá, en la población de los  adultos mayores de 60 años en San MiguelitoRoberto Barrios

Aunque todas las personas fueron afectadas por la crisis provocada por la pandemia de la covid-19, ésta tiene “impactos diferenciados” en las mujeres, así lo concluye el nuevo informe “Perfil de Género de Panamá”.

El documento sustenta que en Panamá, las mujeres son las primeras en responder como trabajadoras del hogar remuneradas (empleadas domésticas) o no remuneradas (amas de casa), como profesionales de la salud, voluntarias de la sociedad civil, voluntarias comunitarias y cuidadoras remuneradas o no.

“Desde hace más de un año, el mundo y Panamá se ha enfrentado a una de las mayores crisis de la historia, nos enfrentamos y seguimos enfrentando a una pandemia global; y esta crisis del covid-19 tiene, sin ninguna duda, rostro de mujer, señaló la coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Panamá, Cristian Munduate.

En ellas, los efectos de la crisis se multiplican al ser las “responsables designadas” de evitar el contagio familiar, mantener la salubridad del hogar, dar soporte emocional y administrar los recursos de la familia, señala el informe.

Además, trabajan en primera fila en los sectores imprescindibles para la satisfacción de las necesidades básicas en el sector salud (hospitales, laboratorios, farmacias, limpieza, administración, etc.), y en el comercio minorista, donde son el 52%, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC) del 2019, entre otros.

Peor aún, esta crisis ha “profundizado” las desigualdades y “deteriorado” lamentablemente los progresos por los que hemos trabajado y luchado arduamente durante años.

“Los efectos de la pandemia, podrían, sino están revirtiendo los escasos logros que hemos alcanzado en materia de igualdad de género y de garantía de los derechos de las mujeres”, lamentó Munduate.

Las desigualdades se ven profundizadas, específicamente, en el acceso a servicios sociales básicos como por ejemplo el tema de la oportunidad para la educación en las niñas, el ámbito de la economía, de la productividad, de la seguridad y de la protección social.

Lo anterior “evidencia definitivamente las grandes vulnerabilidades de los sistemas sociales, políticos y económicos alrededor del mundo en donde consistentemente se priva a la mujer de un pleno desarrollo, de una plena accesibilidad a oportunidades y derechos”.

“La pandemia ha venido a agonizar y a exacerbar más aún las grandes desigualdades que históricamente ya venían enfrentando las mujeres y las niñas”, sostuvo Munduate.

Las mujeres y las niñas alcanzan cerca del 50% de la población y esto implicaría tásitamente que para que construir un mundo en condiciones de igualdad tenemos que lograr que ese 50% de la población esté involucrada activa y plenamente; y que sea activa y plenamente parte de los procesos de tomas de decisiones. 

En el mundo, por ejemplo, las mujeres perciben un 23% menos ingresos que los hombre, y en el ámbito político alcanza escasamente 24% de los escaños parlamentarios

Su esfuerzo redoblado, según el perfil, también se materializa en asumir nuevos retos en el acompañamiento del proceso educativo virtual o por módulos de los hijos e hijas en este momento de emergencia.

“Todo lo anterior se reproduce desproporcionadamente para las mujeres jefas de familia y las de hogares pobres y pobres críticas”.

En el 2018, un 18.6% de mujeres vivía en pobreza multidimensional, siendo las Comarcas Indígenas y las provincias de Bocas del Toro y Darién donde mayor impacto tienen las condiciones de pobreza. Mientras, las provincias de Los Santos y Herrera es donde las mujeres muestran el menor empobrecimiento, según cifras de la encuesta de hogares del INEC de 2018 y ONU Mujeres, 2020.

La crisis sanitaria, además, ha afectado laboralmente más a las mujeres en comparación con los hombres; de hecho, la tasa de participación de las mujeres llegó a -10,4% frente a la de los hombres que se ubicó en 7,4%. En tanto que la ocupación de las mujeres registró un -12.3% frente a la de los hombres que se situó en -9.3%, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dados a conocer en el documento “Panorama Laboral 2020 de América Latina y el Caribe”. 

Por otro lado, la directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, María-Noel Vaeza hizo énfasis en las brechas de género en materia política que existen en Panamá al tiempo que indicó que este documento (Perfil de Género de Panamá) ayudará a subsanar esas brechas.

Munduate subrayó que Panamá, en este sentido, y a pesar de que la igualdad está reconocida en la Constitución Nacional y en diferentes instrumentos nacionales, aún persisten prácticas discriminatorias hacia las mujeres, las niñas y las adolescentes.

“La participación de las mujeres en los niveles de toma de decisión son mínimas . Los tres órganos del Estado panameño y aún están lejos de paridad en el país, unas metas que el mismo país se ha propuesto. Y esto no es un problema de hoy, sino que es un problema histórico”, acotó Munduate.

Destacó que, por ejemplo, en los últimos 76 años de la historia panameña, de 1945 al 2019, se han contabilizado 15 periodos electorales, los cuales se traducen en que solo un total de 82 mujeres han alcanzado un peldaño como diputada principal en el Órgano Legislativo comparado con 820 hombres que han ocupado esta posición, es decir un 10%.

Munduate recordó que este 8 de marzo se conmemora el día internacional de la mujer y lo ideal sería que “la celebración, las leyes y las políticas se traduzcan en acciones concretas y en resultados positivos para que las mujeres gocen plenamente sus derechos”.

El perfil de género en Panamá es un trabajo realizado por ONU Mujeres, PNUD, FAO, UNPA y Unicef, agencias todas que integran el sistema de Naciones Unidas, cuya misión principal es trabajar en los países para que las mujeres, las niñas y las adolescentes tengan mejores oportunidades con equidad.

“Este es un panorama intersectorial que nos puede servir como una herramienta para el análisis para la academia, para las activistas, las defensoras de derechos humanos, las y los tomadores de decisiones, pero principalmente nos tiene que servir para tomar acción y demostrar que de la teoría a la práctica, lo que se necesita es esa voluntad fuerte de querer cambiar las cosas”.

“La igualdad de género y los derechos de la mujer son esenciales para superar esta pandemia. Son una de las bases fundamentales para el logro de los objetivos de desarrollo sostenible y es uno de los estándares para no dejar a nadie atrás”, concluyó.

La ministra de Desarrollo Social y presidenta del Consejo Nacional para la Paridad de Género, María Inés Castillo de Sanmartín, por su lado, manifestó que hay que “dejar atrás la desigualdad de género”, lo cual implica observar la situación de las relaciones entre mujeres y hombres en todas las esferas de la vida para integrar una visión multidimensional.

Aseguró que “se ha trazado el camino hacia el cierre de las brechas de género, estableciendo alianzas público-privada que permitan el empoderamiento de la mujer panameña, y en la medida que cada sector y actor ejerza su rol, trabajando en equipo y de manera articulada, trazando nuevas rutas de trabajo fomentaremos el empoderamiento femenino”.