Panamá y Latam hacia 2030: industria de pagos proyecta $287 mil millones

La industria de pagos en América Latina sumará $287 mil millones en 2030. Panamá enfrenta el reto de adaptar su plaza bancaria a la IA y los activos digitales

La industria de pagos en América Latina se encamina a alcanzar ingresos cercanos a los $287 mil millones hacia el año 2030, respaldada por una tasa de crecimiento anual proyectada del 7%. Esta dinámica colocará a la región por encima de la media de crecimiento global del 5%, según se desprende de la 24.ª edición del Global Payments Report elaborado por la firma de consultoría estratégica Boston Consulting Group (BCG).

El reporte técnico analiza una fase de recalibración para el sector financiero regional. A pesar de la masificación de las herramientas digitales y el aumento en el volumen de transacciones, el crecimiento de los ingresos netos tenderá a desacelerarse en comparación con el quinquenio anterior. En este escenario, las tarjetas de crédito y débito continuarán desempeñando un rol central en los ingresos de la región, pasando de representar el 60% de la facturación en 2025 a superar el 70% al cierre de la década.

En paralelo, las plataformas de pago instantáneo —con experiencias consolidadas como Pix en Brasil, Bre-B en Colombia y Transferencias 3.0 en Argentina— mantienen un incremento acelerado en volumen transaccional. No obstante, al operar predominantemente bajo esquemas de baja comisión o gratuidad para los usuarios, este volumen masivo no se traduce de forma proporcional en ingresos directos para las entidades procesadoras.

Gonzalo Troncoso, managing director & partner de BCG y líder de la práctica de Pagos y Fintech para América Latina, explicó que la prioridad estratégica se desplaza hacia la captura de valor operativo. “Mientras las tarjetas seguirán siendo el principal motor de ingresos, los pagos instantáneos están acelerando la adopción digital en toda la región. El desafío para las compañías será identificar dónde pueden capturar valor en este nuevo escenario”, planteó el especialista durante la presentación de los hallazgos.

El desafío de Panamá frente a la transformación regional de los pagos

En el contexto centroamericano, Panamá se sitúa en un punto de inflexión. Si bien el centro financiero internacional del país cuenta con una sólida infraestructura bancaria orientada al segmento transaccional y corporativo, la transición hacia esquemas de pagos instantáneos y la adopción de tecnologías agénticas plantea retos inmediatos de interoperabilidad y modernización operativa para los actores locales.

A la luz de las tendencias regionales presentadas por Troncoso, la plaza panameña debe acelerar la integración de herramientas como la inteligencia artificial y los modelos de autenticación avanzada para no rezagarse frente a mercados más maduros de la región. En un ecosistema dolarizado donde la presión sobre los costos de cumplimiento y corresponsalía bancaria es elevada, la optimización de procesos de comercio exterior y la captura de valor en transacciones minoristas resultarán determinantes para mantener la competitividad del sector financiero nacional hacia 2030.

Inteligencia artificial y el auge de los activos digitales

Para contrarrestar el apalancamiento operativo negativo registrado en los últimos tres años —donde los costos ligados a salarios, infraestructura en la nube y estructuras tecnológicas superaron el ritmo de los ingresos—, las entidades financieras están recurriendo a la inteligencia artificial (IA). La implementación rigurosa de IA permite reducir hasta un 40% las alertas por falsos positivos en detección de fraude y disminuir en cerca de un 30% los costos operativos en centros de atención al cliente.

En el ámbito del comercio exterior, la IA documental está alcanzando niveles de precisión superiores al 85% entre los primeros adoptantes, permitiendo automatizar la revisión de documentos como conocimientos de embarque y controles de prevención del lavado de activos, funciones que históricamente concentraban altos costos operativos para la banca.

Asimismo, el informe de BCG destaca que América Latina moviliza cerca de $415 mil millones en flujos de criptoactivos, de los cuales el 90% corresponde a stablecoins (monedas estables vinculadas a divisas como el dólar). Este fenómeno responde a necesidades de cobertura frente a la inflación y restricciones cambiarias en diversos países de la región. Para la banca tradicional, la proliferación de estos activos digitales implica el riesgo latente de perder depósitos a la vista si no incorporan billeteras y soluciones de custodia dentro de su propuesta de valor.

La transición hacia el comercio agéntico

El informe concluye que la competitividad del sector en el mediano plazo estará influenciada por la capacidad de respuesta ante el comercio agéntico, un entorno donde sistemas y agentes de IA inician y gestionan transacciones comerciales en nombre de las personas.

De acuerdo con las encuestas globales de BCG a grandes comercios, el 73% de las empresas afirmó que estaría dispuesto a cambiar de proveedor adquirente si otra entidad le ofrece un mejor acompañamiento para autenticar y procesar transacciones iniciadas por agentes inteligentes. Capacidades como la tokenización, la autenticación de agentes y el consentimiento delegado se perfilan como los factores clave de diferenciación para la infraestructura de pagos en los próximos años.

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