03 de Dic de 2021

América

Matrimonio gay y derechos civiles

En las últimas décadas, el tema siempre ha tenido eco en la política norteamericana, en particular durante las campañas electorales

La decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de aprobar el matrimonio gay en todo el país y derogar las leyes de los estados federales que lo prohibían ha sido, como dijo el presidente estadounidense, Barack Obama, ‘un paso más hacia la igualdad en el país'. Estados Unidos acaba de dar un ejemplo universal a todas las democracias del mundo en materia de derechos civiles al reconocer el derecho al matrimonio homosexual.

En las últimas décadas, el tema siempre ha tenido eco en la política norteamericana, en particular durante las campañas electorales. No obstante, ningún candidato se atrevía a tomar posiciones definitivas por temor a las reacciones más conservadoras de la sociedad estadounidense. Pero a pesar de estas resistencias de los sectores más conservadores, el movimiento por el derecho de los homosexuales se mostraba cada vez más poderoso e influyente en las esferas políticas. Desde este viernes el voto de cinco jueces a favor –cuatro en contra- del matrimonio gay ha marcado un hito en la historia de la democracia, no solo en EE.UU., sino que también tendrá su impacto en la comunidad internacional.

Irlanda ya había dado el primer paso en esa dirección. El pasado 23 de mayo, mediante referéndum nacional, los irlandeses votaron si (con un aplastante 62.3% de votos a favor) a la propuesta del gobierno de Dublín, formado por una coalición de conservadores y laboristas, que propusieron reconocer constitucionalmente el derecho en todo el país al matrimonio entre parejas del mismo sexo. Irlanda se convirtió así en la primera nación del mundo en reconocer el matrimonio entre homosexuales. Otras naciones han aprobado leyes parciales, no nacionales, que autorizaban el matrimonio como una ‘concesión' estatal. Irlanda había promulgado (2010) una ley que reconocía las Relaciones Civiles de las uniones de hecho, pero no admitía la palabra ‘matrimonio'. Es precisamente el salto cualitativo que dio con el referéndum y, a su vez, EE.UU. con la decisión del Supremo. La relevancia de estos cambios de mentalidad hacia un mundo de mayor igualdad social produce satisfacción por el triunfo del imperio de la razón ante la suprema intolerancia que se apodera de otras naciones en el planeta.