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27 de Jan de 2021

América

Tlatelolco, una memoria que desgarra

Un suceso que removió los cimientos sociales de México, la matanza del 2 de octubre, sigue siendo objeto de debate y un recuerdo de los abusos contra la población a los que ningún Gobierno debe rebajarse

Tlatelolco, una memoria que desgarra
El ejército mexicano disparó a quemarropa contra miembros del movimiento estudiantil del 68.

Hace cincuenta años miles de estudiantes mexicanos se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco para protestar contra el autoritarismo del expresidente Gustavo Díaz Ordaz, pero la respuesta gubernamental contra este movimiento estudiantil desencadenó en una sangrienta matanza que se convirtió en un símbolo para recordar a los gobiernos de turno que la sociedad mexicana no perdonará los abusos de poder.

En su aniversario número cincuenta, una marcha de miles de personas, en su mayoría universitarios, arroparon al colectivo de supervivientes del movimiento del 68 mientras recorrían la Ciudad de México y al clamor del lema, ‘el 2 de octubre no se olvida', reporta la agencia Efe .

En la marcha se coreaban cánticos contra Díaz Ordaz y Luis Echeverría, ahora de 96 años, el cual para 1968 fungía como secretario de Gobernación y responsable de la seguridad interna.

A la marcha también se sumaron los padres y familiares de los 43 de Ayotzinapa que desaparecieron en 2014 tras ser detenidos por las autoridades. Antes de ser interceptados, estos tenían planeado desplazarse a la Ciudad de México para participar de la manifestación estudiantil del 2 de octubre.

UN MAR DE ESTÍMULOS

La historia del 2 de octubre de 1968 responde a un país que ya se encontraba encendido por previas manifestaciones estudiantiles que exigían más derechos civiles, como la del 23 de julio del mismo año, cuando la policía mexicana —conocida entonces como Cuerpos de Granaderos— se lanzó de manera brutal sobre el movimiento.

Esto generó que posteriormente estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional organizaran una nueva marcha que igualmente tuvo como respuesta una violenta represión policial.

Con el paso de las semanas el movimiento ganaba más fuerza, las manifestaciones se extendían por todo el país y con mayores números, como la Marcha del Silencio del 13 de septiembre, en la cual participaron más de 150,000 personas.

Si bien, ‘México había crecido muchísimo en términos económicos' para esas fechas, ‘¿por qué tendrían que quejarse si todo iba bien en lo económico?', se pregunta la historiadora Ángeles Magdaleno en una conversación con Efe .

‘La CIA estaba absolutamente convencida de que el movimiento tenía apoyo e inspirción, no sólo de Cuba sino también de la Unión Soviética'

La investigadora considera que la razón de ello es que para los estudiantes y otros movimientos, el desarrollo económico no era suficiente, era necesario modernizar la instituciones políticas, y a su vez, les molestaba que los gobernantes siguiesen viendo a los ciudadanos como súbditos.

Estas exigencias ya se habían manifestado en años anteriores a las marchas estudiantiles, en ese sentido la generación del 68 respondía a un mar de estímulos provocados por los paros y marchas organizadas por agrupaciones de médicos, ferrocarrileros, electricistas y campesinos.

‘El movimiento del 68 no se comprendería si no se considera que en esa época existía un régimen autoritario y represivo', agrega Gilberto Guevara Niebla, fundador del Consejo Nacional de Huelga, a la BBC .

En la década de los sesenta también coincidieron otros eventos que marcaron al movimiento estudiantil mexicano, entre dichos estímulos estaban las protestas de estudiantes en Europa, sobre todo en Francia, así como el descontento entre la juventud estadounidense con la Guerra de Vietnam, la Primavera de Praga y el asesinato del líder social Martín Luther King.

Conforme el movimiento se fortalecía, el Gobierno de Díaz Ordaz se quedaba sin recursos políticos para revertir la ola de indignación en contra de él y del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

La presión era mayor todavía pues ese año México sería sede de los Juegos Olímpicos, un evento que a su vez sería transmitido por primera vez a todo el mundo a través de la novedosa tecnología del satélite.

‘Lo que se quería era destruir de un solo golpe el movimiento estudiantil para dar paso a las Olimpiadas', recuerda Niebla. Y es que la fatídica fecha tuvo lugar diez días antes de que empezara el evento internacional.

LA MASACRE

En un informe del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad de George Washington (Estados Unidos), se revela que las manifestaciones previas al 2 de octubre ya habían dejado un alto número de heridos y detenidos en calidad de presos políticos.

INFLUENCIAS

En la década de los sesenta, diversos sucesos internacionales marcaron al movimiento estudiantil mexicano.

Entre estos estaban las protestas de estudiantes en Europa, sobre todo en Francia, así como el descontento entre la juventud estadounidense con la Guerra de Vietnam, la Primavera de Praga y el asesinato del líder social Martín Luther King.

A su vez, México recibía los Juegos Olímpicos. El Gobierno estaba bajo la mirada internacional y quería mostrar a un país en paz.

Los movimientos estudiantiles del 68 fueron influidos a su vez por paros y manifestaciones de los sectores trabajadores que exigían mejores salarios y derechos civiles. A pesar del desarrollo económico que atravesaba México, había una creciente queja contra el autoritarismo.

A su vez, la irrupción del ejército dentro de las universidades aumentó la indignación de la población, a la que se sumaban familiares, amigos y profesores de los estudiantes en rebeldía.

En esto concuerda Niebla, quien indica que tales intervenciones generaron ‘un ambiente de descontento y de malestar entre la juventud'.

Detrás de todo, también jugó un rol la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

De acuerdo con documentos desclasificados en los últimos años, se reveló que la CIA ayudó a recabar datos de los líderes estudiantiles, a grabar conversaciones telefónicas y de las asambleas en las escuelas.

‘La CIA estaba absolutamente convencida de que el movimiento tenía apoyo e inspiración no sólo desde Cuba sino de la Unión Soviética', dice a la BBC Kate Doyle, directora de análisis de la política de EE.UU. en el Archivo de Seguridad Nacional.

Todos estos sucesos confluyeron en el otoño del miércoles 2 de octubre cuando el ejército y el grupo paramilitar Batallón Olimpia disolvieron a quemarropa un mitin estudiantil en Tlatelolco.

El saldo de víctimas todavía es objeto de debate, a su vez otros miles fueron detenidos y enviados a un campo militar.

Entre los detenidos estaba Félix Hernández, el cual admite que el movimiento fue ‘aplastado' ese día, sin embargo sirvió para ‘desenmascarar el régimen autoritario del PRI'.

Si bien se trata de una fecha de luto para muchos mexicanos, el historiador de la Universidad Panamericana Íñigo Fernández, asegura a Efe que este hecho histórico marcó un antes y un después en México.

Los sucesos del 2 de octubre del 68 ayudaron a ‘que el país se empezara a democratizar y que, más adelante, hubiera una alternancia política', que se concretó en el 2000, explica el experto.