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24 de May de 2022

América

Alfredo Romero: 'La atención internacional es fundamental para la libertad de personas arbitrariamente detenidas'

La crisis sociopolítica en Venezuela continúa siendo un tema de peso en la agenda internacional; un panorama que se acentúa con el drama de los presos políticos; historias de vida que recogen organizaciones como el Foro Penal Venezolano, una oenegé que brinda asistencia jurídica y apoyo a familiares y víctimas de detención arbitraria. Conversamos con Alfredo Romero, su presidente

Alfredo Romero: 'La atención internacional es fundamental para la libertad de personas arbitrariamente detenidas'
Alfredo Romero, abogado y director de la ONG Foro Penal.Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Daniel Cima.

Para el director del Foro Penal, una oenegé que brinda asistencia jurídica a familiares y víctimas de detenciones arbitrarias en Venezuela, el país petrolero “sigue en una situación de derechos humanos lamentable” que precisa la mirada internacional, en un escenario en el que justamente el último reporte de esta instancia registra 15,769 presos políticos. Se trata de lo que Romero ha bautizado como “el esquema del beneficio de la represión”, donde a través de la cárcel y la intimidación, el gobierno ha logrado “detener protestas y que muchas de las personas que no aceptan la situación política y económica se hayan tenido que ir del país”. En esta entrevista, el abogado detalla las condiciones de reclusión de los presos políticos en la nación sudamericana, analiza las excarcelaciones, le da rostro al mapa de las detenciones y desmenuza el contenido de The Repression Clock: A Strategy Behind Autocratic Regimes, un libro de su autoría en el que estudia la represión como “estrategia de control político”, para entender “ese plan sistemático para el logro del control del monopolio del poder”.

Según datos oficiales, en Venezuela desde 2014 se registraron 15,750 detenciones políticas en el país. ¿Cuántos presos políticos cuentan a la fecha?

En este último reporte de 2021 hay concretamente 15,769 personas; casi llegando a los 16,000 detenidos políticos; esta cifra es muy importante porque ese número está afectado por lo que yo llamo la puerta giratoria de la represión; es decir, encarcelan y excarcelan personas, y el número importante no es el que hoy existe, porque puede variar, siempre liberan pero encarcelan nuevas; el número importante son esas más de 15,700 personas que han pasado por la cárcel algún día. Este número tiene una serie de repercusiones más allá de la cifra y más allá del sufrimiento de quienes pasaron por la cárcel o que han sido torturadas, sino que trae el esquema del beneficio de la represión; el beneficio político de encarcelar personas que es la intimidación: han logrado detener protestas, que muchas de las personas que no aceptan la represión o la situación política y económica se hayan tenido que ir del país; ya estamos hablando de más de 6 millones de personas, incluyendo las que han ido por Panamá, y muchos países de Latinoamérica, también Colombia, España, Chile, y Estados Unidos y Venezuela se haya convertido en el país con la mayor migración. Sé que es difícil entender a veces cómo llegan extranjeros a un país y a veces incomoda, pero hay que entender el por qué: cuando miras a un venezolano a la cara hay que entender lo que trae consigo y precisamente la represión es una de las causas esenciales para que esos venezolanos se hayan tenido que ir.

¿Se cumplen las garantías del debido proceso en Venezuela?

Alfredo Romero: 'La atención internacional es fundamental para la libertad de personas arbitrariamente detenidas'
Al fondo El Helicoide, en Caracas, VenezuelaShutterstock

El sistema de justicia es utilizado como arma de persecución política y como fachada para presentar ante el mundo que no se trata de persecución. La jueza o el juez son personas nombradas de a dedo y sacadas sin ningún tipo de procedimiento cuando no se portan bien, y tienen la función de perseguir; eso lamentablemente no lo hemos dicho solo nosotros, sino que informes como el reciente de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU sobre Venezuela explican claramente la utilización del sistema de justicia como arma de persecución política. La respuesta concreta es que no hay garantías del debido proceso y podríamos hablar técnicamente de muchos elementos, pero el punto elemental es entender que el sistema de justicia es un arma de persecución política y funciona para proteger a un sector del poder.

“El sistema de justicia es utilizado como arma de persecución política y como fachada para presentar ante el mundo que no se trata de persecución. La jueza o el juez son personas nombradas de a dedo y sacadas sin ningún tipo de procedimiento cuando no se portan bien, y tienen la función de perseguir; eso lamentablemente no lo hemos dicho solo nosotros, sino que informes como el reciente de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU sobre Venezuela explican claramente la utilización del sistema de justicia como arma de persecución política”.

Este uso de la represión e intimidación que mencionas para el control político, ¿ha sido un patrón sistemático?

Cuando hablamos de sistemático estamos hablando de que ha habido una repetición de actos con un propósito específico; eso es lo que define la sistematicidad, que es muy importante porque este concepto es el que permite determinar si existen o no crímenes de lesa humanidad, de conformidad con el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Hay que recordar que lamentablemente Venezuela tiene las medallas de la represión; hay una Misión de Determinación de Hechos de la ONU para estudiar la violación a los derechos humanos; tiene una oficina con representantes de la Alta Comisionada de Derechos Humanos y una investigación abierta ante la Corte Penal Internacional. Entonces, la respuesta concreta sobre si ha sido sistemático no es que la diga yo, porque la conozco, sino que ya lo estableció la Fiscalía de la Corte Penal Internacional en diciembre de 2020. La respuesta es sí, y ha sido ratificado formalmente por organismos de trascendencia histórica, impacto e influencia internacional.

¿Cuáles son las condiciones de reclusión de los presos políticos?

Alfredo Romero: 'La atención internacional es fundamental para la libertad de personas arbitrariamente detenidas'
El informe del Foro Penal registró un total de 15,769 presos políticos desde 2014.Shutterstock

Voy a responderte tratando de humanizar el tema. Cuando hablamos de presos políticos no es que el preso sea un político o que pertenezca a un partido o que sea un dirigente; es un preso cuyo fin político hace el Estado o el Gobierno que le persigue porque piensa distinto, porque es un periodista que tiene un criterio distinto, porque es un representante de la sociedad civil que activamente critica la violación a los derechos humanos... ese es el preso político. Hay circunstancias diferentes en cada una de las personas que están presas. Vamos a hablarte de un caso: Emirlendris Benítez es una ciudadana venezolana que lleva más de tres años presa; ella denunció ante diferentes instancias que le fue forzado un aborto, por golpes que recibió, y está en el INOF; las condiciones de ella son terribles, yo he estado allí; además tiene problemas de salud graves, no puede caminar y está en silla de ruedas, producto de toda la situación que ha vivido. En El Rodeo también hay condiciones graves, pero cada una tiene diferencias. Hablemos de dos tipos de cárceles: las de mayor restricción y las que no tienen condiciones de sanidad. Por ejemplo, hay cárceles en Venezuela como la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) que se ha pretendido decir que ya no hay presos pero sí los hay, inclusive hay una mujer de nacionalidad venezolana-española con su esposo, María Delgado Tabosky, que está ahí y es muy difícil entrar; también está el teniente coronel Igbert Marín Chaparro que ha requerido que le asistamos y no hay acceso al día de hoy, de abogados. En el Helicoide, que hoy está manejado por el Ministerio de Régimen Penitenciario, pero que era regularmente una cárcel controlada por el Servicio Bolivariano de Inteligencia, el acceso para nosotros ha sido imposible; allí está Javier Tarazona, para hablar de otro caso, que es el presidente de la organización de derechos humanos Funda Redes y está encarcelado; tuvimos la oportunidad de conversar con él cuando lo presentaron finalmente ante un tribunal, luego de más de 15 audiencias diferidas y hoy no hay acceso al Helicoide. Hay otras cárceles donde el acceso es más abierto; hay días en los que los abogados pueden entrar, como el caso de Ramo Verde, El Rodeo y Yare.

Hemos visto ciclos de 'indultos' y excarcelaciones en los últimos años. ¿Qué lectura le ha dado el Foro Penal?

La misma lectura que te expliqué al principio en relación a la puerta giratoria. Siempre ha habido liberaciones de personas en mayores o menores cantidades. Los indultos han sido para plantear, sobre todo internacionalmente, que se ha suavizado la represión y alcanzar beneficios políticos, entre ellos, lograr cierta reducción de sanciones o presión internacional. La verdad es que cuando indultan a 50 personas, como pasó en noviembre de 2020, encarcelaron a una mayor cantidad en menos de un mes; esa rotación es importante. No se trata de que no sean bienvenidas las liberaciones; es obvio que son bienvenidas y más aún en nuestro caso que representamos a la mayoría de los presos políticos y a sus familias... pero el hecho real detrás de esto, desde el punto de vista macro, es que hay una estrategia política detrás; y debo decir que es una estrategia que no usa solo el gobierno represor, sino muchos factores políticos de oposición que caen en ese juego y en negociaciones y usan a los presos políticos para justificar que esa negociación se está llevando a cabo con fines políticos y a veces hasta muy exclusivos o limitados.

En tu libro: 'The Repression Clock: A Strategy Behind Autocratic Regimes' ('El reloj de la represión: una estrategia detrás de los regímenes autocráticos'), retratas las bases de la estrategia represiva, cuéntanos sobre ello.

Es un estudio precisamente de todo esto que ha venido con la experiencia que tenemos desde hace mucho tiempo; hay que recordar que el Foro Penal tiene una base de datos bien detallada sobre las diferentes personas que han sido detenidas; por eso cuando hablo de las 15,769 no es un dato que me vino de la nada, sino que tenemos registrados con nombre y apellido. Todo eso ha permitido identificar estadísticamente muchas cosas para definir diferentes situaciones no solo de Venezuela, sino que incluso se repiten en otros países como Nicaragua, Cuba, Rusia, Bielorrusia, y el Foro Penal ha asesorado a organizaciones en otros países; pero el hecho es que la represión es una estrategia de control político y eso es lo que estudio ahí: esta puerta giratoria como estrategia, para qué se usa, cuál es el beneficio concreto, cuál es el costo de la represión, y de esa manera entender que no es simplemente un acto arbitrario de un policía que golpeó a alguien sino que cuando hay un plan por detrás, y eso lo hace sistemático, es precisamente para el logro concreto del control y monopolio del poder. Pensar que la represión va a dejar de existir por una negociación es un error; porque cuando ha sido tan efectiva para el control del poder, para intimidar, excluir y cooptar a ciertos grupos de la población para que se encarrilen en el control de un grupo político específico, obviamente no va a dejar de ser utilizada. Por esto hay que entenderla de esa forma y los organismos internacionales de derechos humanos interesados en el tema deben presionar para que eso cese por completo, porque con represión no puede haber democracia.

“Pensar que la represión va a dejar de existir por una negociación es un error; porque cuando ha sido tan efectiva para el control del poder, para intimidar, excluir y cooptar a ciertos grupos de la población para que se encarrilen en el control de un grupo político específico, obviamente no va a dejar de ser utilizada”.

¿Qué sectores están hoy representados en el mapa de los presos políticos en Venezuela? ¿Empresarios, sindicalistas, militares, estudiantes?

El mayor grupo proporcionalmente es de militares; hay 132 militares de los 243 y también personas relacionadas con algún militar. Nuestra lista de presos políticos está relacionada con el concepto de preso de conciencia que ha definido Amnistía Internacional y no incluimos a personas que hayan cometido efectivamente delitos. Tenemos a representantes de sindicatos presos, estudiantes, defensores de derechos humanos como Javier Tarazona, Roland Carreño que es periodista y también activista político y sería el único activista político hoy día preso y esto es muy importante porque la minoría de los presos políticos son los activistas o dirigentes; hay mujeres como Emirlendris Benítez que simplemente acompañaba a su novio cuando él, como taxista, llevaba a unas personas que supuestamente estaban involucradas en el atentado contra el presidente, pero ella no tenía nada que ver y simplemente está presa sin pruebas ni justificación. Son personas que agrupan y meten a todas en el mismo paquete. Hay 13 mujeres presas, entre las cuales está María Auxiliadora Delgado Tabosky que es la hermana de una persona que supuestamente está involucrada en esa atentado también, pero ella y su esposo no tienen nada que ver.

¿Ha tenido el Foro Penal alguna línea de comunicación con el defensor del Pueblo, Alfredo Ruiz?

Lamentablemente no hemos tenido contacto con el defensor del Pueblo. Hemos interpuesto a través de familiares y víctimas muchas denuncias ante la Defensoría y lamentablemente no ha habido ninguna respuesta. Siempre estamos abiertos a conversar y a tratar de buscar esas opciones para lograr nuestro objetivo, que es la libertad de personas injustamente detenidas o que han sido víctimas de violaciones a los derechos humanos.

Uno de los casos que más ha llamado la atención en días recientes, es el del oficial venezolano Igbert Marín Chaparro, detenido por Dgcim en 2018 por presunta instigación a la rebelión; quien se mantuvo en huelga de hambre por falta de atención médica y jurídica, durante 17 días. Según su abogado, puso fin a la medida de protesta después de que miembros de la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, pudieran visitarlo en el centro de reclusión, ¿se ha hecho lo suficiente desde esta instancia internacional?

Para nosotros es importante que ellos estén en Venezuela porque es un acceso al contacto de la ONU a cosas como ir a una cárcel a verificar situaciones; pero pensar que la ONU sea el factor que va a reformar y cambiar la situación del país es un error. Uno tiene que darle el valor medido a cada instancia. El acceso que no nos da la Defensoría del Pueblo o la Fiscalía nos lo da la Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos; nos lo da la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional para remitir denuncias. Eso que no nos están dando las instancias nacionales nos lo han permitido las internacionales, sin embargo, las nacionales son las que tienen las llaves para abrir el candado de una celda y liberar a un preso. Sigo pensando que es importante que estén en Venezuela, pero no es la única instancia a la cual acudimos.

Me comentabas antes de grabar que pareciera existir cierto cansancio en la opinión pública internacional ante la crisis venezolana, que ha sido de trascendencia. ¿Cuál es el mensaje del Foro Penal?

Lo que siempre he dicho es que la atención internacional es una de las herramientas más importantes para lograr libertades de personas y que cese y se reduzca la represión. Siempre se lo repito a diplomáticos y a personas que influyan en el mundo, a periodistas... si eso no existe, lo que haces es quitarle los ojos a quien está reprimiendo. Si te lo dibujo figurativamente, es como que haya un torturador con la luz apagada dándole golpes a una persona, pero nadie se enteró. Si nadie la ve ni reclama, esa persona puede estar toda la vida torturada. Si no se sabe lo que está ocurriendo dentro de un país, simplemente quienes están cometiendo las violaciones a los derechos humanos no tienen ningún tipo de límite o justificación para no continuar reprimiendo, golpeando o actuando de esa forma cuando le funciona de manera efectiva.

“Si te lo dibujo figurativamente, es como que haya un torturador con la luz apagada dándole golpes a una persona, pero nadie se enteró. Si nadie la ve ni reclama, esa persona puede estar toda la vida torturada. Si no se sabe lo que está ocurriendo dentro de un país, simplemente quienes están cometiendo las violaciones a los derechos humanos no tienen ningún tipo de límite o justificación para no continuar reprimiendo, golpeando”.