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25 de Nov de 2020

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Tabaré Vázquez, el oncólogo que busca gobernar de nuevo

Vázquez, del Frente Amplio y primer presidente de izquierda en el país, supera con amplia ventaja a su rival del Partido Nacional, Pou

Tabaré Vázquez, el oncólogo que busca gobernar de nuevo
Vázquez gobernó cinco años el país (2005-2010) para dejar el relevo a Mujica.

Socialista, oncólogo y abanderado de la lucha contra el tabaco, Tabaré Vázquez, quien en 2005 fuera el primer presidente de izquierda de Uruguay se apresta a ceñirse por segunda vez la banda presidencial y darle un tercer gobierno al oficialista Frente Amplio.

A dos días de la segunda vuelta electoral que definirá al sucesor de José Mujica, todas las encuestas vaticinan un triunfo holgado de Vázquez sobre el candidato del Partido Nacional Lacalle Pou: el primero obtendría entre 52% y 55% y el segundo entre 37% y 40% de los votos.

El carismático líder ganaría así un nuevo mandato, 25 años después de llevar al Frente Amplio (FA, izquierda) a ganar por primera vez la alcaldía de Montevideo, donde reside casi el 50% de la población del país.

Fue la primera vez que un dirigente de izquierda ganaba una elección municipal y le abrió las puertas a Vázquez y al FA para ocupar un lugar de privilegio en la lucha por el poder, en competencia con los tradicionales partidos Colorado y Nacional.

Luego de dos frustrados intentos -1994 y 1999- Vázquez se convirtió en 2005 en el primer presidente de izquierda del país. Durante su mandato se aprobaron reformas tributarias y de la salud, se creó un plan de emergencia social, se implementó el Plan Ceibal, que dota a todos los escolares con una computadora, y se aprobaron duras normas antitabaco, que enfrentaron al país con la tabacalera Philip Morris.

Además, se reactivaron las investigaciones contra represores de la dictadura (1973-1985). A nivel social, este referente de la izquierda generó polémica dentro de su fuerza al vetar una ley que legalizaba el aborto, algo luego aprobado durante el gobierno de Mujica.

RETOS

‘Hoy los desafíos son mayores’, dijo Vázquez en su último acto de campaña en la noche del jueves. ‘Hay que mejorar, avanzar, profundizar el programa y el proyecto político de la izquierda’, señaló.

Vázquez, de 74 años, se propone esta vez elevar el nivel de la deteriorada educación en un país que en la década de 1950 tenía niveles del mundo desarrollado y fue uno de los pioneros en América Latina en establecer la educación gratuita y obligatoria. Para lograrlo, propone subir su presupuesto de un 4,5 a un 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que dependerá en gran medida de un nuevo impuesto a las grandes extensiones de tierra que prometió aplicar a los hacendados.

La economía uruguaya ha promediado una expansión de casi el 6 por ciento anual en los últimos diez años y tiene los niveles más bajos de desempleo e indigencia desde que comenzaron las mediciones. De concretarse su segundo mandato, Vázquez tendrá, además, el desafío de recomponer sus relaciones con Argentina, un país clave para la pequeña economía uruguaya. El candidato socialista tuvo áridos enfrentamientos con el entonces presidente Néstor Kirchner, fallecido esposo de la actual mandataria Cristina Fernández, por la instalación de una planta de celulosa sobre el río Uruguay, limítrofe entre ambas naciones.

En 2011, cuando ya había dejado la presidencia, confesó que en los peores momentos del conflicto pidió ayuda al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lo que le valió una lluvia de críticas y amagó con retirarse de la política.

Por lo tanto, si no hay ninguna sorpresa, Vázquez, probablemente vuelva a exclamar mañana como hace diez años: ‘¡Festejen uruguayos, festejen!’, un grito que ha marcado sus triunfos electorales.