Refundando un país

LA PAZ. En la mañana del domingo pasado, luego de que una pesada lluvia cayó sobre La Paz, el sol salió, secando los paraguas de los mi...

LA PAZ. En la mañana del domingo pasado, luego de que una pesada lluvia cayó sobre La Paz, el sol salió, secando los paraguas de los miles de manifestantes que se movían por las calles de la ciudad.

La movilización era en apoyo de la nueva Constitución que será votada este 25 de enero. Eddie Mamani, residente de La Paz, con un wiphala indígena envolviendo su cuello, habló alto para que su voz se escuchara sobre la banda que tocaba detrás suyo. “Hemos sido explotados por demasiados años por los políticos de derecha que no gobiernan para todos los bolivianos. Hoy, marchamos por nuestros hijos y nietos”. La marcha, que se extendía por unas cinco cuadras, estaba llena de las banderas blanca, azul y negra del Movimiento Hacia el Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales. El sonido de los fuegos artificiales se mezclaba con el pito de los carros y buses que esperaban a que la marcha pasara. Mientras los afiches de Morales subían y bajaban en la multitud, y copias de la nueva Constitución eran entregadas a los observadores, los manifestantes gritaban “Sí, Sí, Sí! Vamos por el Sí” urgiendo a los votantes a votar por el “Sí”. Las encuestas indican que la Constitución será aprobada.

CAMBIOS SIGNIFICATIVOS

Junto a la nacionalización de las reservas bolivianas de gas, rescribir la Constitución fue una de las grandes promesas de Morales durante su campaña presidencial en 2005. El camino hacia esta nueva Constitución ha sido largo, complicado y violento. Un evento clave en este proceso fue la elección de los miembros de la Asamblea Constituyente el 2 de julio de 2006. Más tarde, en diciembre de 2007, la nueva Constitución fue aprobada como una asamblea reunida en Oruro que fue boicoteada por miembros de la oposición. Luego de meses de batallas callejeras y mítines políticos, el Congreso boliviano ratificó un nuevo borrador de Constitución el 21 de octubre pasado. En muchas maneras, todos estos pasos culminarán con la votación del día 25.

Entre otros cambios significativos, la nueva Constitución permite una mayor participación del Estado en la economía boliviana, incluyendo la participación estatal en la industria del gas y el petróleo. Establece la plurinacionalidad del Estado boliviano para reflejar la diversidad de los grupos indígenas y afrobolivianos del país. Promueve de manera formal el uso oficial de las 36 lenguas indígenas del país. La nueva Constitución también concede autonomía a los diferentes grupos indígenas de la nación, permitiéndoles gobernar sus propias comunidades. Esta autonomía para las comunidades indígenas puede debilitar el poder de los prefectos derechistas en los departamentos opositores. La Constitución también aumenta el número de escaños en el Senado –controlado por la oposición— y otros escaños serán reservados exclusivamente para senadores elegidos en las comunidades indígenas.

CRÍTICAS Y ‘CONCESIONES’

Como muchos de los críticos de la Constitución, Rolando, un treintañero residente de La Paz, no veía con mucho entusiasmo la ampliación de derechos concedida a los pueblos indígenas. Rolando, llevando su barba y una gorra de béisbol, dijo que su voto no apoyaría la nueva Constitución porque “no fue escrita para todos los bolivianos. Sólo toma en cuenta los derechos de las comunidades rurales e indígenas”. Esta es una de las críticas mas escuchadas. Pero no toma en cuenta que el 62% de la población es indígenas y alrededor del mismo porcentaje vive debajo de la línea de pobreza. Muchos de los que apoyan la nueva Constitución lo hacen porque el documento concede derechos importantes a los “originarios”, los indígenas bolivianos que han sido marginados por siglos. Otro punto controversial es la manera como la Constitución lidia con la religión. La Constitución actual dice que “el Estado reconoce y apoya la religión Católica Apostólica Romana, y garantiza la práctica de cualquier otro culto”. La nueva Constitución dice “el Estado respeta y garantiza la libertad de religión y creencias espirituales, de acuerdo a las 'cosmovisiones' de cada uno. El Estado es independiente de la religión”. Muchos críticos, aparte de temer la separación de la Iglesia y el Estado, dicen que este cambio abre la ventana para que el Gobierno legalice los matrimonios homosexuales y el aborto. Desafortunadamente, nada indica que estos cambios están actualmente en la agenda gubernamental.

Bajo la nueva Constitución, la tierra considerada productiva no será tocada por el Gobierno, pero la tierra improductiva será redistribuida, y un limite sobre la compra de tierras –puesto en 5,000 ó 10,000 hectáreas— será votado por separado. La reforma agraria es un aspecto de la Constitución que ha sido altamente criticado por la izquierda boliviana. Los críticos creen que la Constitución debería ir más allá en ocuparse del hecho de que la mayor parte de la tierra boliviana está en manos de unas pocas familias ricas. Estas débiles reformas agrarias son consideradas una gran concesión a la derecha; gran parte de la tierra fértil boliviana se encuentra en los departamentos orientales, actualmente gobernados por prefectos opositores. En lo que parece ser otra concesión a la oposición, el borrador de la Constitución también fue modificado para impedir que Morales se presente para dos periodos presidenciales adiciona como lo estipulaba un borrador anterior. Si la nueva Constitución es aprobada, Morales se presentará a sus últimas elecciones en diciembre de este año.

LLEGA EL GRAN DÍA

Los días previos al referendo estuvieron repletos de marchas a lo largo del país tanto en contra como a favor de la nueva Constitución. La movilización del domingo solo fue un aperitivo de lo que viene. Max, un participante de la marcha que ondeaba una bandera del MAS, y que se describe a sí mismo como “solo otro ciudadano boliviano”, dijo que apoya la Constitución porque de todas las Cartas Magnas que Bolivia ha tenido a lo largo de su historia, “esta es la mejor”. Max también aprueba la manera como se desarrolló el documento en la asamblea constituyente y cree que fue “escrita para todos los bolivianos” y que “ayudará a mantener a nuestros líderes honestos”. Una parte de la marcha terminó en un parque con un globo gigante de Evo Morales en el medio, y docenas de personas repartiendo panfletos de la nueva Constitución y calendarios del MAS. Mientras un grupo de personas pegaba stickers del “Sí” en los autos, otra mujer quitaba los mismos stickers de la barrera de seguridad de un puente cercano.

Lourdes Calla, activista del MAS, ondeaba una bandera wiphala y saltaba al ritmo de una canción cercana. “Voy a votar en apoyo a la Constitución por la igualdad de todos los bolivianos. No debe de haber más clases altas y bajas, somos todos bolivianos”, dijo. “Esta nueva Constitución ha sido creada a través de un proceso democrático, y defiende los derechos de las comunidades indígenas y rurales. Ahora es el momento de poner estos derechos en práctica”.

Lo Nuevo