El presidente yemení, dispuesto a defender su régimen hasta el final

El presidente yemení Alí Abdalá Saleh, cuestionado por manifestaciones multitudinarias, acusó el domingo a la oposición de intentar divi...

El presidente yemení Alí Abdalá Saleh, cuestionado por manifestaciones multitudinarias, acusó el domingo a la oposición de intentar dividir al país y dijo que defenderá su "régimen republicano" hasta "la última gota de sangre".

"Nuestra nación pasa desde hace cuatro años por enormes dificultades (...) e intentamos hacerles frente por medios democráticos y con el diálogo con todos los líderes políticos, pero en vano", dijo Saleh ante los mandos de las fuerzas armadas y unidades de seguridad.

"Hay un complot contra la unidad y la integridad territorial de la república yemení y nosotros, en las fuerzas armadas, hemos jurado preservar el régimen republicano, la unidad y la integridad territorial de Yemen hasta la última gota de sangre", añadió.

"Este juramento todavía es válido y lo seguirá siendo", afirmó el presidente, que supo hacer equilibrismos entre los intereses antagónicos de este país inestable para mantenerse en el poder durante 32 años.

La revuelta popular, que estalló el 27 de enero, y fue reprimida duramente, agrava las dificultades de Yemen, un país pobre y tribal de la península arábiga.

El poder de Saleh es cuestionado por Al Qaida, muy asentada en el sudeste del país, por los separatistas que quieren restablecer un Estado independiente en el sur y por una rebelión de zaiditas (chiitas) en el norte.

Además la oposición parlamentaria se sumó al movimiento de protesta, al igual que los jefes de las poderosas tribus, con los que contaba el presidente Saleh para mantenerse en el poder.

En su propio partido, el Congreso Popular General, las deserciones van en aumento a medida que se extienden las manifestaciones.

En su discurso ante los jefes militares y policías, el presidente Saleh acusó a la oposición de no tomar en serio su oferta de diálogo, a los sudistas de querer "dividir Yemen" y a los rebeldes nordistas de intentar restablecer el sistema monárquico abolido en 1962.

El jefe del Estado reunió a sus mandos militares y de seguridad el sábado al día siguiente de una jornada sangrienta en Adén en la que el ejército reprimió a los manifestantes, con un saldo de cuatro muertos según fuentes médicas.

El ministerio de Defensa en cambio dio cuenta de tres muertos, de los cuales un soldado, y niega haber disparado contra los manifestantes.Según la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional, al menos 11 personas murieron el viernes y 27 en total desde el 16 de febrero en Yemen.

El sábado por la noche hubo más manifestaciones en Adén, y en Saná los estudiantes proseguían su sentada frente a la universidad para reclamar "la caída del régimen".

En Taez, al sur de la capital, los manifestantes también acampan desde hace más de dos semanas en una plaza.En tanto en Mukala, capital de la provincia de Hadramut (este), cinco manifestantes resultaron heridos cuando la policía dispersó una manifestación de estudiantes.

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