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16 de Jan de 2021

Nacional

Aumentaron casos en relación a 2008

PANAMÁ. El número acumulado de casos de personas afectadas por malaria en todo el país, durante el primer trimestre de este año, incluy...

PANAMÁ. El número acumulado de casos de personas afectadas por malaria en todo el país, durante el primer trimestre de este año, incluyendo la primera quincena de abril, ha aumentado en comparación al mismo período de tiempo en el año 2008.

Es así que mientras en 2008 se registraron 250 casos, el presente año la cifra llegó a 346, es decir que hubo 96 casos más, según datos proporcionados por la jefa nacional de Epidemiología, Gladys Guerrero y el Departamento de Control de Vectores del Ministerio de Salud.

Sin embargo, la funcionaria comentó que la enfermedad está controlada, aunque siguen apareciendo casos en el área de Panamá Este y las comarcas indígenas.

APARICIÓN DE LA MALARIA

La malaria es una de las enfermedades más antiguas en la historia de la humanidad, según un documento elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Panamá, que durante siglos ha provocado la muerte de millones de personas y ha sido la causa de grandes epidemias en el mundo.

Esta enfermedad está estrechamente asociada a condiciones socioeconómicas que generan la pobreza como analfabetismo, desempleo, disponibilidad de agua potable y saneamiento básico así como a dificultades de acceso a servicios de salud por barreras geográficas, económicas y culturales y la destrucción del ecosistema, condicionantes que han generado circunstancias propicias para la reemergencia de la malaria y otras enfermedades.

En Panamá, la malaria ha sido un problema de salud con elevada endemicidad por más de cien años en varias regiones. En la actualidad es un gran reto de salud pública, pues se ha producido un incremento marcado de casos en las regiones rurales e indígenas, causados por factores socioeconómicos y movimientos poblacionales.

SITUACIÓN DE LA ENFERMEDAD

Actualmente en América, en los países donde está presente la malaria, existen aproximadamente unos 203 millones de personas que viven en áreas de transmisión de la enfermedad, 56% vive en áreas de bajo riesgo, 24% en áreas de riesgo moderado y 20% en áreas de alto riesgo.

En Panamá, la malaria probablemente existía desde la época de los primeros asentamientos europeos y con el mejoramiento de los métodos de diagnóstico en el siglo XIX, se hizo más evidente que el mal era endémico a lo largo de todo el Istmo. Se calcula que en 1881 ocurrían alrededor de 680 muertes anuales atribuidas a la enfermedad. Esta fue disminuyendo progresivamente hasta finales del siglo XIX.

Actualmente la ocurrencia de casos de malaria en el país se produce principalmente en las regiones de las comarcas indígenas. En los años noventa las mayor proporción de enfermos de malaria se reportaba en la provincia de Darién (entre el 40% y 50% de los casos), seguida de Bocas del Toro (alrededor del 20%) y Panamá Este (entre el 15% y 20%). A partir del año 2000 con la delimitación de las comarcas indígenas, la mayor proporción de casos se registra en la Comarca Ngöbe Buglé que reporta entre el 20% y 30% de los casos.

De acuerdo a Gladys Guerrero, la malaria es una enfermedad vectorial transmitida por el mosquito Anopheles albimanus que, a diferencia del dengue que aumenta para época lluviosa, se presenta en el verano cuando las aguas no corren y se estancan. Los mosquitos anidan en los remansos de quebradas y riachuelos, que no fluyen debido a los herbazales y es el lugar ideal para su hábitat.

ÚLTIMOS DATOS

Según los últimos registros del Departamento de Control de Vectores del MINSA, de los 346 casos registrados hasta la semana pasada en el país, 83 se produjeron en Darién, 93 en Chepo, 35 en la Comarca Ngöbe Buglé y 34 en Kuna Yala, entre las regiones de mayor incidencia. La información señala que desde el año 2005 hasta el 2007 solo se ha registrado una defunción por año, mientras que en 2008 no se tienen registros.

EL TRATAMIENTO

El tratamiento de la malaria persigue tres objetivos: salvar la vida del paciente, reducir el riesgo de complicaciones y curar al enfermo. En los últimos años se han presentado fracasos en algunos tratamientos debido a la resistencia desarrollada por los parásitos a los medicamentos antimaláricos. Se continúa investigando y desarrollando plaguicidas para mosquitos adultos que podrían ser a prueba de evolución.