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25 de Feb de 2021

Nacional

Justiniani, del delito a la resocialización

Javier Enrique Justiniani estuvo detenido entre diciembre de 1995 y diciembre de 1999 en varios centros penales del sistema penitenciari...

Javier Enrique Justiniani estuvo detenido entre diciembre de 1995 y diciembre de 1999 en varios centros penales del sistema penitenciario, entre ellos en la Cárcel Modelo, en el Centro de Detención de Tinajitas, en El Renacer, y en La Joya. Fue condenado por posesión agravada de drogas, por lo que tuvo que hacer frente a una pena de 42 meses de cárcel.

Al salir de prisión trabajó como pasante en un bufete de abogados. Participó activamente en la Fundación “La Academia” que intentaba unir a más de 40 organizaciones artísticas y musicales en un solo organismo cultural.

En 2004 crea la “Fundación para Apoyo al Detenido”, movimiento que surgió como una promesa para los muchos hombres y mujeres que quedaron en las cárceles después de que él recuperó su libertad.

De la Fundación, el mismo Justiniani dijo que no era su función “defender conductas antisociales de personas que viven en delito o que han cometido delitos atroces, sino un compromiso de darle a las futuras generaciones las garantías de que cualquier individuo que resulte detenido cuente con las oportunidades reales de rehabilitación que le permita reincorporarse a la sociedad”.

“No hay peor ciego que el que no quiere reconocer que después del encierro, los individuos solamente tienen la oportunidad de volver a delinquir y esta es la causa de los altos índices de reincidencia criminal existentes, la proliferación de pandillas y los altos niveles de crimen organizado que sacuden las calles de nuestro país”. Le llamaron “defensor de maleantes”, pero él atendió a todos los que buscaron su apoyo.

Muchos de sus colaboradores eran ex detenidos. Para ellos y para quienes le conocieron, el que se ha ido prematuramente fue un hombre que supo hacer frente a sus faltas con la sociedad y que asumió luego un liderazgo que a pocos les interesaba: pelear por, con razón o sin ella, los más olvidados de la sociedad.