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27 de Nov de 2020

Nacional

Una respuesta que no gustó

PANAMÁ. La vieja enseñanza popular establece: ‘O todos en la cama o todos en el suelo’. Esto, y los operativos de la Autoridad de Libre ...

PANAMÁ. La vieja enseñanza popular establece: ‘O todos en la cama o todos en el suelo’. Esto, y los operativos de la Autoridad de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor para controlar la venta de chances y billetes casados, al parecer desencadenaron la batahola.

Y es que no se puede ni se debe enarbolar la bandera del adecentamiento en una institución históricamente marcada por vicios políticos y corrupción, sin primero estar vacunado para ello.

Las revelaciones de las últimas fechas sobre las preferencias de la actual administración de la LNB con un grupo familiar que se ha visto pública y ampliamente favorecido con las nuevas asignaciones de libretas dio pie a una discusión postergada sobre los débiles niveles de transparencia que prevalecen en los procesos operativos en esta entidad pública.

UN DIRIGENCIA CUESTIONADA

Ceferino Acevedo es el actual presidente del Sindicato de Billeteros. Tomó posesión de este cargo unos días antes de la llegada de José Pablo Ramos a la Dirección General de la Lotería Nacional de Beneficencia. Sucedió en este cargo a la octogenaria Lina Coparropa. Y es que la presencia de Acevedo en este sindicato también aporta una alta dosis de suspicacias a la controversia.

Sus propios colegas lo identifican como uno de los principales controladores de libretas de lotería en el sector de Río Abajo.

El ‘Chombo’ Acevedo se defiende señalando que es poseedor de una sola libreta a su nombre, como lo establece el reglamento. Agrega que aparece en los registros de la Dirección de Operaciones como ‘autorizado’ para retirar cuatro libretas de igual número de personas, tal cual lo estipula la norma vigente.

Dice estar dispuesto a someterse a cualquier investigación que se realice y le atribuye ‘a un grupo minoritario’ de billeteros aquel señalamiento que lo ubica entre los acaparadores de libretas.

FUERTES REACCIONES

En el Frente Nacional Anticorrupción, por ejemplo, están convencidos de la necesidad de aplicar cambios en esta institución.

Enrique Montenegro aseguró: ‘La Lotería es un botín político para que los gobierno de turno hagan festín y beneficien a los más allegados al régimen. Con el escándalo de la impresión de billetes y el acaparamiento de libretas queda demostrado que es una dependencia llena de corrupción’.

Montenegro apuesta por cambios sustanciales en la forma de venta de los chances y billetes, favoreciendo a los billeteros que más venden y a través de máquinas dispensadoras para acabar con la ilegalidad.

‘En la actualidad, ni el director ni ninguno de los anteriores se ha puesto los pantalones para acabar con estas anomalías y el acaparmiento de libretas, y sobre todo que la institución sea más transparente a la comunidad’, agregó Montenegro.

Miembros de la actual Junta Directiva del Sindicato de Billeteros que prefieren mantener sus identidades en reserva ‘por temor a perder’ sus libretas, consideraron que las respuestas de José Pablo Ramos en relación a la existencia de los ‘monos gordos de ayer y hoy’ que acaparan la mayor cantidad de libretas no lo eximen de la responsabilidad por estas irregularidades.

‘Lo que yo puedo ver es que él quedó como un corrupto... porque encima no pudo justificar lo del papá del Yatsumi. No supo justificar esa entrega’, advierten.

Agregaron: ‘Otro detalle es que para poner a un autorizado es que todos los billeteros tienen que esperar hasta después de un año. ¿Cómo explica de dónde salió el fondo para pagar esas libretas si se supone que son gente humilde? Y después de un año hay que presentar una justificación válida para que otra persona salga como autorizado y ella ya tiene autorizado en menos de seis meses’.

CAMBIOS IMPORTANTES

Frente a esta polémica, l a presidenta de Transparencia Internacional, Angélica Maytín Justiniani, propone publicar en el sitio web de la LNB la lista de las personas que poseen libretas y los criterios de selección.

En segundo lugar, revisar el reglamento que rige esta materia; si no lo tienen, crearlo, para evitar que se abuse de la entrega de libretas a una sola persona o familia, o no se cumpla con los criterios que deben regir este tema; y, en tercer lugar, sería conveniente ubicar personal de la Lotería Nacional en los centros comerciales o supermercados en los que se venden lotería, que sirvan como inspectores permanentes, con horarios especiales, para que los compradores de chances y billetes puedan acudir a ellos cuando tengan dificultades.