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27 de Feb de 2021

Nacional

El boxeo y los militares

El surgimiento del boxeo en Panamá se da muchísimos años antes de que la nación pensara en tener un ejército. Desde la época del ‘Chato...

El surgimiento del boxeo en Panamá se da muchísimos años antes de que la nación pensara en tener un ejército. Desde la época del ‘Chato’ Lombardo, pasando por Young Finnigan, John Pino y Monchi Vergara hasta llegar a Ismael Laguna, el pugilismo creció y se desarrolló en las ciudades terminales de Panamá y Colón.

El triunfo de Laguna sobre Ortíz en 1965 habría de marcar un antes y un después en nuestra historia deportiva, y provocaría la onda expansiva de la idolatría por el ‘Tigre colonense’, por lo cual todos los muchachos de la época querían ser como él.

Por ello, cuando los militares irrumpen en el poder en 1968, ya Panamá contaba con una pléyade de pugilistas bisoños que habrían de lograr, algunos años después, nuevos campeonatos mundiales para la nación.

Recordemos que el gobierno revolucionario promovió la realización en nuestro país de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1970, y luego los Juegos Bolivarianos en 1973. Pero simultáneamente se vendía la imagen de Panamá como potencia en la hípica (Cuna de los Mejores Jinetes del Mundo) y en el boxeo (Tierra de Campeones).

El gobierno militar supo capitalizar esa pasión de la afición por el tema deportivo en general y por el boxeo en particular. Uno de los miembros del Estado Mayor, el entonces Coronel Rubén Darío Paredes, tenía el cargo adicional de Alto Comisionado del Boxeo Profesional, y el propio General Omar Torrijos se interesaba por saber las negociaciones en los combates de Roberto Durán.

El gobierno participaba en las transmisiones internacionales vía satélite cuando algún panameño disputaba una corona. No puedo olvidar la narración de Arturo Leoncio ‘Chelo’ González en el choque de Durán con Buchanan en 1972, hablando del IDDAN (El agua es barata el desperdicio es caro), el Ingenio La Victoria (Azúcar morena, azúcar de la buena) y de otras dependencias estatales, como el Banco Nacional, Caja de Ahorros y otras. El boxeo era un tema de Estado.

Y cuando Durán conquistaba nuevas fajas, apoteósicos recibimientos eran organizados y el gobierno se entremezclaba con el pueblo en la celebración de las conquistas deportivas.

Cuando ‘Pepermint’ Frazer se preparó para su revancha con Pambelé lo hizo en una instalación castrense (Fuerte Cimarrón), supervisado por sargentos y tenientes que lo acompañaban en los trotes. Lo mismo ocurrió con Marcel, Pinder, Amores y muchos otros.

Panamá se convirtió en escenario de innumerables combates de título mundial, porque el gobierno ofrecía numerosos beneficios a los promotores. Y si la pelea era en el extranjero, no se reparaban en gastos para enviar delegaciones de apoyo en aviones de la Fuerza Aérea.

Al margen de consideraciones políticas, debo reconocer que fue una época de bonanza para el pugilismo local, bajo la tutela de los militares. Fue una mezcla de diversos factores que se tradujeron en beneficio para este deporte. El Dr. Elías Córdoba, de excelentes relaciones con las fuerzas armadas, llegó a la presidencia de la Asociación Mundial de Boxeo y eso ayudó mucho más a que púgiles panameños recibieran oportunidades titulares.

Fue una época gloriosa, que dejó un saldo para la eternidad.- EL AUTOR ES PERIODISTA