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29 de May de 2020

Nacional

¿Es o no Panamá un país de desigualdad económica?

La evidencia de que Panamá está en la cola de los países con menor poder adquisitivo de la región desató una tormenta que, aún a siete d...

La evidencia de que Panamá está en la cola de los países con menor poder adquisitivo de la región desató una tormenta que, aún a siete días de publicada, sorprende y levanta polvo. La CEPAL plasmó una realidad: Panamá está por debajo de El Salvador, Venezuela y Honduras. El dominical lo contó y buscó los rostros detrás de los números. Los lectores se ofendieron y elogiaron en medidas desiguales. Incluso el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) decidió presentar observaciones a la CEPAL porque, dicen, siempre los deja ‘muy mal parados’.

No es para menos. El consumo, emblema de la idea de progreso en el país, quedó en entredicho por los investigadores y mostrado por La Estrella.

Lo cierto es que el estudio ‘Coyuntura laboral de América Latina y el Caribe’, realizado por la CEPAL y la OIT, apunta que el país tiene un puntaje negativo de -5.5% en la capacidad adquisitiva, incluso menos que Venezuela, que registró -5.2; El Salvador, con -0,2; y Honduras, con -0.3 (ver gráfico). ¿Es cierto?

Según sindicalistas y algunos economistas, sí. Porque el aumento salarial actual se mide solo en base a la canasta básica y no al total del consumo familiar. Por eso ciudadanos como ‘Carol’, el rostro de la historia de la crónica del domingo pasado, llegan a final de mes sin el cuara del bus y tienen que pedir prestado. ‘Carol’, decíamos en la crónica, es una del millón 50 mil panameños que viven con menos de $599 dólares mensuales. Que no pueden comprar en un mall ni en tiendas conocidas porque el salario no da. Que deben decidir: los más austeros optan por las Jumboferias y Jumbotiendas. Otros, los que no se resignan, toman la opción del crédito (ver recuadro).

Según algunos economistas, estas cifras de desigualdad son un disparate y el informe de la CEPAL presenta estadísticas confusas. Así, luego de la publicación de la historia de ‘Carol’ y el análisis del fenómeno, se armó el debate. Foristas, economistas, sindicalistas y Gobierno en pugna.

Opiniones a favor y en contra. ‘El poder adquisitivo es tan malo que el panameño se da el lujo de comprar cosas que el resto de centro América y Suramérica no pueden, carros, celulares, casas, etc.’’, ironizaban algunos. ‘‘Estos son reportes periodísticos con claros matices de oposición’’, expresaban otros. ‘‘Sé que esto está pasando, que es tan cierto como que el agua moja; sin embargo... todos los días, a toda hora, los centros comerciales están abarrotados y se siguen abriendo más almacenes, restaurantes y centros nocturnos’’.

Un golpe al corazón de muchos. El consumo como forma de financiamiento, y evidencia de bienestar, en un país de consumo, cuestionado. ¿Por qué hay tanta gente en los malls entonces? ¿Cómo es posible que hayan 500 mil personas desempleadas si en los call centers, el Metro, los edificios en proceso de construcción y un gran número de empresas que llegan diariamente, tienen vacantes? Tenemos uno de los salarios mínimos más altos de la región, y dicen que tenemos -5,5 en capacidad adquisitiva, ¿de dónde sacan esas cifras? se quejaban otros.

Y es que, en la última década, Panamá ha tenido un crecimiento económico sostenido que lo ha ubicado entre los principales destinos de inversión de Latinoamérica y el mundo. 10,6% de Producto Interno Bruto convierten al país en uno de los que ostentan las mejores economías de la región. Orgullo de los gobernantes. Estandarte de panameñidad. Por eso para algunos foristas parece imposible que historias como la de ‘Carol’ representen a la mayoría del país.

‘‘Tenemos el país que la región envidia’’, decía uno. ‘‘Solo hay que viajar a Centroamérica y se darán cuenta que Panamá tiene el mejor salario’’, continuaba. ‘‘Solo pregúntenle a los extranjeros que están acá. La gente no viene a un país como el que ha descrito este pelafustan. Y si vinieran y se encontraran ese panorama, saldrían huyendo al día siguiente. ¿Entonces?’’

Ante el asombro de muchos lectores, analizamos algunas aristas de la desigualdad, y el abanico se abre de nuevo en la contradicción. ‘no es que no haya dinero. Lo hay y mucho. El problema es que evidentemente está mal distribuido’, explicaba la economista y docente Aracelly de León.

Medición del salario mí nimo, educación y factor crédito son algunos de los puntos debatidos en el informe.