06 de Oct de 2022

Nacional

‘Pelón’ viajó a encontrar la muerte

COLÓN. Con solo 10 años cumplidos el 26 de julio, José Patricio Betancourt ‘Pelón’, aficionado al fútbol, al baile y a su sobrinita de u...

COLÓN. Con solo 10 años cumplidos el 26 de julio, José Patricio Betancourt ‘Pelón’, aficionado al fútbol, al baile y a su sobrinita de un mes y medio, ya tenía claro que la única forma de sobrevivir en este mundo era luchando.

Él lo hizo. Hasta que sus fuerzas le permitieron, luchó. Cuando la bala entró por el costado derecho de su cuerpo y salió por el izquierdo, él se levantó. Uno, dos pasos, cayó de nuevo.

José Patricio, quien cursaba cuarto grado en La Chorrera, donde vivía con su familia materna, y viajaba a visitar los fines de semana a su familia de Colón, se encontró con la muerte el pasado viernes.

¿Por qué Pelón estaba allí? El viernes no hubo clases, entonces Pelón, como le decía su padre, se fue un día antes de lo acostumbrado a Colón. Pero su ciudad natal no estaba como siempre: la contradicción entre lugares accesibles y calles inasequibles, casas coloridas y una repartición casi exacta de direcciones en medio de la violencia estatal causada por el olvido. No. Aquel viernes todos. Clase media, alta, ‘maleantes’, como dicen las autoridades, luchaban por su territorio.

Pelón, curioso como era, inquieto y desobediente salió para ver qué pasaba. El niño pequeñito se sentía seguro en el jardín de su casa. Y cuando empezó el desorden de la gente del barrio La Feria, en respuesta al proyecto 529, hoy Ley 72, piedras tiradas por los manifestantes, Pelón estaba allí, mirando inquieto.

Ante la respuesta de la policía. Dos, tres balas. Pelón corrió, el jardín de la casa de abuela no parecía tan seguro. Contra respuesta de ‘los malandros’. Sí, dice una mujer, hubo unos malandros que respondieron, muchos no eran malandros y también respondieron. El Gobierno sabía que si reprimía, la gente respondería, explica Edgar Ortiz, presidente del Colegio de Abogados de Colón y representante de la Asociación de Empresarios de la Zona Libre.

Y la gente respondió y la Policía también. Y Pelón corrió y cayó y se levantó, y volvió a caer. La bala ya estaba adentro y la balacera seguía. Una vecina lo levantó y lo llevó al Hospital Manuel Amador Guerrero. Antes de morir abrió los ojos y le dijo a su padre: ‘papá sigue luchando’.

¿Cuál es el papel de la Policía? se pregunta hoy Ramón, el papá. ¿Proteger y servir? Por qué entonces sabiendo que esto podía pasar siguieron con ese proyecto que nos deja sin recursos. ¿Por qué dispararon cuando sabían que los ‘malandros’ responderían?