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26 de Nov de 2020

Nacional

El negocio de la Navidad y el Fin de Año: ¿fiesta religiosa o consumismo?

–Hay que salir dos horas antes para llegar a cualquier lugar– dice el taxista mientras intenta tomar un atajo para evadir el interminabl...

–Hay que salir dos horas antes para llegar a cualquier lugar– dice el taxista mientras intenta tomar un atajo para evadir el interminable tranque que hay en toda la vía España a las 10:00 a.m.

–Así es siempre en diciembre– le indica la señora que va sentada en el asiento de atrás– La vez pasada fue al mall y pareciera que las cosas las estuvieran regalando. ¡Estaba más lleno! En las tiendas había estas filas para pagar– exclama la pasajera.

–Y eso que ya pasó el Black Fridays (sic). No sé qué tanto tiene que comprar la gente– le responde el transportista– Yo le di la plata a mi mujer para que compre los regalos de los ‘pela’os’. Yo a ella le compro algo por ahí; porque, la verdad, ¡qué pereza meterse a las tiendas con tanta gente! Y es que diciembre pareciera ser uno de los meses más convulsionados del año donde todo se incrementa: los gastos, el consumo, la producción de alcohol, hasta la cantidad de desperdicios que generamos.

PLATA EN LA CALLE

–Cuando es quincena solo nos daban quince minutos para almorzar; pero, en realidad, muchos ni los tomamos– comenta Carlos, quien fuese por varios años colaborador de un banco privado–. ¡Imagínate cómo es cuando se te junta décimo y quincena! La gente quiere plata y en diciembre eso es lo que sobra.

Carlos, no se equivoca. Este año se informó que la banca del Estado devolvería poco más $35 millones y las cooperativas unos $50 millones. Es decir, más de $85 millones iban a estar circulando por las avenidas de la ciudad. Esto sin contar con las cifras de los bancos privados.

Además, hay que adicionar el pago del XIII mes y los bonos por productividad que, en algunos casos, otorgan las empresas. Eso sin olvidar el pago del salario regular que, en un país donde la tasa de empleo alcanza casi el 96% de la población en edad laboral, es una cantidad grande de dinero repartido en muchos bolsillos.

–Ahorras todo un año para en un mes gastarte todo el esfuerzo que se ha hecho– opina el otrora cajero de banco– le das dinero a la gente y de una vez se lo va gastando.

UN PEQUEÑO INCENTIVO

Pero no es que la gente decida gastarse todo porque sí, como considera Carlos. Hay un factor que se debe tomar en cuenta: la publicidad.

–Después de Fiestas Patrias arrancan las campañas del Día de la Madre, Navidad y Año Nuevo– explica Junier, encargado de la programación de la pauta publicitaria en una estación de radio de la localidad–. Para la primera semana de diciembre las cuñas (los anuncios) llegan hasta a 20 minutos por cada media hora, es decir, que de 60 minutos, 40 son publicidad y 20 de contenido.

Cuando llegan las fiestas de fin de año, las empresas invierten en publicidad porque, como dice la definición de la Real Academia Española, la publicidad es la forma ‘para atraer a posibles compradores, espectadores, usuarios’.

En el cuadro que contiene los ‘Principales Indicadores Económicos de la República del 2010’ (publicado apenas en febrero de 2013), se indica que para el cuarto trimestre de ese año se hicieron $127,731 en todo tipo de publicidad. La cifra más cercana fue la del segundo trimestre, de abril a junio, donde se facturaron $105,804.

Si se observa mes a mes, junio es donde hubo más publicidad con $44,570. Le siguieron diciembre con $44, 255 y octubre con $43,615.

¡A COMPRAR!

Pareciera que Carlos no está equivocado: En la web, los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) de la Contraloría sobre el comercio al por menor en la República de Panamá son del último trimestre del 2010 y del primero del 2011.

En diciembre de 2010, según cifras estimadas, los comercios al por menor registraron ingresos por $948,775. Si se le compara tan solo con noviembre– el mes anterior– donde se hicieron $590,095–, hay una diferencia de ingresos por casi $300 mil dólares. Después de diciembre, el mes con mayor ingreso es octubre, con poco más de $600 mil. El resto del año, las cifras siempre están en poco más del medio millón o muy cercanas a este monto.

En el comercio al por mayor, aunque la diferencia entre diciembre y el resto de los meses no fue tan grande, el mes doce registró los números más altos. Los ingresos durante esta época fueron en 2010 y también basados en estimados del INEC, de $894,289. De ahí, solo marzo y octubre de ese año se le acercaron con $826,262 y $820,745, respectivamente.

DESDE LAS CIENCIAS SOCIALES

Aristides Hernández, economista y editor de la sección ‘Capital’ de La Estrella, comenta que ‘este diciembre apunta a record de consumo de los panameños. El nivel de desempleo en Panamá se encuentra en su punto más bajo y esto se traduce en que en la calle hay dinero y capacidad de compra’.

El también consultor añade: ‘Sin duda este mes de diciembre ha tenido una fuerte demanda de todo tipo de bienes y servicios. En el caso del Black Friday, por ejemplo, fue el primero en la historia de Panamá que se hace con la seriedad que merece el caso, en cuanto a las ofertas de precios, lo que provocó una fuerte demanda ese día’.

Por su parte, el sociólogo y coordinador académico del programa FLACSO-Panamá, Enoch Adames comenta: ‘Esta atmósfera adquisitiva que se estimula por medio de la publicidad, y que tiene en el año varios momentos (Día del Padre, de la Madre, etc.), se incrementa sin duda para las fiestas navideñas y Año Nuevo. Valores tradicionales, que afirman respeto y devoción se ven distorsionados por una economía de mercado que necesita organizar a nivel de subjetividades una cultura del consumismo (consumo acelerado). Esta pauta cultural se define por la manera en que socializa una tendencia al goce instantáneo de forma compulsiva (Un mecanismo similar es el que subyace a la lotería instantánea). Para que esta cultura del consumismo se realice requiere de una publicidad acorde a esta necesidad de una economía de mercado que todo lo mercantiliza. Para este fin se ha instalado todo un soporte de infraestructuras y tecnologías: los complejos comerciales (malls) y los sistemas de créditos. Nuestra economía de comercio y servicios, dado su carácter trasnacional, facilita todo este proceso económico de carácter global’.

El también sociólogo Gerardo Maloney, analiza el tema y concluye que ‘si bien es cierto que las industrias y los comerciantes a través de las estrategias publicitarias llegan a influir en nuestros gustos, condicionar nuestras preferencias y hábitos de consumo, convirtiendo la Navidad en un ‘Gran Bazar’, también es cierto que la fecha encierra un comprtamiento emocional legítimo Por ejemplo: ¿ no nos enseña la Teletón a mostrar nuestro cariño por los más desafortunados a través de las donaciones? Dar es expresar cariño de manera simbólica. Considero que la orientación al consumo es una de las características propias de la sociedad post industrial, que alcanza magnitudes sin precedentes en la economia global... La ostentación al consumo, de bienes suntuarios, es un fenómeno cotidiano que se nota menos por ser una perrogativa de los estratos más altos y las capas medias de nuestras sociedades. Acuérdese, ‘Plástico’, la canción de Rubén Blades: El mundo de los restaurantes de lujo, de las marcas de prestigios– desde las prendas íntimas hasta las aguas aromáticas– es un asuntos cotidiano. La Navidad simplemente hace evidente por el carácter masivo, lo que ocurre cotidianamente en nuestras sociedades’.

‘SI NO ME DAN DE BEBER, LLORO’

Pancho celebra una fiesta de Navidad que inicia el 24 en la noche y culmina el 26 de diciembre cerca del medio día. A la celebración llegan familiares, amigos, vecinos y uno que otro que no está invitado. Además de música, lo que sobra en casa de Pancho es alcohol: ‘Fiesta sin suficientes bebidas no es nada. Podrá faltar la comida, pero que no falte el ‘guaro’, comenta entre risas el anfitrión de estas maratónicas celebraciones.

Pareciera que, así como él, opinan muchos panameños. Es bien sabido que Panamá es un país donde el consumo de ciertas bebidas alcohólicas bate cifras a nivel regional; pero en el mes de diciembre las marcas propias son superadas.

El último año cuyas cifras sobre producción de licor están completas es 2010. En el INEC hay números de 2011, 2012 y 2013, pero sólo de los respectivos primeros semestres.

Indican cifras parciales de la Contraloría que en diciembre de 2010 se produjeron casi 26 millones de litros de todo tipo de alcohol. Eso supera por cerca de 3 millones a noviembre y por cerca de seis a octubre.

El último trimestre del 2010 arrojó una producción de licor de poco más de 70 millones de litros. Ni siquiera el primer trimestre de 2010, época en la que se realizaron los carnavales, superó la fabricación de los últimos tres meses del año. Entre enero, febrero y marzo se hicieron casi 64 millones de litros, 6 menos que en el cierre del año.

Pero, al parecer, las cifras han ido en aumento en los últimos años, pues en el primer trimestre de 2013 la cifra de producción de alcohol es muy similar a la del cuarto trimestre de 2010: 70,148,495 de litros este año y 70,279,975 de litros en 2010. Esto pareciera indicar que si el año inició con números altos, las cantidades al cierre del 2013 van a ser aún mayores.

Un cuadro de la Contraloría sobre el valor de las ventas de licor entre 2005 y 2009 respalda la suposición de que las cifras van en aumento: en 2005 la venta alcanzó un valor de $117,819,183. En 2007 las ventas llegaron a $143,944,813 y en 2009 a $195,044,979.

EN EL INCONSCIENTE COLECTIVO

Pero no son la publicidad ni el capitalismo los únicos factores que influyen en cómo se celebran estas fiestas cristianas. Maloney y Adames comentan que hay que tomar en cuenta las costumbres, las percepciones y el elemento cultural.

Desde la óptica del sociólogo Maloney, éste plantea que ‘La Navidad es (vista como) época de renovación, cuando todo debía oler a nuevo. Una manera de cubrir lo vivido en el año y recibir con nuevos bríos lo que está por venir con el año nuevo. Lo nuevo es esperanza, sueño. (Es algo que está en el) contenido de nuestro imaginario popular.

Adames, coordinador de FLACSO- Panamá, en el mismo tenor que Maloney establece que ‘esta subjetividad del goce que se estimula manera permanente a través de la propaganda y la televisión, construye todo un imaginario de falsa inclusión. Esto significa que estamos frente a un masivo fenómeno de enajenación cultural que nos empobrece espiritualmente y que es percibido colectivamente como su inverso, como un frenesí de felicidad. Dicho de otro modo, si no te sumas al consumismo, no estás en nada’.

Y LUEGO DE LA FIESTA, A LIMPIAR

Si en diciembre se compra y se bebe más, lo más lógico es que también haya más que desechar: botellas, latas, cajas, cartones, papel de regalo, lazos; así como, seguramente, mucha de la comida que se hace para las fiestas y cenas y que luego de unos días ya no soporta que se le guarde por más tiempo en el refrigerador y terminará en el cesto de los desperdicios.

Sin embargo, a veces la lógica no es lo real. Las estadísticas más recientes del Dimaud, así como las del INEC, son de hace ya tres años, 2010. La Dirección de Aseo Urbano y Domiciliario indica que las cifras de diciembre en cuanto a desechos domiciliarios que llegaron a Cerro Patacón durante el 2008 y 2009 fueron las más altas de sus respectivos años, 36,720.2 toneladas cortas en 2008 y 42,413.1 en el decimosegundo mes de 2009. Empero, en 2010 esta tendencia se rompe: las 43,882.8 toneladas cortas de desechos domésticos no son el pico del año. El mayor número de desechos de este tipo se registraron en el mes de septiembre con 47,000.1 toneladas cortas. Y aunque diciembre no fue el mes de más desperdicios del 2010, los números si indican que ese año, en total, hubo más desperdicios que en diciembre de 2008 y 2009.

Si lo vemos de manera anual y no aislado por mes, el 2010 es el rey en cuanto a desperdicios domésticos con 456,542.2 toneladas cortas. En 2009 fueron 408,091.8 y en 2008 fueron 383,628.7. De nuevo, hasta que no se publiquen cifras más recientes, lo único que se puede hacer es especular que cada año la cantidad de desperdicios domésticos que llegan a Cerro Patacón son más y más.

EL SIGNIFICADO

Enoch Adames considera que ‘las festividades de fin de año, si bien tienen un fundamento cristiano, han perdido paulatinamente su significado interior (espiritual), para ser cada vez más, un evento lleno de exterioridades que refuerzan el vínculo del individuo con el mundo de las mercancías’.

Por el contrario Maloney resalta que ‘la Navidad como todo evento fundamentado por las costumbres y tradiciones, posee un carácter moral. Es la fiesta del bien, de compartir, de poner al descubierto la bondad, olvidada durante el resto del año por las luchas inviduales y la sobrevivencia y el éxito. Para una familia con escasos recursos es momento de compartir con lo poco que se tiene. Lo caro, por significativo, es el gesto de dar. Desprendimiento y generosidad son expresiones de afecto’. El también escritor añade: ‘hay, por su tradición cultural y también por sus condiciones socioeconómicas, muchas culturas y sociedades donde la manera de hacer Navidad es significativamente ajena al contexto urbano e industrial’.

SE REPITE EL CICLO

–Diciembre es en el año lo que el domingo es en la semana: el momento para recargar baterías y de ahí reiniciar el ciclo eterno– ¿Quién habrá sido el autor de este pensamiento? Quién sabe. Sólo sé que en algún algún momento lo leí.

Y a todo domingo siempre le vendrá un lunes; así como a todo diciembre le vendrá un enero. Y si bien cada cabeza es un mundo y no se debe generalizar, no hay que negar que los lunes no son el día favorito de muchos. De igual forma no hay que negar que enero es un mes difícil para muchos, sobre todo en lo económico. Sino, ¿entonces quién se inventó eso de la ‘cuesta de enero’? Pero, bueno, todavía falta para eso, así que, mientras tanto, a disfrutar de los días que vienen...