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09 de Apr de 2020

Nacional

Concertación: una promesa que agoniza con el tiempo

PANAMÁ. En el Consejo de la Concertación Nacional, que nació en 2006 como un organismo de consulta y de consenso integrado por todos los...

PANAMÁ. En el Consejo de la Concertación Nacional, que nació en 2006 como un organismo de consulta y de consenso integrado por todos los sectores del país, hay extensos y teóricos informes que se quedaron solo en papel.

La fuerza y la voz del principal espacio de debate del país no se escucha. Y esa idea queda clara cuando presenta balances sobre los acuerdos a los que en siete años han llegado.

Este 2013 no fue la excepción. La organización acumula una extensa lista de acuerdos incumplidos. El informe de este año destaca entre sus primeras páginas que el 88.4% de los pactos están estancados, mientras que un reducido 9.5% logró concretarse. (Ver gráfica)

Los ejes de Pacto de Estado por la Justicia, descentralización, participación ciudadana y reformas estructurales del sistema de justicia recibieron las peores evaluaciones.

Esta realidad quedó muy bien plasmada en la mesa de Modernización Institucional, Justicia Ética y Seguridad Ciudadana. De acuerdo con la valoración que le hicieron los integrantes, 87 acuerdos nunca llegaron a ver la luz.

HAY QUE ELEVAR EL DEBATE

Para el sociólogo Marcos Gandásegui, este informe evoca un llamado de atención, una reflexión sobre los destinos que debe tomar la Concertación Nacional. La fórmula para dar un golpe de timón, aunque parece simple, en la práctica es desafiante. El experto evoca ‘un compromiso de yo con yo’; es decir, que cada ciudadano, cada funcionario, se comprometa en primera instancia consigo mismo a luchar por un mejor país desde la más simple condición de la i gualdad. Igualdad que —recalca—, ni siquiera se plasma en la misma Concertación, pues hay sectores ausentes, como los indígenas o los jóvenes.

No se trata de elevar a rango constitucional las ejecutorias de la Concertación. Gandásegui recuerda que ni siquiera el paquete de reformas constitucionales que fueron consensuadas por varios meses han sido tomadas en cuenta; al contrario, después de casi un año de estudio y debate entre un grupo de notables, el presidente Ricardo Martinelli engavetó el documento. Y ahí sigue, en el Palacio de Las Garzas, ahogándose entre archivos, memos y cartas.

LA OTRA MIRADA

Pero en medio de la panorámica social que plasma Gandásegui, Elia López de Tulipano, dirigente política y miembro de la Concertación, plasma la realidad desde otra perspectiva.

Dice que no todo ha sido malo, y sí se han logrado avances. Estos resultados están registrados en las mesas de salud, crecimiento económico y competitividad, que —de hecho— entran en el reducido 9.5% de acuerdos cumplidos.

¿Por qué tan poco nivel de ejecución? De acuerdo con Tulipano, esto tiene que ver con las políticas que se han desarrollado en los últimos años, no se trata de culpar a gobiernos. Es algo que trasciende y en lo que ella afirma hay que poner el dedo sobre el renglón. Es por eso por lo que enmarcó como vía de salida convocar a los candidatos presidenciales para que quien llegue al Palacio de las Garzas cumpla lo pactado en la Concertación, como si se tratara de un compromiso de Estado.

Desde los más altos estrados de la Concertación Nacional, Jaime Jácome se escuda de los cuestionamientos.

‘La Concertación no es un ente beligerante que se va a enfrentar a una administración pública’, precisa el secretario ejecutivo del foro.

La beligerancia, deja ver, es un asunto por el que sólo los sectores que la integran deben velar. No el gobierno. Aun así, al encontrarnos en tiempos electorales, Jácome secundó la propuesta de Tulipano de convocar a los candidatos presidenciales para que conozcan el más reciente informe.

En medio del debate, la presidenta de la Concertación, la exministra María Fábrega, reflexiona sobre el ente: al menos ha traído buenos frutos... ha consolidado la democracia participativa.