Temas Especiales

05 de Jun de 2020

Nacional

La actividad física en la niñez

Desde las aulas de Udelas

La calidad del desarrollo del niño depende de muchos factores, los cuales en conjunto hacen un todo o lo que representará como adulto. Su alimentación adecuada, su vida familiar y su educación, marcarán su desempeño en el futuro. Uno de los componentes vitales para el desarrollo en la niñez es la actividad física, estimulada desde los primeros momentos de vida. Durante la infancia se establecen los hábitos que han de mantenerse en la edad adulta, generándose beneficios durante su desarrollo, como su salud física, mental y social.

Por ello la importancia de estimular y realizar acciones que permitan la implementación de la actividad física de manera ordenada y cónsona con la etapa en que se encuentre el niño, generando efectos en su crecimiento, desarrollo músculo-esquelético y cardiorespiratorio, disminuyendo las posibilidades de la pronta aparición de diabetes e hipertensión y previniendo el aumento la estabilidad ósea y desarrollo muscular la incidencia de lesiones.

Esta educación en actividad física durante la infancia, viene a ser parte de la solución, de la creciente problemática que es la obesidad, que en nuestro país marca un 27 % en la niñez en sobrepeso y obesidad, colocándonos en el primer lugar a nivel de Centroamérica.

En los últimos tiempos la actividad de los niños ha girado en torno a los avances tecnológicos, como los videojuegos, e internet, ubicando hasta en la forma de enseñanza académica inactiva, permaneciendo horas ligado a la computadora, negando las acciones interactivas. La realización de la actividad física en sus modalidades de ejercicios o deportes está relacionado al éxito por los niveles de satisfacción que obtiene el niño o el adolescente al ver el rendimiento que su cuerpo puede alcanzar, mejorando su autoestima.

Las ventajas al realizar actividad física organizada y los deportes en la infancia están comprobados científicamente; actúan directamente sobre la salud, previniendo daños, lesiones por malas posturas o mal desarrollo musculoesquelético; la autoestima se incrementada; la tendencia a desarrollar comportamientos peligrosos disminuye; se desarrolla una actitud positiva con relación a los estudios, mejorando el rendimiento; se adquieren experiencias claras, que le permiten alcanzar objetivos en la estructura de formación de los niños y niñas; y se desenvuelve una mayor capacidad de sociabilizar, de ser proactivo y positivo.

La actividad física derivada en ejercicios y deportes programados para niños y niñas debe ser al menos por un tiempo de 60 minutos, en una intensidad moderada pudiendo llegar a vigorosa todos los días o casi todos los días. Debe variarse entre juegos y deportes, pero siempre teniendo tres de esos días que se hacen ejercicios directos que estimulan la formación ósea y muscular.

Es de vital importancia que dentro de la formación académica que le brindemos a los niños, ubicar un espacio muy claro, para la realización de la actividad física en todas sus modalidades de forma libre y organizada.

En todas las etapas de la vida es importante la actividad física, por lo que su estímulo en este periodo es trascendental, siendo un reto en esta época moderna. De aquí la importancia del papel que juegan los centros de formación, las escuelas y sobre todo su núcleo familiar.

INSAFIDE-UDELAS