La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Nacional

Las mujeres en las elecciones 2019 en Panamá: más trabajo… ¿más poder?

‘...mientras las barajaba noté que las grandes palabras de la política, especialmente las ‘bellas' —democracia, libertad, igualdad— son femeninas; a la inversa, las palabras de poder —estado, gobierno, partido— son masculinas...' .

Las mujeres en las elecciones 2019 en Panamá: más trabajo… ¿más poder?

Luego de largas luchas feministas y sufragistas durante todo el siglo XX, las mujeres hoy son ciudadanas y participan en todas las dimensiones de la vida política; sin embargo, el esencial patriarcal hilo conductor que organiza al mundo vía el género sigue vigente, estableciendo y renovando la secundariedad y subalternización.

Dicho en breve, ello produce la singular forma de inclusión/exclusión que vivimos las mujeres en todas las dimensiones de la vida social pública, cualquiera sea la que una elija para examinar, el patrón es siempre el mismo: incluidas para el trabajo, la abnegación, el placer de otro, integradas para la militancia o el sacrificio, para las tareas que están fuera del exclusivo vértice del poder, la autoridad y la toma de decisiones. Y este regulador opera, es parte del pacto no escrito que estructura a las sociedades patriarcales, organiza la exclusión femenina en las cimas en que se concentra el poder y el conocimiento. Todo ello fue corroborado aquí en el propio país en las elecciones del año 2014:

‘…. cuando se examinan todos los indicadores y cifras de participación en la vida social del país, existe una notable contradicción entre la gran presencia femenina cuando del trabajo se trata, que contrasta con la disminuida presencia o a veces total ausencia, cuando del poder se trata, ello es visible en toda la armazón social de nuestro país, sea el ámbito que sea... A su vez, es visible que las mujeres son convocadas a participar en todos esos diversos ámbitos, también es visible que en todos los niveles jerárquicos impera la idea de que para las mujeres más trabajo pero no más poder.'

DE LA RESISTENCIA A LA REACCIÓN…

Y aunque ello ya tiene varias décadas cambiando en todo el mundo gracias a la acción feminista, pervive de modo terco. Lo verdadero es que por esa acción y pensamiento cada vez somos menos objetos de discursos y más sujetos /as con voz propia y sin embargo… la política, el arte, las religiones, el amplio mundo globalizado de la economía en todas sus dimensiones, el mundo del conocimiento, de la información y la comunicación, la tecnología, la ciencia… lo que sea que examinemos registra ahora un doble movimiento. La presencia creciente, ascendente de las mujeres, no solo exigiendo derechos, educándose, movilizándose, aportando, visible en todo el orbe durante y desde el siglo XX. Y frente y contra ello, la también emergencia, sobre todo ahora en el siglo XXI, de un proceso social, cultural y político internacional, diverso, complejo y múltiple que hace ya tiempo llamé la ‘reacción patriarcal'…

‘… lo que denomino reacción no es un grupo de personas en un partido, en un colectivo o en una organización…. es un conjunto diverso con múltiples presencias en distintos ámbitos e incluso con discursos diferentes, en todos, sin embargo es notoria una apelación a enfrentar o detener el cambio —así mínimo— de las mujeres y sus derechos….'.

Al fenómeno de la reacción patriarcal se han añadido nuevos bucles, el contexto de las múltiples y encabalgadas crisis brinda el terreno cultivado para que lo que Virginia Woolf llamara para su época ‘resistencia patriarcal' sea hoy una aguda e intensa reacción.

Ahora se trata de una profunda y extrema misoginia: no pocas veces expresada como violencia política, tal como ha pasado ya en Bolivia, México y otros países de la región y que entre 2009-2014 se expresó en Panamá como las duras condiciones que sufrieron algunas de las importantes mujeres políticas del país e innumerables agravios dirigidos a diversos colectivos femeninos. Pero ahora se trata de un fenómeno global evidente si una examina algunas de las noticias más llamativas de los dos últimos años.'

O si se examinan los discursos de los presidentes de Filipinas o el de Brasil, el que durante el proceso de las elecciones generales transitó por todos los asuntos de la vida social de ese país demostrando la nueva legitimidad de las más extremas posiciones de la reacción en discursos que se creían ya impensables. Añadiendo un nuevo episodio a lo que podría ser un largo memorial de agravios contemporáneos a las mujeres.

UN 8 DE MARZO POR EL FUTURO DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES…

El discurso de la reacción es racista, misógino, guerrerista, hambriento de superioridad, a veces ultranacionalista, amén de otras impresentables aristas. ¿Cómo fue que tras cuatro grandes Conferencias mundiales en pro de los derechos de las mujeres, tras muchos encuentros feministas en América Latina y en todo el mundo, cómo fue que tras las políticas del Post Beijing vino esto? ¿Porque ha regresado el fascismo? Y ahora crudo, descarnado, sin afeites ni tenues veladuras que le hagan esconder sus peores atributos?

‘El patrón es siempre el mismo: incluidas para el trabajo, la abnegación, el placer de otro, integradas para la militancia o el sacrificio, para las tareas que están fuera del exclusivo vértice del poder, la autoridad y la toma de decisiones

Es largo de responder… y no es el caso hacerlo aquí. Lo importante es establecer el contexto global, su relación con el local, y tener elementos para juzgar con alguna certidumbre las posibilidades femeninas en las próximas elecciones.

Así por ejemplo en 2009 Panamá era el país latinoamericano con menos presencia femenina en el Parlamento (9%), se situaba entre los países con un indicador por debajo del promedio regional; entre 2009 y 2014 disminuyó la presencia femenina en el Órgano Ejecutivo (21%), en los organismos de agremiación empresarial las mujeres se encontraban escasamente representadas, igual en todas las dimensiones de la vida social: partidos, centrales obreras, etc. En el año 2014 tan solo uno de estos indicadores varió para mejorar la representación en el parlamento que ascendió al 16.2%

Hay que decir que esta resistencia a los avances de las mujeres no se expresa en Panamá de la manera en que se expresa ya la reacción global (radical, feroz y virulenta) y aunque ha habido algunas estridentes manifestaciones, aun impera un modo ‘suave' que en otro lugar he llamado la re-subalternización, pero que es igualmente eficaz para neutralizar los avances de las mujeres en la vida política como se demostró en el anterior proceso electoral y en la denuncia que hiciese el Foro de Mujeres de Partidos Políticas exactamente a un año de las elecciones .

En síntesis, que hoy las mujeres en el mundo enfrentamos una feroz y extrema reacción que no ha tenido cabida en nuestra sociedad. Y no debe tenerla. A contraluz del contexto global y regional... ¿Pueden esperar las mujeres que sus legítimas aspiraciones ciudadanas sean respetadas y sus posibilidades electorales garantizadas? De modo que no ocurra que a las otras desigualdades, se sume una ciudadanía en la que se reconoce la capacidad de elegir, mas no de representar y de deliberar. Una ciudadanía adjetiva, un avance neutralizado, típico de nuestra época, entre la barbarie y la subalternización.

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