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21 de Apr de 2021

Nacional

Juventudes y Elecciones 2019: entre Deudas y Demandas

Desde el activismo como ciudadanos hacia un salto significativo para ser elegidos, se destaca una amplia participación de jóvenes, bajo la figura de libre postulación

Hay distintas manera de ser joven, por ello las juventudes son múltiples. Su definición va más allá de un grupo de edad; ‘se trata de una condición históricamente construida y determinada, cuya caracterización depende de diferentes variables, siendo las más notorias la diferenciación social, el género y la generación' (Margulls. 2019). Inclusive, la pertenencia o autoidentificación étnica'.

MISIÓN Y VISIÓN

Pensamiento Social (PESOC) está conformado por un grupo de profesionales de las Ciencias Sociales que, a través de sus aportes, buscan impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de estas disciplinas.

Su propósito es presentar a la población temas de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.

Es notorio la poca visibilidad demográfica de este grupo poblacional, sobre todo en los casos de las juventudes rurales, campesinas, indígenas , afrodescendientes y con discapacidad. En el contexto electoral, el protagonismo de las juventudes no trasciende el contenido discursivo, el acompañamiento de los candidatos u organizaciones de las estructuras de los partidos políticos con profundo enfoque ‘adultocentrista'.

‘La lectura tradicional emerge fácilmente con lo disruptivo: los jóvenes se mencionan poco en positivo, pero aparecen más cuando perturban socialmente. Se brinda importancia a los jóvenes en virtud de problemas designados como su sexualidad, drogadicción, delincuencia, la llamada deserción escolar (aun cuando ocurre dentro de en un sistema educativo expulsor)'. (Krauskopf, 2013). El actual proceso electoral pareciera aproximarnos a un protagonismo electoral y participación política de los jóvenes diferente, por el evolucionado nivel de consciencia demostrado en el reconocimiento, de su capacidad de elegir y ser elegidos. Un poco de historia sobre las cifras de participación de los jóvenes nos indica que en mayo de 2004, el 76% de los jóvenes (18 a 25 años) acudió a las urnas. En 2009, la participación bajó a 67%, aunque en los últimos comicios (2014), la asistencia tuvo un ligero incremento hasta el 70%. Otra lectura apunta que entre los comicios de 2009 y 2014 su cuota creció 5%, mientras que para mayo de 2019 se calcula que puedan representar el 20.5% del electorado.

Para la elecciones de 2019, los jóvenes de entre 18 y 25 años representan el 20.5% de los electores. Cifras del Tribunal Electoral (TE) prevén que unos 566, 414 jóvenes de entre 18 y 25 años ejercerán su derecho al sufragio en las elecciones de 2019. De este total, 370, 636 jóvenes votarán por primera vez.

‘Esta masa de electores constituye el sector más joven de la población votante y señala el Tribunal Electoral que los mismos representan el 18.91% del total del Padrón Electoral Final (2,757,823 ) y de los cuales 256,801 son féminas y 264,734 son varones' (Ver:https://www.tribunal-electoral.gob.pa/el-voto-joven-incidira-en-las-proximas-elecciones/).

ELEGIR Y SER ELEGIDOS

Con la promesa de ser diferentes ante el poder seductor de la elección popular y los beneficios inherentes, con un contenido discursivo de ruptura frente a lo considerado tradicional, negativo, problemático; y en algunos casos bajo el amparo de organizaciones económicas /políticas de la sociedad civil organizada, emergen algunas candidaturas de jóvenes, siendo una apuesta a un nuevo orden en la gestión de lo público.

En pocos periodos electorales los jóvenes han ocupado un espacio de relevancia como el actual. La creación de plataformas de diálogos con los candidatos presidenciales; así como el activismo en redes sociales y la suma de estos a campañas como: #VOTOJOVEN, #No a la Reelección; encabezan las preferencias de participación de este segmento de la población y las modalidades de participación, incluyendo los centros universitarios (públicos y privados) como espacios de concentración de demandas y cuestionamientos.

Desde el activismo como ciudadanos hacia un salto significativo para ser elegidos, se destaca una amplia participación de jóvenes, bajo la figura de libre postulación ante los cuestionamientos que se realizan a los partidos políticos, lo que ha representado una vía alternativa de participación. Sin embargo esta nueva forma de participación pone en entredicho la independencia de la misma... ¿cuál será el nivel de independencia hacia la toma de decisiones?, máxime que la relación entre el costo de campaña y financiamiento, puede considerarse una ecuación que empeña los postulados discursivos en campaña.

Aún cuando se reflejan avances, gravita en la política electoral una suerte de ‘discriminación por edad que afecta a los sectores jóvenes y la cultura poco participativa, que ha sometido a los adolescentes y jóvenes a situaciones difíciles… donde la aceptación de los derechos de las personas jóvenes sufre toda suerte de embates'. (Krauskopf, 2013). De esta manera, se refuerzan las condiciones de exclusión social y participación en los espacios de formulación de soluciones y toma de decisiones entorno a sus realidades.

Lamentablemente, el acceso a la información estadística desde el Tribunal Electoral limito el análisis de datos sobre la cantidad de jóvenes (18 a 25 años) candidatos a puestos de elección popular en los partidos políticos, por la vía de libre postulación, según el sexo y el puesto al que aspira. La burocracia institucional en ocasiones se convierte en el peor obstáculo de las investigaciones sociales y otros áreas de conocimientos.

DEMANDAS Y REALIDAD JÓVENES

La demandas son diversas, así como el concepto juventudes. Basta con revisar algunos indicadores sobre la condición de estos/as y algunos pueden considerarse escandalosos

En pobreza multidimensional, a través de la Encuesta de Propósitos Múltiples del INEC, los resultados de la población joven apunta a 21,8% (18 a 24 años de edad) y 18.6% (25 a 29 años) para el 2017; mientras 20.9% (18 a 24 años de edad) y 17.8% (25 a 29 años) en el 2018 de un total 19% para ambos años.

No es secreto que las violencias tienen entre sus mayores víctimas a los jóvenes de ambos sexos. Para el año 2018 según el Ministerio Público de un total de 439 homicidios el 43% de registraron en personas entre 18 a 29 años edad. Para el mismo año (2018) se dieron 33 femicidios, de ellos el 24% sucedió en mujeres entre 18 a 29 años de edad. Otras formas de muerte apuntan a muertes por accidentalidad vial y suicidios. La muerte repentina de población joven en perspectiva, incidirá en la disminución del potencial productivo del país.

Otro tipo de demandas hacen referencias, a la necesidad de mejorar la calidad del modelo educativo, a la lucha frontal contra la corrupción, al establecimiento de instituciones con mayor eficiencia y efectividad frente a la realidad, además de otros temas con profunda resistencia ideológica, entre algunos sectores de la sociedad civil organizada como las uniones igualitarias y la educación sexual integral.

CON ELLOS Y PARA ELLOS.

Los tiempos han cambiado y las juventudes demandan compartir con ellos desde el diagnóstico de sus realidades y la búsqueda de alternativas, hasta el diseño de las intervenciones y acciones. Adecuar los procesos participativos y consultivos a las juventudes representa desde la esfera política, un paso efectivo de madurez que debe ser tomados en cuenta. Incluirlos, es ganar legitimidad en una población históricamente invisibilizada, estandarizada, instrumentalizada y en reiteradas ocasiones estigmatizada; para algunos culpables de las conductas disociales y disruptivas del orden social. Negar la participación de las juventudes es favorecer las lecturas tradicionales y encaminarnos a lo que se ha hecho antes sin resultados y además excluyente.

La suma de las juventudes en el presente proceso electoral representa la oportunidad que tiene el país para refrescar el asfixiante torneo electoral.

El autor es sociólogo.