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15 de Dec de 2019

Nacional

El día en que los mares se unieron

El 10 de octubre de 1913 se marcó como el principio del final de la construcción del Canal de Panamá. Una explosión en el dique de Gamboa completaría la nueva ruta acuática

El día en que los mares se unieron

Había pasado ya cerca de una década de construcción en el proyecto de ingeniería más complejo en el mundo, en aquel momento. Sin embargo, el Canal de Panamá no estaba terminado. Pero en octubre de 1913, se llevaría a cabo un hecho trascendental que marcaría un antes y un después en la historia. Ese sería el día en que finalmente se unirían el océano Atlántico con el Pacífico.

Los preparativos estaban completos y los ojos de todo el mundo se posaban sobre el istmo y el gran proyecto que tenían entre manos los americanos. Un proyecto que ya había costado muchas vidas y la reputación de uno de los más insignes ingenieros de la época, el conde Ferdinand de Lesseps.

La primera plana de Los Angeles Times del día 10 de octubre de 1913, en información fechada el 9 de octubre, señalaba que “el presidente Woodrow Wilson, sentado en su escritorio en la Casa Blanca, mañana en la tarde oprimirá el botón a las 2 en punto (11 de la mañana, hora de Los Ángeles) que señalará la destrucción del Dique de Gamboa en el Canal de Panamá. Este evento, que será celebrado con las ceremonias apropiadas en Los Ángeles y otras ciudades de la Costa Oeste no marca el final de la obra ya que queda un considerable trabajo por hacer con la remoción de los escombros de esta represa que serán removidos con dragas”.

La nota destacaba el hecho de que este evento, aunque no marcaba el final de la obra, ya que la Comisión del Canal no se adelantaba a ofrecer una fecha en la que el canal estaría operativo, “es el principio del final y es considerado un momento propicio para regocijarse”. El LA Times destacaba que “la destrucción del dique es de interés histórico porque permitirá a las aguas del Atlántico y del Pacífico juntarse en medio del canal de Panamá. El evento que se celebrará mañana será probablemente conocido en adelante como 'la boda de los océanos'”.

Más abajo, el cuerpo de la información detallaba. “Técnicamente, por supuesto, las aguas del Pacífico y del Atlántico no se encontrarán, dado que el lago Gatún se encuentra sobre el nivel del mar, pero para los propósitos, la demolición del dique de Gamboa unirá las aguas. La explosión marca la culminación de una hazaña de ingeniería que ha desafiado la maravilla y admiración del mundo civilizado”.

El diario de la Costa Oeste, así como muchos otros, no escatimó halagos para un proyecto que demostraba el éxito de Estados Unidos de América al unir los océanos en el tiempo programado. “Cuando Estados Unidos decidió tomar el trabajo abandonado por dos compañías francesas, después de desastrosas experiencias, el mundo estaba dispuesto a la burla. Se argumentó que los 'amateur' americanos no tenían la esperanza del éxito donde los más excelentes ingenieros habían fallado. Los horrores de los terremotos fueron representados. Hasta en Estados Unidos se temía que los constantes terremotos destruirían el trabajo más rápido de lo que había sido hecho. Se había señalado que el país que debía ser atravesado era intransitable por hombres blancos, que apestaba con enfermedades y peligros”.

“El tren especial partió de la nueva estación del Ferrocarril de Panamá a las 12:35. Estaba tan repleto que muchos se vieron en la necesidad de buscar espacio en plataformas y escalones”.

En tanto, Panamá también se preparaba para la gran ocasión. “El Presidente Wilson tocará el botón”, tituló The Star & Herald de ese mismo día.

“La estrella principal del drama de hoy será el presidente Wilson en Washington quien oprimirá el botón que transmitirá la chispa eléctrica a Gamboa”, detallaba la edición inglesa de La Estrella de Panamá. Wilson daría la orden a través de un entramado de cables a través de las líneas de Western Union.

Los interesados en ser testigos de la explosión en Gamboa tendrían la oportunidad de hacerlo, por medio del Ferrocarril de Panamá, pagando la tarifa usual hasta la estación establecida. El coronel George Washington Goethals sería la máxima autoridad, por parte de los estadounidenses, mientras que por Panamá, “El Coronel Goethals envió un telegrama al Honorable Ramón Acevedo, Secretario de Fomento, extendiendo una invitación al Dr. Porras y equipo para ir a Gamboa”, informó The Star & Herald. “El dique de Gamboa será volado mañana a las 2:00 pm. Un carro especial será adjuntado al tren, partiendo a las 12:35 para el Presidente Porras y su equipo. El tren partirá de Gamboa a las 2:45 pm”, decía el telegrama.

El diario informó que el presidente, “de acuerdo a información confiable, aunque agradecía la cortesía del Coronel Goethals, no podrá asistir y presenciar tan importante evento porque estaba muy ocupado con asuntos de Estado, pero que el Honorable Acevedo y otros miembros del Gabinete asistirían”.

Los titulares del día 11 de octubre fueron tan triunfantes como los del día anterior. El Medford Mail Tribune, del estado de Oregon, destacado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos tituló: “Canal de Panamá es completado explotando el dique de Gamboa, el Atlántico se mezcla con el Pacífico”.

“La señal telegráfica del presidente Wilson fue recibida por el Coronel Goethals a las 2 de la tarde, sin demora. El ingeniero en jefe de turno, instantáneamente dio la señal para la primera explosión. El rugido de 400 de las 1,227 cargas de dinamita plantadas bajo el dique respondieron. La tierra tembló como si hubiese ocurrido un terremoto, y una potente masa de tierra fue lanzada por los aires. Habiendo regresado al agua del lago Gatún con un estruendoso salpicón, una flota de dragas llenó el área para limpiar los escombros alistándose para las próximas 400 cargas de dinamita”, detalló el diario de Oregon, que distinguió entre los testigos de la voladura del dique al Coronel George W. Goethals y su esposa; Phillippe Bunau-Varilla, el Sr. y la Sra. Nicholas Longworth y todos los jefes de división del Canal, excepto el Coronel Gaillard, quien está en Baltimore”. A estos distinguidos invitados se sumó una multitud de personas entre “residentes de la Zona del Canal, de las ciudades de Colón y Panamá, así como turistas de cada lugar de Estados Unidos y muchos de los países europeos”.

The Star & Herald describió la forma en que los residentes en Panamá llegaron hasta el lugar del evento. “El tren especial partió de la nueva estación del Ferrocarril de Panamá a las 12:35. Estaba tan repleto que muchos se vieron en la necesidad de buscar espacio en plataformas y escalones. La muchedumbre en la boletería era tan grande, que un considerable número de personas tuvo que retirarse sin poder observar la destrucción del dique al no poder asegurarse sus boletos a tiempo”. Inmediatamente después de la salida del tren mucha gente fue vista procurándose otro medio de transporte.

Los medios estimaron que unas 5 mil personas fueron ubicadas para ver la explosión. “Al pasar el tiempo, un sentimiento peculiar se apoderó de la multitud ansiosa de ver la última obstrucción hacia el Atlántico, eliminada. Finalmente el silbato de aviso sonó a 5 minutos para las 2 de la tarde, para que la muchedumbre en las cercanías del dique se retirara y a las 2:03 la explosión tomó lugar”.

Para The Star & Herald, “el espectáculo observado no fue tan emocional como se había anticipado. No hubo estremecimiento, ni el movimiento de agua fue tan grande. Inmediatamente después de la explosión una gruesa capa de humo cubrió el dique y habiéndose disipado, fue aparente que la explosión hizo una apertura de alrededor de 300 pies por donde el agua del lago entraba al corte rápidamente”. No obstante, establecía que “la importancia del evento de ayer es subestimada aun en su vínculo con el comercio. Los barcos que anteriormente tenían que navegar por las tormentosas costas de un continente completo y sufrir terriblemente por las inclemencias del tiempo para arribar a sus destinos, en corto tiempo serán transportados a través del Canal, de un océano a otro”.