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21 de Jan de 2020

Nacional

'Meduca debe cambiar los programas para que las editoriales se ajusten a los nuevos requerimientos'

Prepararnos para la próxima evaluación PISA requiere cambiar los textos escolares, concentrarse en el contenido y no solo en la puntuación

Para que los estudiantes panameños puedan competir con los niveles internacionales que exige la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), es necesario reformular el concepto de enseñanza, reducir el número de alumnos por aula, añadir un mentor que sepa guiar a los estudiantes en materias fundamentales y cambiar las preguntas de los exámenes para que, en el caso de Español, por ejemplo, los alumnos no se estanquen en puntuación, sino que se les enseñe a pensar y analizar. Rafael Ruiloba, escritor galardonado con el premio 'Ricardo Miró', y expresidente del Consejo Nacional de Escritores, ha estudiado a fondo las falencias que nos ponen como país en uno de los peores sitiales del mundo de la prueba PISA. En su concepto, hay varios cambios puntuales que hacer para mejorar los resultados en materias difíciles para los estudiantes. Aunado a esto, los estudiantes que abandonan la escuela deben ser identificados por alguna autoridad que trate de reinsertarlos en el sistema.

'Meduca debe cambiar los programas para que las editoriales se ajusten a los nuevos requerimientos'

Los resultados de la prueba PISA eran predecibles, el diagnóstico es que los alumnos no entienden lo que leen, ¿por qué ocurre esto?

Hay una gama compleja de factores que inciden en ese resultado. Uno puede preguntarse qué tan lleno está el vaso, si es medio lleno podemos tomar los resultados de la prueba PISA para mejorar. Si el vaso está medio vacío, la prueba demuestra los objetivos del sistema. No está diseñado para que los estudiantes logren esos niveles de competencia, sino para lo contrario. No podemos sorprendernos de esos resultados porque son los que el sistema está estructurado para obtener.

¿Por qué el sistema tiene esa estructura?

En el caso de la lectura, que es el que he estudiado, el Español, vemos que los programas están infectados de gramática. Si analizamos los libros de texto, veremos que tienen una lectura, pero lo que le preguntan al estudiantes es por qué una palabra se escribe con mayúscula, o con tal o cual letra. Un ejemplo, un texto que se entrega en clase, cuando le hacen preguntas a los estudiantes, no tienen que ver con el contenido, sino básicamente con la gramática.

¿Cómo deben ser las evaluaciones sobre el texto?

Si nosotros tenemos la prueba PISA, pregunta por el contenido del texto. Pregunta por el sentido de la palabra, si pertenece al ámbito informativo o de opinión dentro del texto. En el contenido de lectura de nosotros, no tenemos una diferencia de si se trata de una opinión o un dato. Nosotros salimos mal porque la educación no está orientada a esos resultados.

“Hay profesores que tienen éxito porque enseñan a leer y escribir desde el primer hasta el último día de clases con un proceso determinado. Si usted analiza, esos procesos no tienen nada que ver con el programa de Español de primer grado”.

Pero si el problema está identificado, ¿por qué no se corrige?

El problema no es tanto el cuento, sino los puntos de lectura y lo que se va a buscar en ellos. Los libros de texto de lectura no tienen guías de lectura. Esas preguntas que tiene la prueba PISA no tienen un concepto en el programa del Ministerio de Educación sobre lectura comprensiva. Habla de lectura, pero los contenidos son sobre teorías de la lectura, no modelos de comprensión. Entonces no podemos esperar que en la prueba PISA tengamos resultados porque no estamos capacitando a los estudiantes para estos resultados.

¿Por qué no se agregan esos contenidos?

Porque los curriculistas que hicieron esos programas no los pusieron, entonces el problema es que el sistema está basado en libros de texto que se aprueban en la medida que cumplen con el programa. Hay una inversión económica en las empresas que hacen los libros de texto. Por otro lado, hay que capacitar al docente y también se necesita que las empresas que hacen los libros de texto actualicen sus criterios. Es un problema de inversión, ellos hicieron una inversión haciendo libros de texto para programas actuales. Hay que cambiar los programas y los libros de texto.

Estamos estancados porque las empresas no invierten en nuevos libros, ¿entiendo bien?

“Hay que ver cuál es el empeño del docente y qué ámbito académico tiene el docente, qué tiempo le dio ese profesor a ese estudiante para eso. Por ejemplo, para escribir un ensayo, a lo largo del proceso no aparece una metodología de cómo hacerlo”.

Me explico. Hay que cambiar los programas porque las editoriales cumplen los programas del Meduca. Si el programa que les dan habla de puntuación y gramática, es lo que la empresa editorial va a hacer. Hay que cambiar los criterios hacia lectura comprensiva y cuando hacen los libros de texto hay que poner los puntos que obedecen a una lectura comprensiva.

¿Cuál es el problema de cambiarlo?

Que el Meduca cambie los programas para que empresarialmente se ajusten a esos programas. El profesor se apoya en el libro de texto, y si trae esas pruebas así mismo las va a poner.

¿Qué pasa en Matemáticas?

El problema es que en la prueba PISA no te preguntan fórmulas, sino soluciones de problemas y ese tipo de enfoque no lo estamos practicando tampoco.

'Meduca debe cambiar los programas para que las editoriales se ajusten a los nuevos requerimientos'
'Meduca debe cambiar los programas para que las editoriales se ajusten a los nuevos requerimientos'Erick Marciscano | La Estrella de Panamá

¿Qué estamos haciendo en Matemáticas?

No soy matemático, pero estamos estudiando la materia al margen de los problemas reales. Hay un elemento, los programas del Meduca tienen una parafernalia de valores en distintos ámbitos, pero ninguno de ellos se convierte en lectura. No se desarrollan hacia esa área. Tenemos libros de lectura recargados en ficción y cuando vamos a la prueba PISA no solamente se evalúa la ficción, sino la lectura de textos reales, de explicaciones y argumentos. Ese tipo de lectura no aparece en el sistema nuestro, los libros de texto no lo tienen. Se necesita la novela y ficción, pero también temas como igualdad de género, violencia doméstica, valores morales, temas transversales que deben convertirse en material de lectura comprensiva. Si uno analiza el programa que se usó para la prueba PISA de 2009, el Meduca me pidió una consulta privada sobre eso en su momento, en el programa de primer grado tiene objetivos de ortografía, puntuación y gramática que aparecen en el programa de onceavo grado. Es lo mismo. No está articulado el concepto del estudio de la lengua a una función de comprensión por niveles, simplemente es estudiar gramática, y eso no se pregunta en la prueba PISA.

¿Qué debe cambiar además de los textos?

Es un asunto integral. Le doy un ejemplo, hay profesores que tienen éxito porque enseñan a leer y escribir desde el primer hasta el último día de clases con un proceso determinado. Si usted analiza esos procesos, no tienen nada que ver con el programa de Español de primer grado. Entonces hay que cambiar y aprovechar la experiencia de esos docentes que han tenido éxito y han diseñado un proceso de enseñanza de aprendizaje. Yo dirigí una investigación y empezamos capacitando al docente, le dimos los materiales y logramos que al fin de año el alumno fuera capaz de escribir una carta, un cuento y un informe de laboratorio. Es decir, el Meduca no dice qué cosas debe saber escribir un niño de primer grado, es en parte responsable de estos resultados.

En el caso de la lectura, que es el que he estudiado, el español, vemos que los programas están infectados de gramática. Si analizamos los libros de texto, veremos que tienen una lectura pero lo que le preguntan al estudiante es por qué una palabra se escribe con mayúscula, o con tal o cual letra.

Si todos los estudiantes emplean los mismos textos, ¿por qué un porcentaje (34%) de ellos sí comprende la información.

Hay que ver cuál es el empeño del docente y qué ámbito académico tiene el docente, qué tiempo le dio ese profesor a ese estudiante para eso. Por ejemplo, para escribir un ensayo, a lo largo del proceso no aparece una metodología de cómo hacerlo. Además, el profesor se salta esa parte y el alumno queda en el aire, hace su enfoque de puntuación, pero no muestra la metodología. El sistema tiene que capacitar a los docentes en competencias que tienen que ver con redacción. Yo soy profesor de Español en la Universidad de Panamá y doy la cátedra de Redacción y me toca enseñar a los estudiantes a redactar porque no tienen la competencia para eso. Llegan además con una actitud negativa hacia la materia, ellos no quieren los mismos contenidos de la secundaria. Hay que enseñar al estudiante cómo debe hacer una explicación y cómo debe hacer una argumentación; son dos elementos para poder redactar que tenían que haberse estudiado en la secundaria, pero no lo hacen.

He visto activo al Meduca, ¿considera que hay posibilidad de hacer los cambios en este periodo?

Yo espero que sí. El Meduca es un factor importante en la solución. Hay que hacer un diagnóstico, revisar los programas, tener menos estudiantes en los salones y que el profesor, por ejemplo de primer grado, tiene que tener un mentor, un apoyo adicional para la función más importante del sector educativo que comprende hasta tercer grado. Es la clave del desarrollo posterior.

¿Quién o qué funciones tendría ese mentor?

Debe ser un profesor de experiencia que guiaría y revisaría el proceso pedagógico que el maestro hace en el aula para obtener los resultados de la puntuación. Otra cosa, el profesor es el que califica al estudiante. En todos los países donde ha habido buenos resultados académicos, el profesor no es quien califica, sino el Estado. El examen lo pone el Estado y el profesor da práctica para prepararse para ese examen. Cuando el Estado controla el examen, podemos evaluar el proceso pedagógico y el trabajo del docente. Al que logra que una gran cantidad de estudiantes pasen el examen, se le da un incentivo económico o académico. Eso no se puede implementar de una sola vez, tiene que hacerse gradual en primero, segundo y tercer grado.

¿Cuántos años necesitamos para ponernos al corriente?

Yo le digo los años que tenemos en contra, son 40. Tenemos factores negativos, se derogó una reforma educativa necesaria, no tenemos un plan nacional de desarrollo para la educación que involucra a todos los partidos. Cada ministro viene con el genio metido en la botella y cuando lo saca sale humo. Entonces no podemos planificar un cambio positivo en un solo periodo de gobierno, tenemos que pensar en una política de Estado que se define con una Ley. La empresa privada está interesada en que el sistema educativo se supere, los educadores, las universidades también, los partidos políticos, no es un problema del Ministerio solo, sino de Estado.

¿Cuál es el futuro de los estudiantes que tienen esas falencias en el español?

En el caso de la Universidad por ejemplo, hay que comenzar todo.

¿Y los que no asisten a la universidad?

La mitad de los estudiantes de 15 años no están en el sistema, están fuera. Ocurre que en otros países tú puedes estar fuera del sistema y estudiar por tu cuenta porque el examen lo pone el Estado, puedes estudiar por tu cuenta y vas al examen; si pasas, te dan el título. Pero aquí no existe eso, el único camino es la evaluación escolarizada. Nuestro sistema en el marco del concepto de evaluación está en el siglo pasado, en la época de los años 20 y 30 del siglo pasado. El Estado tiene que pensar en evaluar a los alumnos, en tener un currículum de apoyo. Por ejemplo, un estudiante que da educación física puede conseguir créditos adicionales a la materia asistiendo a una clase extracurricular del deporte que le guste. El sistema no incentiva, no incluye esas actividades como parte del sistema. Cada materia tiene distintos elementos para los cuales se puede mejorar, los estudiantes se van del sistema porque fracasan, se frustran, asumen que fracasar en el sistema significa que ellos no sirven, y es al contrario, es el sistema el que está fracasado, no está integrado a las necesidades de los estudiantes.

¿Quién vela por los alumnos que desertan en sus estudios?

Debería ser el Ministerio de Desarrollo Social, podría tener unos programas de formación y capacitación.

GALARDONADO

  • Nombre completo: Rafael Ruiloba Caparros
  • Nacimiento: 7 de agosto de 1955, Panamá
  • Ocupación: Escritor
  • Resumen de su carrera: Novelista panameño. Es un hombre de marcado talante humanista, ha triunfado en el ámbito de la docencia y la investigación hasta el extremo de convertirse en uno de los intelectuales más leídos y respetados de su entorno. Imparte conferencias de diversas temáticas: literatura e históricas. Ha publicado ensayos en diversas revistas literarias internacionales. Ha sido galardonado con el Premio Ricardo Miró en dos ocasiones: “Vienen de Panamá” (cuento) 1990, y “Manosanta” (novela) 1996. Recibió el Premio Universidad de 2016, que le otorga la Universidad de Panamá por su trayectoria literaria. Fue presidente del Consejo Nacional de Escritores de Panamá del 2014-2018. Es miembro correspondiente de la Academia Panameña de la Lengua. Forma parte del cuerpo editorial de la Biblioteca Nacional de Panamá.

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Prepararnos para la próxima evaluación PISA requiere cambiar los textos escolares