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12 de Aug de 2020

Nacional

El 2019, año de complicadas coyunturas para Panamá

Hace 30 años se instauró el régimen político que engendra la crisis de hoy, régimen que ha sustentado el modelo económico que acumula desde la desigualdad estructural y que padece de manera severa la sociedad entera

Manifestaciones contra las reformas constitucionales en la Plaza 5 de MayoArchivo | La Estrella de Panamá

Casi nunca se relaciona la invasión norteamericana de 1989 con la naturaleza neoliberal del régimen presidencialista que sucede al régimen militar ese año. No solamente cambió la forma política (el régimen); cambió también el contenido de la relación Estado-sociedad a partir de la trasformación de su organización institucional (MEF, privatizaciones, etc.) y en ella, la propia expresión de la política pública. Hace 30 años se instauró el régimen político que engendra la crisis de hoy, que por tres décadas ha sustentado el modelo económico que acumula desde la desigualdad estructural y que padece de manera severa la sociedad entera.

Lo cierto es que la crisis es por partida doble: la de un régimen político presidencialista que se agota en la concentración de recursos institucionales y en la exclusión de la participación política ciudadana; y de un modelo económico que simula políticas de libre mercado, pero cuya estructura oligopólica trabaja para la concentración de la acumulación, bienes e ingresos. Esa desigualdad social se constituye en la matriz de grandes desequilibrios sociales y regionales internos. Lo que se agotó es la doble concentración, política y económica. La crisis múltiple que tenemos hoy, no puede eludir en su explicación estos antecedentes.

“La crisis es por partida doble: la de un régimen político presidencialista que se agota en la concentración de recursos institucionales y en la exclusión de la participación política ciudadana; y de un modelo económico que simula políticas de libre mercado, pero cuya estructura oligopólica trabaja para la concentración de la acumulación, bienes e ingresos”.

Nueva coyuntura o más de lo mismo

Con un financiamiento público preelectoral de casi 46 millones de balboas, en las elecciones del 5 de mayo se presentaron 10 candidaturas a Presidente: 7 por partidos políticos y 3 por libre postulación; frente a un padrón electoral final de 2, 757,823 electores, del cual solo el 51.65% está afiliado a partidos políticos. El candidato ganador, Laurentino Cortizo (31.02%).

La nueva coyuntura política se abre bajo esta realidad, que legaliza una nueva conducción en el Ejecutivo, y que ostenta una aplastante mayoría parlamentaria de 40/71. Sin embargo, el evento electoral en su conjunto lo que renueva y legitima es al régimen presidencialista, y una cultura política que se afirma en el statu quo institucional, caracterizado por la fragmentación y desarticulación de demandas, la promoción de la pasividad y la desmovilización ciudadana, desde un sistema de partidos que el propio régimen organiza.

Los temas de la crisis

Descifrar el tiempo corto es parte del análisis. Sin embargo, las coyunturas son siempre la expresión parcial de procesos de más largo plazo, muchos de ellos soterrados, que se despliegan a nivel del sistema socio-económico en su conjunto. Con todo, los siguientes elementos son los que estructuran las líneas de fuerza de interés coyuntural:

-La aprobación de presupuesto general del Estado para la vigencia fiscal 2020 por la suma de B/. 23,316,300 millones, un monto redefinido, ya que los ingresos corrientes reales cayeron en un aproximado del 18%. Reajuste que explica la contención del gasto y la política pública de austeridad. (La Estrella 12/9/19).

-El incremento en una década del gasto en los subsidios estatales: B/. 481.2 millones en 2008 a B/. 1,634.4 millones en el 2018. Sin embargo, los ingresos tributarios, pese al aumento en tamaño de la economía, no se han incrementado en proporción a esta. En el 2012 eran el 11% en relación al PIB; sin embargo, para el 2018 su relación con el PIB era del 8.9%. Condición de país con una reducida recaudación tributaria, la segunda más baja de A.L. (La Estrella 11/11/19).

-Los aportes directos del Canal de Panamá al Tesoro Nacional para la vigencia fiscal 2019 fueron por un monto de B/. 1,786.41 millones, que representan B/. 83 millones adicionales en relación a los del 2018. Cifra ligeramente superior a los subsidios que da el Estado (B/. 1,634.4), en contraste con las disminuciones proporcionales de ingresos por vía de la tributación fiscal del propio Estado.

-Para el BID, Panamá es el segundo país más desigual de A.L. por ingresos. Es también uno de los cinco países más desiguales del mundo, según el Laboratorio de Crecimiento de la Universidad de Harvard.

-De acuerdo al Banco Mundial, en el país, los ingresos del 10% de la población más opulenta son hasta 37 veces superiores a los del 10% más desposeída. Concentración socio-económica que también es territorial, concentración en una pequeña franja en torno al Canal.

-El país “registra la tercera tasa de empleo informal más alta del continente, que alcanza a cuatro de cada diez panameños”. De los que tienen trabajo formal, más de la mitad devengan salario mínimo insuficiente para cubrir necesidades básicas.

-Según encuesta del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Panamá es el segundo país de A.L. con mayor percepción de sobornos empresariales en servicios públicos. Acción de corrupción relacionada a servicios de aduanas, impuestos, licencias, regulaciones., etc. Es también el número once en A.L. y el segundo en C.A. que realiza pagos para asegurar contratos con el Estado. (La Estrella 13/12/19).

-En el mercado laboral la tasa de desempleo para el conjunto de la PEA es de 6.4%, en contraste con la población joven entre 20 y 24 años cuyo porcentaje se eleva 16.7%. En el caso de las mujeres, en ese segmento de edad alcanza al 24.5% (Jované).

-Las filtraciones de las comunicaciones privadas del expresidente Varela ponen en un primer plano lo que ya era una evidencia irrefutable en la “opinión pública”: el entramado de corrupción, tráfico de influencia y vendettas que el poder político, económico y judicial articulan entre sí. Esta vez se involucra de manera sensible a la Procuradora General de la Nación, K. Porcell. Volvía a aparecer una transversal en la corrupción criolla: la trama Odebrecht.

La crisis en escalada

A principios de año, pocos vieron la crisis escalando en profundidad, donde el descrédito político que bordeaba la ilegitimidad, alcanzaba a toda la institucionalidad: al Ejecutivo del Presidente Varela por su centralismo paralizante y espacio de políticas empresariales; a la Asamblea por la corrupción sin tapujos (planillas abultadas y negocios extraparlamentarios); y el Judicial por hacer de la justicia tráficos y negocios.

Conjurar las crisis en Panamá es siempre sacarla de contexto, esto es despolitizarla. En este caso, se piensa que la profunda crisis institucional puede ser superada a través de una propuesta de Reforma a la Constitución de dos Asambleas, con el propósito explícito de enmendar aquellos elementos disfuncionales que dificultan la gobernabilidad y que propician la corrupción. Se recurre a un espacio controlado y regulado denominado Consejo de la Concertación Nacional de Panamá.

Este procedimiento de elaboración de reformas escogido por el Presidente Cortizo, en su afán de regularlas, acotarlas, burocratizarlas y lo que es lo peor, intentar despolitizar un evento, eminentemente político, es el que constituye el vicio de origen de la propuesta, y es el elemento que instala la crisis en la coyuntura, Sin conducción política desde el Ejecutivo, termina como era lógico en una Asamblea desacreditada que saca de control el proceso al introducir inaceptables privilegios parlamentarios, produciendo lo inesperado: La masiva protesta estudiantil.

El giro político

El año político termina con la decisión del Ejecutivo de retirar de la Asamblea el proyecto de reformas a la Constitución, e iniciar un nuevo “diálogo nacional” con la coordinación del PNUD. El documento final sería tramitado por la actual Asamblea en dos períodos y desplazaría el proceso aproximadamente al 2021.

Este giro político del Ejecutivo descansa en tres premisas: redefinir la correlación de fuerzas y recuperar el control de un proceso que a su juicio se había “desnaturalizado” e iba a enfrentar un rotundo no en el referéndum; desactivar las protestas estudiantiles y del mundo del trabajo en ciernes; e imponer un “diálogo” de naturaleza técnico-administrativa que reduzca al máximo, los ruidos políticos de fondo. Amanecerá y veremos, si no estamos una vez más, frente a cambios para que todo permanezca igual.

MISIÓN Y VISIÓN

Pensamiento Social (PESOC) está conformado por un grupo de profesionales de las Ciencias Sociales que, a través de sus aportes, buscan impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de estas disciplinas.

Su propósito es presentar a la población temas de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.