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23 de Oct de 2020

Nacional

Ninis, perdidos entre la gente

Eric, quien vive en Barrio Norte, nació con la mano derecha atrofiada: no le creció debido a una caída de su madre durante el embarazo

La primera vez que fui a reportear a Colón, un amigo, Aquilino Tesis, me advirtió: “Para comer pescado y caminar por Barrio Norte debes tener mucho cuidado”. Estuve por allá hace poco y no solo disfruté de un buen pargo frito en el restaurante Hudson, sino que entrevisté a Eric Antioco Kelly, un joven de 29 años que vale la pena conocer.

No le molesta que le llamen 'Mocho', pero le incomoda que lo traten como discapacitado.Tribunal Electoral

Eric, quien vive en Barrio Norte, nació con la mano derecha atrofiada: no le creció debido a una caída de su madre durante el embarazo.

Lo cierto es que no le molesta que le llamen “Mocho”, pero le incomoda que lo traten como discapacitado. “Me gano la vida con mi esfuerzo, soy eficiente, enemigo de la rutina y procuro hacer todo bien en poco tiempo”.

Aquilino y yo buscábamos su opinión sobre el problema de los 'ninis' —jóvenes que ni estudian ni trabajan— y vaya que está ocupado: labora en la Dirección Regional del Tribunal Electoral de Colón, es voluntario y dirigente juvenil de la Cruz Roja Panameña, maestro de liderazgo juvenil en América y Europa, experto en manejo de materiales peligrosos, cocinero, fontanero y electricista en emergencias de oficina; también practica deportes extremos, gimnasia rítmica y voleibol. Y todavía le queda tiempo para jugar con su hija Eriani, de cuatro años.

Antes de transcribir las opiniones de este singular colonense, presentamos estadísticas de los ninis, una realidad que se ha convertido en un problema social de repercusiones familiares, económicas y emocionales.

Esto es para meditar

Para René Quevedo, consultor en asuntos laborales y columnista de opinión en medios locales, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) mide a los ninis de 15 a 29 años. Sin embargo, también hay evaluaciones de la franja entre 15 y 24 años, el sector más complicado en materia de inserción laboral.

Hay dos mediciones anuales (marzo y agosto). Las cifras de la población que no trabaja ni estudia se derivan por segmento de edad por el siguiente cálculo:

Población total (1) –población ocupada (2) –población que asiste a un centro de enseñanza (3).

La última medición fue en agosto de 2019 con los siguientes resultados:

En Panamá existen 259,748 ninis (el nivel más alto en los últimos 15 años), de 15 a 29 años (65% mujeres, 35% hombres, 70% urbanos, 30% rurales), que representa 26.6% de la población de ese rango de edad. El número entre 15 y 24 años es de 199,410 (77% de todos) es decir, 27.8% de esa población.

Quevedo explica que lo primero es entender que este es un problema estructural al que no se le puede dar soluciones coyunturales. El asunto va más allá de la distorsión educación-empleo; alrededor de un sistema en el cual el Estado ha invertido más de 15.5 mil millones de dólares en la última década.

“El fenómeno de los ninis y la explosión delictiva que vive el país guarda directa relación con la abrupta caída de la participación juvenil en la expansión del empleo, en la 'bonanza económica excluyente' que ha vivido el país ante la incapacidad del sistema formativo de generar las competencias que el sector productivo requiere”, cuenta.

Agrega que, entre 2009 y 2019, la edad promedio en los nuevos empleos aumentó 10.7 años, pero la escolaridad promedio solo se incrementó en 6 meses. De tal manera que no es solo un tema de educación, sino de formación.

El colonense Eric Antioco sostiene que mientras se espera por un trabajo, hay que ser tenaz en el aprendizaje de nuevos oficios y mantener siempre la moral alta, confiados de que el empleo anhelado vendrá.

Invita a los jóvenes a unirse a organizaciones benéficas, culturales, musicales, que contribuyen al desarrollo comunitario. “Mis 15 años de voluntariado en la Cruz Roja han enrumbado mi actitud hacia el bienestar colectivo”, afirmó.

Aconseja que antes de elegir una profesión, confirmen su vocación, se compenetren con la realidad tecnológica, analicen las tendencias del mercado de trabajo y desistan de estudiar carreras obsoletas o saturadas.

Salir adelante requiere sacrificio. En las elecciones del 5 de mayo de 2019, Antioco trabajó 48 horas seguidas. “Yo me recargo las pilas; el secreto es tener voluntad”.

Una carga con cariño

Ana Karenina, madre de un nini, aclara que este no es un problema nuevo, siempre ha existido, solo que cuando eran “pocos e invisibles” los ninis no hacían bulla, pero con el aumento poblacional, la tecnología, los medios y las redes sociales, se notan más.

“Duele decirlo, pero ellos se vuelven una carga para las familias de todas las capas sociales. Hay gente acaudalada que ha hecho de todo: terapias psicológicas, compra de carros, creado negocios, pagado universidades caras —dentro y fuera del país— y es en vano”.

Es molesto, agrega, verlos todo el día con un celular en la mano, pegados al refrigerador, comiéndose en dos días lo que debe durar una semana.

“Hay que vestirlos, llevarlos al médico, comprarles data y, en algunos casos, mantener a sus mujeres e hijos. No es cierto que los vas a tirar a la calle para que sean víctimas del crimen”, subrayó.

“¿Se imaginan lo que sienten los padres al ver a sus hijos fracasados, sin propósitos y un futuro incierto? ¿Dónde quedan los sueños de verlos con sus propias familias? ¿Qué pasará si morimos de repente; los dejas a la deriva?

50% de deserción escolar

Marco A. Gandásegui hijo, sociólogo investigador de la Universidad de Panamá y del Centro de Estudios Latinoamericano (CELA), reflexiona que la solución al problema de estos jóvenes está a la vista; no obstante, falta voluntad política para hacerlo.

La educación deficiente se complementa con las políticas que generan desempleo e informalidad. La deserción escolar —más del 50% de los niños que entran al sistema— crea una juventud sin formación completa y adecuada para integrarse a un país en desarrollo.

“En cambio, se observa cómo esta inmensa masa de jóvenes solo tiene como destino el mundo de la informalidad, que cultiva la delincuencia y el pandillerismo”.

Según Gandásegui, primero hay que definir qué joven queremos en 20 años (2040). Segundo, preparar a los educadores y crear la infraestructura adecuada, sin corrupción. Tercero, se requiere un presupuesto para reducir la deserción escolar a un 10%. Cuarto, los recursos que genera la posición geográfica tienen que invertirse en el agro y la industria. Quinto, la industria y el agro deben ser dirigidos por los jóvenes que entran hoy a la escuela, colegios y universidades. Sexto, generar más riqueza con la explotación de los recursos del país, a fin de desarrollar a todas las provincias y comarcas.

Falta debate

El Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral y la Organización Internacional del Trabajo hicieron una investigación completa sobre el tema de los ninis; sin embargo, falta concienciación sobre este creciente flagelo. Se recomienda eliminar las brechas generacionales, regionales y sociales de desigualdad y pobreza, aumentar las inversiones para generar empleo, reactivar el sector agropecuario, reducir la deserción escolar, promover el emprendimiento, establecer programas de retiro voluntario para el relevo laboral.

El Plan Estratégico 2019-2024 del Gobierno plantea generar entre 240 y 275 mil empleos en 5 años (48 mil a 55 mil plazas por año, entre 12 mil y 14 mil para jóvenes). La Contraloría General de la República reveló que entre agosto de 2018 y agosto de 2019 la economía generó 52 mil 40 nuevos empleos.

Pancho Mojica, un exnini, dice que ha sido tratado en forma despectiva “Nadie nace nini y tampoco tiene que morirse nini. Falta apoyo; cada caso es diferente”.

El ruido de la moto de reparto no me dejaba escuchar cuando Pancho se despedía con un “chao, tío”.

Y se fue con ese apuro que llevan esos muchachos competitivos, que por nada quieren pasar la pena de entregar la pizza fría. Y lo vi alejarse, entre las rendijas del tranque, con ese entusiasmo y alegría que da tener trabajo y sentirse útil.