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04 de Apr de 2020

Nacional

Cáncer: sentencia de muerte o esperanza de vida

Cáncer. Escuchar esta palabra genera gran nerviosismo y ansiedad. Es un término que solo con percibirlo, crea una sensación de muerte y desasosiego, adicional a que es sorprendente saber que, según registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo, únicamente superada por patologías relacionadas a cardiopatías isquémicas y el accidente cerebrovascular.

Cáncer. Escuchar esta palabra genera gran nerviosismo y ansiedad. Es un término que solo con percibirlo, crea una sensación de muerte y desasosiego, adicional a que es sorprendente saber que, según registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo, únicamente superada por patologías relacionadas a cardiopatías isquémicas y el accidente cerebrovascular. En 2015 se registraron alrededor de 9 millones de defunciones asociadas a esta enfermedad, lo que representa alrededor de una de cada seis defunciones.

Conociendo estos datos, que resultan de gran manera sorprendentes y hasta aterradores, es importante señalar que alrededor del 30% de las muertes producidas por cáncer se deben a cinco factores de riesgo, los cuales han sido catalogados como comportamentales, alimenticios o nutricionales, y que pueden ser evitados teniendo estilos de vida saludables. Estos factores son: índice de masa corporal elevado (IMC) por una inadecuada alimentación, consumo insuficiente de frutas y verduras, falta de actividad física y consumo de tabaco y alcohol.

Debido a la gran incidencia de esta enfermedad, la cual origina un enorme impacto económico a los sistemas de salud a nivel mundial, calculado en 2 billones de dólares en 2017, se realizan enormes esfuerzos a nivel científico con el fin de lograr desarrollar una cura para la misma, o sencillamente, un paliativo que mejore el tiempo de vida de los pacientes que la padecen.

El cuidado paliativo se desarrolla no con la finalidad de curar el cáncer, sino de aliviar los síntomas que causa y mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus familias. Pueden ayudar a los enfermos a vivir de manera confortable, y son una necesidad humanitaria urgente para las personas de todo el mundo aquejadas de cáncer o de otras enfermedades crónicas mortales.

Por otro lado, y en la misma línea de investigación, han sido desarrolladas terapias génicas, tratamientos que utilizan radio y quimioterapia, aparte de cirugías que son cada vez menos dolorosas e inv asivas, y, más recientemente, el uso de la biología molecular para determinar la posibilidad o predisposición genética de padecer esta enfermedad, que crea un enorme avance en el área del diagnóstico clínico, que permite establecer una valoración temprana y así incrementar la eficacia del tratamiento utilizado.

Pero “padecer cáncer representa en la actualidad una sentencia de muerte”; esta es una aseveración que cada vez pierde relevancia y validez, pues muchos de los individuos a los cuales se les realiza un diagnóstico de esta enfermedad, desarrollan de manera paralela un ferviente anhelo por la vida, por luchar en contra de esta enfermedad, por vivir la vida valorando día tras día el enorme privilegio que es, sin duda, ver la luz de un nuevo día.

Esta percepción idealista de la vida lleva a los pacientes de cáncer a desarrollar en su actividad cotidiana, principios como el de la perseverancia: “insista, resista, persista y nunca desista”, y a convertirse en ejemplos a seguir, pues valoran en gran manera cosas tan cotidianas como la familia, los amigos, el trabajo, el amanecer, el destello de los rayos del sol, la noche y sus estrellas, respirar, o sencillamente vivir; pero más aún, conciben su diario existir sabiendo que hay una esperanza de vida aun padeciendo esta enfermedad.

Docente