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29 de Oct de 2020

Nacional

El agitado debate sobre periodismo, redes sociales y la academia

La discusión sobre el ejercicio de periodismo no es nueva; sin embargo, en los últimos años se ha hecho ineludible el tema de las redes sociales. Un sociólogo y una periodista hacen su análisis

El agitado debate sobre periodismo, redes sociales y la academia

“Al periodista no se le reconocen derechos laborales, se le persigue si toma la iniciativa de organizarse en sindicatos; no se le protege al desarrollar investigaciones”.

Alonso Ramos. Sociólogo Es sociólogo, activista de derechos humanos, consultor y docente universitario. Forma parte del comité editorial del medio alternativo 'Antónima'.

Gremios periodísticos han planteado la necesidad de regular el periodismo. ¿Cuál es su análisis?

La mayor parte de los periodistas de Panamá son trabajadores que desempeñan su labor en condiciones de precariedad. A pesar de que trabajan en corporaciones de comunicación que son empresas muy lucrativas y que además tienen poder político, al periodista no se le reconocen derechos laborales, se le persigue si toma la iniciativa de organizarse en sindicatos; no se le protege al desarrollar investigaciones, sacan a flote casos donde están involucradas personas provenientes de las élites económicas y políticas; y también se encuentra en una condición de desprofesionalización ya que hay pocas propuestas académicas accesibles y tendientes a profundizar sus capacidades. En ese sentido, pienso que es urgente legislar y regular teniendo como norte esto que menciono.

Nos acostumbramos a la definición clásica del periodismo y a la histórica estructura para ejercerlo, sin embargo, las redes sociales han revolucionado todo. ¿Considera que estos métodos para difundir información pueden catalogarse como un ejercicio del periodismo?

Periodismo es una cosa, comunicación otra. Desde la raíz etimológica, la comunicación es una capacidad inherente a los seres humanos, y que tiene que ver con la posibilidad de producir símbolos de distinta complejidad que se transforman luego en procesos de diálogo, usando distintos recursos. Por su parte, el periodista trabaja más sobre los sucesos y acontecimientos, que son o pueden transformarse en noticias y, además, están sujetos a estructuras mediáticas, ya sea radio, prensa o televisión, y donde hay juntas directivas y consejos editoriales que responden a sectores específicos de la sociedad. En cada medio se establecen las normas para el tratamiento de temas y se construyen perfiles editoriales hacia públicos potenciales, donde existe siempre algún tipo de regulación. En ese sentido, el profesional del periodismo está sometido a un engranaje de los medios masivos y sus límites establecidos. No podemos olvidar también que los medios de comunicación son aparatos ideológicos de las élites y sectores que son dueños de estos medios y cada uno de ellos responde a una agenda particular. En Panamá, eso es muy claro. Lo que se hace desde las redes sociales no es necesariamente periodismo, pero sí es comunicación.

Es un hecho que grandes profesionales del periodismo del mundo no pasaron por una Facultad de Comunicación, donde se estudia periodismo. ¿Cuál es su análisis sobre la academia de periodismo?

Las facultades de comunicación de las universidades públicas y privadas están en deuda con el país. Las carreras de periodismo y comunicación social son hoy más una moda y un negocio, que un espacio de construcción de conocimiento y generación de capacidades profesionales.

El mundo fue sorprendido este año por una crisis sanitaria. En términos generales, ¿cómo analiza el papel del periodismo en Panamá en cuanto al abordaje de las distintas temáticas o aristas que se desprenden de una situación como la actual?

En general se ha hecho un buen trabajo, sobre todo porque la pandemia se ha convertido en un terreno fértil para la desinformación y las fake news, lo cual es muy peligroso, sobre todo por el nivel de incertidumbre y miedo reinante. En ese sentido, he visto en la dimensión epidemiológica de la crisis, una intencionalidad de los medios de comunicación y periodistas en poner a hablar a la ciencia con la sociedad, desde la visión editorial de cada uno. En los temas sociales y políticos sí es distinto ya que, como mencioné, los medios de comunicación tienen dueños que responden a sectores económicos con intereses muy específicos y su agenda está en función de defender esos intereses. Se han dado protestas por parte de los trabajadores de Copa, por ejemplo, y no todos los medios las cubren; hay mucha insatisfacción con el manejo social de la crisis por parte del gobierno, pero hay jugosos contratos de patrocinio que impiden a los periodistas tomar partido y profundizar. Hay que mencionar que en Panamá hay periodistas independientes que están llevando el ejercicio del periodismo a otros niveles, y eso es vital para democratizar el ejercicio formal de la comunicación. Falta más, pero hay periodistas y comunicadores valientes que se atreven a desnudar las realidades del país.

Periodismo y libertad de expresión, ¿cuál es su reflexión sobre estos dos conceptos?

Ya lo mencioné antes, el periodismo tiene que ver con los sucesos, acontecimientos y hechos que son o pueden transformarse en noticias y, además, están sujetos a estructuras mediáticas, ya sea radio, prensa o televisión. La libertad de expresión es un derecho humano que es inherente a todas las personas, recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Aunque hay que decir que no todas las personas tienen las condiciones materiales y políticas para ejercer este derecho de manera activa y permanente.

“El periodismo entraña libertades consagradas, por lo que su regulación es un tema de cuidado. En Panamá se derogaron disposiciones que controlaban su ejercicio”.

Catia Rojas Toro. Periodista Fue editora de la sección de economía del desaparecido diario 'El Universal', y fue jefa  de prensa del expresidente Ernesto Pérez Balladares.

Gremios periodísticos han planteado la necesidad de regular el periodismo. ¿Cuál es su análisis?

El periodismo entraña libertades consagradas, por lo que su regulación es un tema de cuidado. En Panamá se derogaron disposiciones que controlaban su ejercicio, y no podemos retroceder. La petición de algunos gremios está dada, y así lo entiendo, en virtud de que sea reconocido como una profesión con idoneidad. En esa dirección, abrir un debate sería un ejercicio interesante, siempre y cuando no alcancemos retrocesos que ya fueron superados.

Nos acostumbramos a la definición clásica del periodismo y a la histórica estructura para ejercerlo, sin embargo, las redes sociales han revolucionado todo. ¿Considera que estos métodos para difundir información pueden catalogarse como un ejercicio del periodismo?

Hay dos vertientes en esto: opinar como un derecho inalienable, y otra es el ejercicio del periodismo atendiendo a formas éticas, profesionales y jurídicas. Un tuit, un posteo, no son ejemplos de periodismo, sino del ejercicio de un derecho que incluso debería ser reconocido para un periodista. Esto, porque hay medios que regulan el manejo que sus periodistas tienen en las redes sociales debido a que se rigen por códigos de ética estrictos. Resulta paradójico que al periodista, en algunos casos, se le regule ese derecho a opinar.

Es un hecho que grandes profesionales del periodismo del mundo no pasaron por una Facultad de Comunicación, donde se estudia periodismo. ¿Cuál es su análisis sobre la academia de periodismo?

Cierto, hay profesionales con reconocida trayectoria que no fueron formados en una academia, sin embargo, fueron autodidactas y esa vocación ejercida en la práctica diaria, los formó. No los deformó. La academia tiene que actualizarse si se trata de nuestro país. El pénsum académico debe ser revisado frecuentemente, y renovado, atendiendo el avance que están mostrando los medios en países de la región. Hoy, por ejemplo, el periodismo de datos se está imponiendo como un recurso importante, la verificación de la información es otra herramienta fundamental para contrastar el discurso político, o cualquier otro; las métricas son necesarias para conocer los intereses de nuestros públicos. Es indispensable formar profesionales para un momento que se nos adelantó de forma abrupta: la era digital acompañada del teletrabajo.

El mundo fue sorprendido este año por una crisis sanitaria. En términos generales, ¿cómo analiza el papel del periodismo en Panamá en cuanto al abordaje de las distintas temáticas o aristas que se desprenden de una situación como la actual?

Ha sido difícil para todos. La prensa ha estado a la altura de las circunstancias, intentando orientar en momentos en que, incluso, la información no solo se genera sino que cambia, cada hora, sin que hoy se pueda con certitud indicar cuál será el futuro a corto plazo. Lo relevante es que, a pesar de sufrir el impacto financiero de la pandemia, han continuado ejerciendo su rol informativo a pesar de la adversidad. La pandemia sí está demostrando la necesidad no solo de formar periodistas en la academia, sino de especializarlos.

Periodismo y libertad de expresión, ¿cuál es su reflexión sobre estos dos conceptos?

La única reflexión que puedo expresar la anoté al inicio. Todos tenemos derecho a expresar libremente nuestras ideas, pero también entendiendo que deben ser ejercidas con responsabilidad. El periodismo es una profesión y debe reconocerse en esa esfera. Separar la opinión de la información, entendida esta como un ejercicio profesional, podría requerir de un debate, pero desde mi perspectiva, innecesario. El periodismo no es una actividad que deba ser usada con propósitos ulteriores, es una profesión que pasa por una formación académica, y ejercida de forma responsable hacia los públicos que nos leen, escuchan o ven. Ellos deciden, sustentados en datos, contraste de fuentes, y el balance informativo. No se trata de que un periodista renuncie a sus convicciones o ideas, sino de que estas no se conviertan en sesgos o manipulación de la información. Eso distingue la noticia de un tuit o posteo.