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03 de Ago de 2021

Nacional

Gladys Bernett: 'Soy fiel creyente de que la educación de calidad te saca de un ciclo de inequidad y de pobreza'

El ejemplo de sus padres la motivó a estudiar una profesión que le permitiera ayudar a otras personas. Hoy combina sus tres pasiones: la educación, la salud y la ciencia para ayudar a jóvenes a estudiar en el extranjero

A Gladys Bernett le apasiona ayudar a los jóvenes a desarrollar su potencial y los alienta a seguir sus sueños de estudiar en el extranjero para que se conviertan en agentes de cambios. Es una mujer idealista que está convencida de que la educación es la herramienta para romper el ciclo de la inequidad y la pobreza.

Gladys se graduó con honores (cum laude) en la Universidad de Florida, en Gainesville.Willian Caicedo | Cedida

Con esta visión trabaja arduamente para ampliar la gama de oportunidades académicas para jóvenes profesionales panameños en Estados Unidos. Por ser mentora de estudiantes de posgrado y jóvenes profesionales en Panamá y Estados Unidos, fue galardonada con el premio “Red Shoe Global Leader Award” en la ciudad de Nueva York en noviembre de 2018.

“Me motiva y me llena de energía ver que los mismos jóvenes que alguna vez ayudé a decidir su carrera o a conseguir becas, ahora están ayudando a otros muchachos”, dijo emocionada creyendo que su legado pasará de generación en generación. La labor que ha desempeñado ha sido reconocida en la plataforma “Panamá en Positivo”.

Es miembro fundador del primer consorcio para promover la movilidad estudiantil en Panamá: "Knowledge in Panamá" y ha sido una promotora clave de la iniciativa “100K Strong in the Americas”.

Ha colaborado en libros relacionados con la movilidad estudiantil y la preparación universitaria, como Latinos in College y Ayude a sus hijos a triunfar en la escuela secundaria y llegar a la universidad: Guía para padres latinos.

La “madre”, como la llaman muchos de los muchachos a los que ha orientado y conseguido becas, no busca protagonismo. “No soy de concentrarme en mí, más bien en ellos”, expresó. Tampoco acepta un “no” por respuesta de algunos de sus muchachos cuando sale una oportunidad de estudiar en el extranjero. “No permito que se rindan, nunca”, dijo.

Para esta edición de “El Panamá que queremos” conversamos con una mujer que a través de su trabajo impacta en la sociedad panameña.

¿Cómo se define Gladys Bernett?

Me han dicho que soy una persona genuina. Yo siento que una parte de mí sigue siendo bastante idealista, pero a la vez realista.

¿Qué te ha motivado a trabajar con organizaciones para alcanzar oportunidades para los jóvenes?

Durante toda la vida he trabajado con jóvenes, con organizaciones de estudiantes en Estados Unidos. Soy fiel creyente de que la educación de calidad te saca de un ciclo de inequidad y de pobreza. Eso es lo único que te abre oportunidades para tu desarrollo profesional, y el del país.

En mi vida siempre he tratado de relacionarme con organizaciones y mantener liderazgo a través del voluntariado, donde siento que traigo oportunidades a los jóvenes para que sean agentes de cambio.

Me motiva y me llena de energía ver que los mismos jóvenes que alguna vez ayudé a decidir su carrera o a conseguir becas, ahora están ayudando a otros muchachos.

Lo que siempre les digo es que el conocimiento, la motivación y ese sentido de propósito no se lo queden, sino que lo transmitan a otras generaciones. Yo nunca les pido que me devuelvan el favor, sino que le hagan el favor a otras personas o a otros grupos. Esa ha sido la constante en todas mis facetas profesionales y personales, esa ha sido mi motivación, mi norte.

En tu criterio, ¿cómo aporta la educación al bienestar de la sociedad y de los pueblos?

La educación lo es todo, la educación de calidad, la que te ayuda a pensar, a ser creativo, no la de memorización. Y eso es lo que nosotros necesitamos hacer con el programa de ciencias para niños que no saben leer ni escribir. Esa parte de la educación que es la más importante. Si observas en Finlandia y Singapur, los modelos educativos se enfocan en el desarrollo del niño desde tempranas edades, porque ese es el momento en que ellos necesitan nutrición y desarrollar el cerebro.

Hay muchas cosas que necesitamos cambiar y priorizar en educación, y no me digan que no se puede porque mis papás ambos son institutores. En la época de los 60 era lo máximo graduarse de esa escuela.

Yo le tengo mucha fe a esta generación. La gente habla de la generación de cristal. Yo, al contrario, digo que es la generación de diamante porque tiene mucha presión, y más con la pandemia, y entre más presión, más fuerte eres.

Hay recursos humanos muy valiosos que nosotros tenemos que mantener en el sistema y motivarlos para que sean influenciadores. Esos son los que pueden ayudar a cambiarles el futuro a esos niños, sobre todo a las niñas.

¿Cómo ves a esta generación?

Yo le tengo mucha fe a esta generación. La gente habla de la generación de cristal, pero yo escribí un artículo al respecto. Yo, al contrario, digo que es la generación de diamante porque tiene mucha presión, y más con la pandemia, y entre más presión, más fuerte eres. Yo le tengo muchísima fe a estos jóvenes y cuando converso con ellos veo sus ganas de superarse. Los pelaos quieren estudiar, lo quieren hacer.

¿Cómo elegiste una carrera relacionada con la ciencia?

Por el ejemplo que vi en mis padres. Mi papá es médico y mi mamá es fonoaudióloga, ambos docentes. Yo sabía que quería una profesión para servir y ayudar a otros. En Estados Unidos trabajé en diferentes proyectos de investigación de salud (patrocinados por el NIH en Estados Unidos) y tuve la oportunidad de liderar organizaciones que respaldan la educación de los jóvenes latinos y eso, descubrí, era algo que también me apasionaba.

Al regresar a Panamá hace 10 años me ofrecieron trabajar en la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt). Allí me doy cuenta de que podía combinar mis grandes pasiones: la ciencia, la salud y la educación para así tener un impacto en la juventud. Esto lo hice manteniendo mis contactos en Estados Unidos, con los que había colaborado en la campaña del presidente Barack Obama, los cuales han sido clave para poder seguir trayendo y creando vínculos en pro de oportunidades de formación innovadoras para Panamá.

¿Cuál es tu meta y qué esperas aportar a tu país?

Espero poder seguir aportando de la manera que lo he hecho hasta ahora. Para mí es muy difícil porque no acepto un no. Cuando una becaria mía se gana una oportunidad y dice que tiene su noviecito y que no sabe si se puede ir, yo le digo que a menos que venga con un certificado de que tiene una enfermedad mortal, ella se va a esa beca. Y después me lo agradecen. Yo siento que uno a uno voy inspirándolos, sobre todo a las chicas, que no se dejen, que pueden lograrlo, pero a un nivel más macro.

Por ejemplo, el programa que hicimos para 100 maestros de inglés para enseñarles ciencia con profesores de Estados Unidos. Tuve la oportunidad de ir a diferentes escuelas. Ahora esos maestros son los que están ayudando, porque el curso fue virtual y después presencial. A esos maestros los quiero como si fueran hijos míos, y pude ver cómo les cambió la vida. Ese es uno de los proyectos que más me ha apasionado.

¿Qué es EducationUSA?

Es un programa de diplomacia que está en más de 175 países. Hay más de 430 centros en más de 175 países a nivel mundial, en Europa, en Centroamérica, en Sudamérica, en África y en Asia. En Panamá, el programa estuvo en pausa por tres años, pero antes de la pandemia me lo ofrecieron.

Mi trabajo es ayudar a otros jóvenes a encontrar su carrera, su pasión, a hacer una diferencia. Yo ni siquiera les hablo de una carrera, más bien les pregunto qué problemas son los que quieren solucionar. Yo siento que la vida es demasiado corta. Entonces, si vas a pasar por aquí tienes que dejar un legado, tienes que hacer algo que realmente valga la pena, y no solo para ti y tu familia, sino también para tu comunidad y el mundo.

¿Cómo pueden hacer los jóvenes para aplicar a ese apoyo que ofrece EducationUSA?

Tenemos oportunidades para todos. Nosotros no damos becas. Lo que hacemos es ayudar a los estudiantes a prepararse para las becas y demás oportunidades de formación en USA, desde cursos cortos hasta doctorados, postgrados y pasantías. Dependiendo del interés del estudiante, nosotros les damos la asesoría que necesitan para poder hacer los ensayos, para tener el nivel de inglés, etc. Les damos recursos gratuitos para que ellos tomen ventaja y se preparen para aplicar a las becas.

¿Están más enfocados en la educación internacional?

Sí. Busco ayudar a otros a capacitarse en los temas de investigación y apoyo a universidades locales para que colaboren con entidades en Estados Unidos con la esperanza de que haya intercambio académico y se internacionalicen. Y que los talentos que se han formado afuera gracias a las becas, que son fabulosas, puedan regresar y no tengamos esa fuga. Yo sigo trabajando con la idea de formar a más panameños para que se conviertan en ciudadanos globales. La idea es crear este tipo de estructura de internacionalización, pero que a la vez sea sostenible para que este talento decida regresar.

Usted se graduó con honores en Florida, Estados Unidos, pero decidió regresar a Panamá, ¿por qué?

¡Sí! En Estados Unidos tuve grandes experiencias académicas y profesionales, pero en 2009, después de 14 años fuera, decidí regresar a Panamá, lo que pensé era un cambio temporal. Pero pude ver que el ecosistema de investigación y desarrollo estaba creciendo. Entonces pude ver muchísimas oportunidades para aportar mi granito de arena, sobre todo con los programas de becas y formación académica.

Al final, la Ciudad del Saber fue mi mayor imán, y no solo me atrajo, sino que fue lo que me hizo quedarme. Llevo 10 años en el campus gestionando diferentes proyectos de becas y capacitación con universidades de Estados Unidos. Aún falta mucho por hacer, pero hay que seguir en la lucha.