15 de Oct de 2021

Nacional

Legalizar la criptomoneda: un asunto de ley, costumbre y economía

En la Asamblea Nacional se han presentado, al menos, dos propuestas de ley que buscan legalizar la criptomoneda que por Constitución no puede ser de uso obligatorio. Dos abogados analizan el tema

Legalizar la criptomoneda: un asunto de ley, costumbre y economía
Legalizar la criptomoneda: un asunto de ley, costumbre y economía

Abogado con una maestría en derecho mercantil y banquero. Es el presidente del Comité Latinoamericano de Derecho Financiero

Legalizar la criptomoneda: un asunto de ley, costumbre y economía
Belisario Castillo SáenzAbogado

Es vital la regulación de las criptomonedas y sus diferentes tipos de servicios, porque esta nueva economía se traduce en inclusión financiera

Implementar la criptomoneda en Panamá. ¿Cómo analiza la medida?

Es de vital importancia la regulación de las criptomonedas y sus diferentes tipos de servicios, sin limitarse a medios de pagos, porque esta nueva economía se traduce en inclusión financiera, sobre todo en un país como Panamá cuyo índice de bancarización es menor al 50%, enfrentando obstáculos como la escasa educación financiera del público y elevados niveles de pobreza.

¿Considera que legalizar las criptomonedas contribuye al desarrollo de la economía del país, tal como se ha planteado?

Completamente. Aquellos panameños y residentes en Panamá que a la fecha no forman parte de la economía formal del país, son incluidos financieramente a través de su celular. Dicha situación genera que estas personas tengan una identidad digital que se traduce en mayores oportunidades dentro del sector formal.

Por Constitución no puede haber moneda de curso obligatorio; por lo tanto, el uso de la criptomoneda no será obligatorio.

La falta de un Banco Central en Panamá conlleva una limitante para la posible emisión de una moneda fiduciaria virtual (balboa). No obstante, como un país dolarizado, en el evento que el dólar se digitalice, sería de uso en Panamá. Dicho esto, no veo ningún impacto negativo en el uso de otro tipo de criptomonedas en Panamá. Por tanto, en Panamá puede desarrollarse y utilizarse criptomonedas, teniendo en consideración su función, situación que no se profundiza en los proyectos de ley presentados, sean medios de pago o activos que representen una deuda o una reclamación de capital del emisor, o estén destinados a proporcionar acceso digital a una aplicación o servicio.

A su juicio, ¿qué tanto conoce la sociedad panameña sobre el sistema de este modelo de economía digital?

El conocimiento de nuestra sociedad sobre esta economía digital es bastante básico, a todos los niveles de la sociedad, situación que conlleva que muchos actores importantes la ignoren o condenen fundamentados en una narrativa falsa que han escuchado o visto en algún programa o documental. Es importante, entonces, que las universidades, institutos, clubes cívicos y demás gestores de la sociedad conversen y eduquen sobre este tema, como lo hacemos en el Instituto Panameño de Derecho y Nuevas Tecnologías.

¿Considera que en el país se puede desarrollar la economía digital?

Soy un convencido de que Panamá tiene ventajas competitivas para el desarrollo de la economía digital y la criptoeconomía. Para ello, el gobierno debe establecer una hoja de ruta de la mano con la empresa privada, universidades, institutos, y demás gestores de la sociedad, para replantear nuestro modelo de negocio y ajustarlo a esta nueva economía, de lo contrario, continuaremos con un modelo del siglo pasado en un mundo donde el internet de las cosas es una realidad, domiciliándose los desarrolladores de esta industria o sus nuevos usuarios en jurisdicciones que les ofrezcan mayor seguridad jurídica a sus servicios. Es decir, dejaremos pasar esta oportunidad por una visión corta y conformista, afectando nuestra competitividad como nación de servicios.

Es presidente del Colegio Nacional de Abogados; forma parte del Pacto de Estado por la Justicia. Tiene un doctorado en derecho por la Universidad Complutense de Madrid

Legalizar la criptomoneda: un asunto de ley, costumbre y economía
Juan Carlos AraúzAbogado

La utilización de criptomonedas pasa por un tema de confianza en el individuo. Mientras no se brinden garantías habrá escepticismo

Implementar la criptomoneda en Panamá. ¿Cómo analiza la medida?

Llegará como mecanismo cotidiano y será con regulación o sin ella. La utilización de criptomonedas pasa por un tema de confianza en el individuo, mientras no se brinden garantías –como lo sería en los negocios formales de banca– hay un segmento de la sociedad que se mantendrá escéptico y otro que estará dispuesto a asumir riesgos ante la ausencia de regulaciones. El punto a reflexionar se encuentra en las ventajas y desventajas de su uso frente a la moneda tradicional. La implementación por medio de instrumentos legales permite iniciar caminos de formalidad y retirarlo de zonas de desprotección.

¿Considera que legalizar las criptomonedas contribuye al desarrollo de la economía del país, tal como se ha planteado?

En las circunstancias actuales de la pandemia, garantizar circulación de dinero en cualquier movilidad ayudará al alivio de la situación general del país y por eso son formas complementarias. En esta etapa no será un uso masivo, pero sí permitir que un actor dispuesto a entrar en una dinámica social distinta a la tradicional lo haga con mayor confianza.

Por Constitución no puede haber moneda de curso obligatorio; por lo tanto, el uso de la criptomoneda no será obligatorio.

Lo miro como crear condiciones para un segmento de la sociedad que está dispuesta a adoptar nuevos hábitos. Son mecanismos complementarios que atienden a una sociedad diversa.

A su juicio, ¿qué tanto conoce la sociedad panameña sobre el sistema de este modelo de economía digital?

Se limita a un sector pequeño de la población; la confianza general llegaría con regulaciones que brinden marcos conceptuales de entendimiento. El propósito de crear normas legales siempre será el de ordenar.

¿Considera que en el país se puede desarrollar la economía digital?

Si, pero entendida como un nicho que atiende a exigencias puntuales de un segmento de la sociedad, mientras tanto las formas tradicionales de comercio permanecen como herramientas cotidianas para el otro segmento. Se trata de un proceso evolutivo de la sociedad.