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24 de Oct de 2020

Polígrafo

'El próximo año tendrá tres retos: retención, evaluación y volver a la educación presencial'

¿Cómo volver a clases de forma segura en medio de una pandemia? Nivia Roxana Castrellón explica que el éxito dependerá de la adecuación de aulas escolares, las medidas de bioseguridad y que los estudiantes permanezcan en el sistema

'El próximo año tendrá tres retos: retención, evaluación y volver a la educación presencial'Larish Julio | La Estrella de Panamá

Miles de estudiantes (al menos 58 mil) están fuera del sistema escolar, por distintas razones. En tiempos de pandemia hay alumnos que no han podido ser localizados por el Ministerio de Educación (Meduca), otros no tienen conectividad, por lo que no pueden tomar clases de forma virtual, algunos más aprenden a través de los medios de comunicación. Lo importante es lograr identificar y desglosar cuántos están en cada renglón, puesto que esa información es clave para retener a los alumnos en el sistema. Un desafío de la sociedad en su conjunto, no solo del ente rector en la materia. Nivia Roxana Castrellón, apasionada de la educación y representante del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) ante el Consejo Permanente Multisectorial para la implementación del Compromiso Nacional por la Educación (Copeme) advierte que de no tomar las acciones necesarias para lograr la cobertura universal de internet, e incluir a los alumnos en la carretera tecnológica, el país quedará rezagado y se perderán generaciones en el aspecto educativo. La idea no es recargar de un solo lado de la moneda esta tarea, sino involucrar a toda la sociedad, sector productivo, empresarial, académico, tecnológico, y otros, para evitar la exclusión de los niños y jóvenes, pues de no hacerlo, se convertirá en una población dependiente de todo, sin iniciativa, innovación y pensamiento crítico porque no se le brindaron las herramientas para hacerlo.

“Va a haber necesidad de que las clases sean semipresenciales y que probablemente un salón de 30 muchachos tenga que volverse un salón de 15, al que unos asistan ciertos días de la semana y que sea, por supuesto, de alguna manera complementada con educación no presencial”.

¿Cómo será el próximo ciclo escolar?

No tengo la bolita de cristal, pero te puedo decir lo que sospecho. El próximo año escolar tendrá tres retos. El primero, mantener a los niños y jóvenes en el sistema educativo en esa transición entre 2020 y 2021. El segundo es saber qué aprendió y qué no aprendió y poder liberar, muy relevante también porque necesitamos que estos niños y jóvenes tengan las competencias, conocimientos y habilidades. El tercer reto es cómo volver a la presencialidad. Teniendo en cuenta el hecho de que la educación presencial se sabe que es la que tiene mayor impacto en el aprendizaje en los estudiantes y que las instalaciones educativas en el mundo, no solo en Panamá, no estaban listas para ofrecer clases con distanciamiento, el reto es saber cómo vamos a regresar. Puede ser semipresencial, es algo que se tiene que planificar. Lo que hemos hecho en Copeme y el Meduca es cómo volver de manera segura a clases con las medidas de bioseguridad que se requieren. Una escuela es un sitio donde convergen niños asintomáticos y adultos que pueden tener comorbilidades, entonces tenemos que manejar ambos escenarios.

Por el distanciamiento podrán requerir más aulas escolares o más profesores. ¿Los profesores están capacitados para poder individualizar la educación, tomando en cuenta que no todos aprendieron lo mismo durante este tiempo?

Muy interesante. Ahí es donde ayuda la tecnología. Probablemente la tecnología nos pueda ayudar a hacer esa liberación. Yo pienso, a nivel personal, que va a haber necesidad de que las clases sean semipresenciales y que probablemente un salón de 30 muchachos tenga que volverse un salón de 15, al que unos asistan ciertos días de la semana y que sea, por supuesto, de alguna manera complementada con educación no presencial.

'El próximo año tendrá tres retos: retención, evaluación y volver a la educación presencial'

Este año no se enfocan en una evaluación académica, ¿cómo evalúa el impacto de la covid-19 en la educación?

Es una gran desarticulación social que va más allá de la educación. Debo hacer énfasis en algo, esto no es un problema coyuntural, es un tema de reinsertar y retener a los chicos en la escuela porque se pueden perder generaciones enteras. La cifra que manejábamos antes de los avances que había tenido el Meduca y la sociedad que se ha puesto de acuerdo, era de un 5% de la población nacional. Eso se ha reducido significativamente, pero de alguna manera, hablar de cifras de esa magnitud implica generaciones completas que no podrían reinsertarse en una sociedad de manera completa, y ya estaba pasando. Entonces, tenemos que darles las herramientas a los jóvenes para poder reinsertarse de forma productiva, eso tiene que ver con el emprendedurismo, uso de herramientas tecnológicas y capacidad de innovación. Tenemos que promover el pensamiento crítico y la solución del problema, porque si no es así vamos a tener una población absolutamente dependiente. No quiero dejar de mencionar que debemos prestar atención a la población inicial. Tenemos niños de cero a tres años, uno de cada tres es pobre, y en estos momentos ni siquiera están contabilizados, tenemos una cobertura muy pobre en educación inicial. Esos niños, si no les damos la nutrición adecuada, si no los atendemos con atención correcta y los estímulos correspondientes, vamos a perder generaciones.

“Si queremos inclusión tenemos que garantizar el acceso a la tecnología de manera universal, es un derecho humano de segunda generación y tenemos que hacerlo. Ojalá que de aquí al 2024 eso se dé, porque es un atraso de 25 años”.

Muchos planteles escolares particulares han vaticinado que no podrán continuar, ¿cuál es la proyección que tienen ustedes al respecto?

A título personal te puedo decir que un centro educativo, independientemente que sea particular u oficial, que cierre sus puertas es una tragedia. Yo soy de la opinión que en este país se necesitan más y mejores centros educativos, oficiales y particulares. Ojalá y eso no ocurra y se busquen formas para que salgan adelante. Yo sé que en este país ha habido una estrategia para atraer inversiones de temas que podemos poner un signo de interrogación como juegos de azar, entonces, por qué no hacer algo que al final del día pudiera ayudar a muchos a tener la oportunidad de escoger diferentes ofertas educativas siempre de calidad.

¿Se tiene un estimado de cuántos alumnos migrarán al sistema oficial?

Lo único que puedo mencionar es que en el caso de Copeme, lo que hemos visto es que el mayor éxodo de colegios particulares a los oficiales está en las provincias de Panamá Oeste y en San Miguelito. Nosotros no hemos analizado el tema a fondo, pero hay que hacer un esfuerzo para que haya más y mejor educación en el país y eso implica una articulación y complementariedad. Hay trayectorias educativas en las que en la educación particular ayuda mucho, particularmente en primaria, en ciertas regiones del país.

¿Se hará el censo que propuso Copeme para poder saber la situación socioeconómica y tecnológica de los hogares de los estudiantes?

Esa información debió hacerse en el Censo Nacional que no se ha hecho, y eso es lo que está produciendo tantos problemas. Como segundo punto te puedo decir que sí se ha hecho una propuesta al Meduca, no está en manos de una instancia asesora decir cuándo se va hacer, es necesaria no solo para la educación, sino para todos. Estamos viviendo en una situación en la que si no vamos a tener carretera física, al menos tengamos carreteras virtuales, porque no podemos excluir a las personas de doble forma por no estar comunicados.

Hay varias cifras del Ministerio de Educación (Meduca) que han salido a relucir sobre la cantidad de estudiantes que no están conectados con sus clases. ¿Cuántos alumnos son?

Hay que hacer una diferenciación. En Panamá se utilizó y se está llevando a cabo una estrategia multiplataforma, que se usa en radio, televisión, plataformas digitales y módulos expresos para brindar el derecho a la educación, independientemente de la cultura y la región. Eso significa que no es solamente a través de plataformas virtuales, estamos hablando de una forma de llegar a los alumnos independientemente de su cultura, su región y las limitaciones de los servicios públicos a su alcance. Hay que resaltar que en las escuelas panameñas había una gran falencia en el acceso a internet y unas brechas muy distintas dependiendo de la región educativa. Por ejemplo, hoy en la comarca Ngäbe Buglé un 87% no tiene conectividad. Hablaríamos de una estrategia multiplataforma y que haya el contacto entre la escuela y el alumno, independientemente de que haya una plataforma virtual. Tiene que decirse todo el apoyo que se ha recibido de las empresas e instancias que han permitido acceder a clases a través de radio, televisión y medios impresos que ha hecho el Meduca en sus plataformas digitales.

“El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo vaticinó que si no le damos acceso a internet de manera universal a nuestra ciudadanía, Panamá puede tener un retroceso en el índice de desarrollo humano de 30 años. Quedaríamos igual a la era postinvasión. ¿Queremos llegar a eso?”

Esa cifra a cuánto asciende, ¿cómo se puede determinar que se trata de 58 mil estudiantes los que no están conectados cuando antes eran 300 mil?

Es importante precisar que esa cifra se trata de los estudiantes que no han sido localizados; eso significa que desde el inicio del año escolar no han podido ser ubicados. El tema es que Panamá tuvo desde hace dos años un promedio de 14 mil desertores escolares, eso implica que a pesar de que hablamos de una oferta educativa universal a nivel de primaria, en realidad la tasa neta de escolarización, es decir los alumnos que finalizan el año escolar en primaria es del 90%, en premedia es del 69% y en media es del 52%. Eso significa que perdemos a la mitad de los estudiantes que inician en primaria, y si añadimos que el 40% de los universitarios desertan en Panamá, nos convierte en el cuarto país con mayor deserción en América Latina, y esto es un problema muy grande. Si hablamos de los 58 mil que se manejan, eso significa un avance en la localización de los estudiantes que no habían sido ubicados. Este esfuerzo tiene que continuar. Sobre la conectividad, no se refiere a la virtual, sino a la comunicación entre el centro educativo y el estudiante que pudo haber iniciado al regreso a clases, pero que por distintas circunstancias se pudo haber perdido. Por eso se habla de un plan de retención escolar, porque se conocía que esto podría pasar tomando en cuenta la experiencia del país. La realidad es que esa pérdida viene desde hace décadas ante la indiferencia de la sociedad; ahora todo se ha visibilizado por el nuevo coronavirus. Lo que está pasando es que hay un empeoranmiento en la inclusión social en los últimos años y en los accesos a la educación primaria en los últimos diez años.

'El próximo año tendrá tres retos: retención, evaluación y volver a la educación presencial'

¿Cómo reinsertaremos a los estudiantes que no tienen acceso a internet o que no tienen los instrumentos tecnológicos para hacerlo?

Es una estrategia nacional. A nivel de Copeme se tomó la decisión de ir a los sectores que están representados en la organización para hablar de la situación. Es un tema de incumbencia nacional, no solo del Meduca, porque es una misión titánica, sobre todo tomando en cuenta que la política de telecomunicaciones de Panamá está atrasada, y es una responsabilidad pendiente, ya que se atribuye en el índice de pobreza multidimensional de niños y jóvenes en un porcentaje de 15% la falta de acceso a internet. Lo que pasa es que a veces nos enfocamos en lo coyuntural, pero sin esas políticas públicas a mediano y largo plazo este país no va a poder ser un país de oportunidades para todos.

¿Cuál es la estrategia para lograr la conectividad?

En Copeme hemos efectuado protocolos. Si queremos inclusión, tenemos que garantizar el acceso a la tecnología de manera universal, es un derecho humano de segunda generación y tenemos que hacerlo. Ojalá que de aquí a 2024 eso se dé, porque es un atraso de 25 años. Esto es importante porque es muy fácil culpar al que está de turno, pero qué pasó con todas las demás administraciones, qué ocurrió y qué no ocurrió. Pareciera que aquí lo que más importa es si las clases inician antes o después de los carnavales; tenemos que cambiar el discurso y poner el ojo en lo importante, no en la complacencia de las fechas que nos hacen felices. Hablemos también de un seguimiento y de una red de alerta temprana, que es lo que ha propuesto Copeme, la red de prevención y retención escolar con una serie de protocolos para poder detectar al niño que deja de atender clases, y se especifica una planificación de cómo reinsertarlo. Aquellos chicos que se hayan salido del sistema, tenemos que implementar una estrategia que ya haya sido propuesta, con modalidades flexibles que se permitan en todos los niveles educativos para hacer las liberaciones necesarias. Con respecto a los ninis (ni estudian ni trabajan), ofrecer alternativas de educación técnica junto a otros actores, como el sector productivo, para que los chicos tengan probabilidad de poderse insertar en la sociedad.

Se han efectuado talleres de educación técnica para los jóvenes, pero la estadística demuestra que son cada vez más excluidos de las oportunidades de trabajo. ¿Qué tan exitosos son estos entrenamientos y qué tanto han sido útiles para insertar a los jóvenes en el sector productivo?

Es importante esa pregunta. Pero en realidad hay que hablar de una reinserción al sistema educativo formal, no de clases a nivel laboral o de estas modalidades nocturnas. Sino poder volverlos a insertar en una aula de clases, incluso pensar en grupos con edades similares utilizando plataformas que puedan ser certificadas y que tengan las competencias, habilidades, aptitudes y destrezas necesarias para esa inserción laboral. Incluso pensar en grande, ofrecerles las competencias tecnológicas y digitales que requiere la cuarta revolución industrial a la que Panamá se aboca. Pronto va a salir el índice mundial de competitividad y a nosotros nos interesa que este país sea mucho más oportuno en darle esos espacios a aquellos que tienen más desventajas y menos oportunidades.

Todo lo que menciona requiere de presupuesto, ¿hay dinero para este renglón a pesar de las limitaciones de la pandemia?

Precisamente por eso estamos hablando de una red. Eso significa que los gobiernos locales se interesen en los ciudadanos que viven en sus comunidades. Hay recursos, Panamá usualmente ha hecho muchos programas para ayudar a personas, incluso está el plan Colmena, pensemos por el otro lado en que en realidad es una actitud ganar-ganar si nosotros logramos incorporarlos al desarrollo, estas personas no van a depender de un subsidio, van a poder contribuir a la sociedad. Son talentos que van a poder ser productivos, porque ser pobre no significa ser un fracasado. Ese es un mensaje para quienes piensan que no van a poder. Yo les digo que sí van a poder y como sociedad (empresa privada, trabajadores, academia, oenegés educativas) podemos hacer una diferencia, pero con un foco claro. Este país ha perdido oportunidades y también hay una gran amenaza, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo vaticinó que si no le damos acceso a internet de manera universal a nuestra ciudadanía, Panamá puede tener un retroceso en el índice de desarrollo humano de 30 años. Quedaríamos igual a la era postinvasión. ¿Queremos llegar a eso? Qué bueno que hablamos del tema. Yo no quisiera que en 30 años me vengan a entrevistar y estemos hablando del mismo problema.

POR Y PARA LA EDUCACIÓN

Se caracteriza por su trabajo y dedicación en el tema educativo

Nombre completo: Nivia Roxana Castrellón

Nacimiento: 17 de septiembre de 1959, Panamá, ciudad de Panamá.

Ocupación: abogada

Resumen profesional: Multifacética, emprendedora social, activista, abogada, educadora y creyente en la juventud, Nivia Rossana Castrellón es una persona enamorada de su país. Su resiliencia y sentido de propósito la convierte en una hacedora y promotora de iniciativas y cambios. Actualmente es miembro del directorio de Summa, primer Laboratorio de Investigación e Innovación en Educación para América Latina y el Caribe, creado según el acuerdo de la séptima Cumbre de las Américas celebrada en Panamá, representante principal del Conep en el Copeme y mentora de Jóvenes Unidos por la Educación.