18 de Sep de 2021

Polígrafo

Matilde Luna: 'Niños son institucionalizados de manera masiva e innecesaria'

La directora de la Relaf, Matilde Luna, detectó una forma injustificada de institucionalizar a los niños en Panamá, siendo esta la medida más drástica, en vez de que el Estado brinde asistencia a las familias

Matilde Luna: 'Niños son institucionalizados de manera masiva e innecesaria'
Matilde Luna: 'Niños son institucionalizados de manera masiva e innecesaria'Larish Julio | La Estrella de Panamá

En Panamá los niños y adolescentes son ingresados a los albergues en forma injustificada. La pobreza, por ejemplo, es una razón para institucionalizar a un niño, cuando debería ser el Estado el interventor mediante ayudas temporales hasta estabilizar a la familia. El niño o adolescente que ingresa a un albergue, permanece por meses o años. Su caso es uno más de la larga lista que debe atender la Secretaría Nacional de Niñez y Adolescencia (Senniaf), entidad que debe velar por su bienestar. La burocracia, falta de recursos, personal de campo y administrativo, especialmente en las sedes regionales de la institución, son las causantes de este letargo. A solicitud del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Matilde Luna, directora de la Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar (Relaf), hizo una gira por 50 de los 51 albergues del país que alojan a mil niños y adolescentes actualmente. Sus hallazgos coinciden con la investigación que publicó este medio, “Albergues: La crisis por dentro”, en la que retrató las falencias y la necesidad de efectuar cambios profundos al sistema de protección de la niñez panameña. No se escucha a los niños y adolescentes, son ingresados sin razón, sufren desarraigo, son revictimizados, víctimas de maltrato o abuso sexual, describió Luna. La respuesta que en este momento encuentra el Estado para los niños y adolescentes en riesgo son los albergues, se hace de manera masiva, cuando debe ser la última opción. La alternativa es crecer el número de familias acogentes que actualmente se resume a una veintena. El proceso de institucionalización inicia con un cambio de mentalidad de los funcionarios acostumbrados a abrir la puerta a los albergues, porque el Estado no puede garantizar su bienestar. Todo inicia con la solicitud de cupos. Los directores de los albergues advierten a la Senniaf sobre el hacinamiento y la falta de personal para atender las necesidades de los niños y adolescentes que ahí viven. Aceptan a los niños y adolescentes, pero advierten a la Senniaf de la situación, lo que inhibe a la entidad de reclamar al albergue en un futuro sobre las condiciones en las que permanecen los niños y adolescentes, porque conocían sobre la situación antes de ingresarlos.

¿En qué consistió la gira que hizo por los albergues del país y cuál es la institución que la solicitó?

Es importante que los medios investiguen sobre este tema, como lo has hecho en las recientes publicaciones de La Estrella de Panamá, desde un punto de vista sensible escuchando las historias de vida. La publicación de tu investigación coincidió con una gira que estábamos llevando adelante con un equipo de expertos. Fuimos convocados por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) para tener una visión sobre qué es lo que debe hacerse para cambiar esta situación. La conciencia de que la situación es grave, que es derivada de muchas décadas de trabajar de la manera en que está reflejado en tus notas. Es una situación que preocupa a las autoridades y nos han encomendado como entidad experta, para que pudiéramos realizar un mapeo de los hogares y los programas existentes de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf). Hemos visitado los 50 albergues, menos uno en la comarca, actualmente hay 51 albergues activos. La semana pasada estuvimos en uno en Darién, en todos los albergues hemos hablado con los responsables, con los niños y adolescentes que están adentro teniendo la perspectiva de que, si se va a emprender un cambio, tiene que ser uno sensible, respetuoso y conocedor de la situación.

¿Cuáles fueron los hallazgos en las visitas de los albergues?

Complementando lo que has presentado en tus notas, creo que no voy a decir nada distinto, pero sí con una validez de haber estado en todos los albergues, hicimos encuestas. Preocupa muchísimo la situación de desarraigo de todos los niños y adolescentes. Estos niños y adolescentes proceden de lugares geográficamente muy distantes, entonces, se les separa de su hogar y de su entorno comunitario y se les lleva a un lugar distante, y estos niños y adolescentes pierden la comunicación con su familia, con su entorno, con la escuela. De manera generalizada te puedo decir que hay una situación de ingreso, a los albergues, injustificado. Muchos niños y adolescentes de los mil, aproximadamente que hay en esos albergues, han entrado por una situación de vulneración de derechos porque habían pasado por una situación de falta de cuidado y esta ha sido la respuesta. Como expertos sabemos que los albergues pueden ser la respuesta adecuada para algunos casos, pero no de manera masiva y generalizada como se está brindando en Panamá. Para muchas familias, para muchos niños, se hubiera podido ofrecer alguna ayuda y estos niños y adolescentes pudieran haberse quedado en su familia con una ayuda asistencial en vez de haber sido objeto de una medida tan drástica. Tenemos un primer tema, haber ingresado de manera innecesaria. Lo que le ha pasado a este conjunto de mil niños y adolescentes, hoy sigue pasando. Lo que hicimos es cuidar la puerta de entrada de los albergues, hoy es ancha para muchas situaciones que no ameritan, insisto, la respuesta del albergue, sino otra respuesta.

Matilde Luna: 'Niños son institucionalizados de manera masiva e innecesaria'
Matilde Luna: 'Niños son institucionalizados de manera masiva e innecesaria'
“Preocupa muchísimo la situación de desarraigo de todos las criaturas. Estos niños y adolescentes proceden de lugares geográficamente muy distantes, entonces, se les separa de su hogar y de su entorno comunitario y se les lleva a un lugar distante, y estos niños y adolescentes pierden la comunicación con su familia”

¿Por qué no ocurren esas respuestas y la mentalidad del funcionario es recurrir a los albergues? ¿Qué está faltando en esa cadena?

Lo que está faltando es, por un lado, tener la noción, la conciencia, la lectura de que esto es el resultado de un problema familiar. Si hay una condición de un niño o adolescente maltratado, o por desnutrición, la falta de acceso a la educación, debemos tener en la puerta de entrada herramientas para evaluar la situación y conocer si se pueden aplicar otro tipo de medidas, como la ayuda a la familia. Como te digo, los profesionales que están en la puerta de entrada, como son los del poder judicial en los Juzgados de Niñez y Adolescencia, en la Senniaf y en la policía, esos funcionarios deben tener otro tipo de herramientas para ayudar a la familia. Si el caso es drástico y amerita la separación, hay que proceder. Ahí tienes otro elemento, sabemos que hay un conjunto de niños que requieren de cuidado alternativo y eso lamentablemente está pasando. Pero el cuidado alternativo tiene que estar bien preparado para recibirlo. Tiene que ser o una residencia o una familia de acogida que esté preparada de manera apropiada para cuidar a ese niño o adolescente.

¿Cuántas familias se encuentran en la base de datos de familias acogentes de la Senniaf?

En este momento el programa tiene alrededor de 20 familias, es un número escaso de familias.

Matilde Luna: 'Niños son institucionalizados de manera masiva e innecesaria'
Matilde Luna: 'Niños son institucionalizados de manera masiva e innecesaria'

¿Por qué es así?, ¿qué falta en la Senniaf para ampliar el banco de datos?

“Para muchas familias, para muchos niños, se hubiera podido ofrecer alguna ayuda y estos niños y adolescentes pudieran haberse quedado en su familia con una ayuda asistencial en vez de haber sido objeto de una medida tan drástica”.

Está faltando seguramente personal, tener una decisión de destinar recursos para hacer crecer el programa, capacitación apropiada del personal. El acogimiento familiar está regulado en Panamá, está contenido en la Ley 42 de adopciones, de hace muchos años. También Panamá tiene un protocolo de procedimiento que hemos revisado en su momento con un equipo especializado. Tiene el instrumento para el protocolo para convocar a las familias. Déjame decirte, además, que Panamá tiene una cultura social comunitaria que favorece el acogimiento. Porque el acogimiento familiar lo tomamos cuando existe una circunstancia que ocurre en la familia y esta se organiza. Normalmente está la abuela, la madrina, la tía, y los niños y adolescentes quedan temporalmente al cuidado de la familia extensa. Esta práctica en Panamá es muy fuerte, las familias se ayudan entre sí y asumen el cuidado de los niños temporalmente cuando los papás no pueden hacerlo.

¿Pero por qué no existe un programa extenso de las familias acogentes? De los que existen conocimos que la Senniaf nunca fue a visitarlos.

Quiero decirte que como dije al inicio, mi equipo coincide con lo que has descrito, lo que escribiste es una realidad que ocurre en este momento. Lo que te puedo decir es que esa realidad se puede cambiar poniendo personal capacitado, sensible, que pueda ir a visitar y acompañar a las familias. En Panamá ha habido buenas intenciones, ha habido programas de acogimiento, pero no se ha puesto aún todo lo que debe ser desde una entidad pública acompañada de la sociedad civil. Porque en Panamá hay una sociedad civil muy fuerte, de hecho, la mayoría de los albergues está dirigida por la sociedad civil que está poniendo muchos recursos. Coincido con tu diagnóstico.

El personal de la Senniaf se aumentó casi al doble, y me pregunto si esto responde a una decisión de Estado o a apagar un fuego porque hubo un escándalo.

Quiero pensar que es una decisión de política pública. Así nos lo han manifestado las máximas autoridades que son las del Mides; tienen esa voluntad, por eso nos han llamado como entidad experta. Cuento con ese compromiso de las autoridades, entonces a partir de ahora debemos tener objetivos de corto, mediano y largo plazo.

“Como expertos sabemos que los albergues pueden ser la respuesta adecuada para algunos casos, pero no de manera masiva y generalizada como se está brindando en Panamá”.

Los procesos de adopción también son un calvario; siendo una solución da la impresión de que, en vez de dar bienestar a los niños y adolescentes, todo es para empeorar su condición por la cantidad de trabas a las que se enfrenta la familia interesada.

El tema del manejo de los procedimientos de la adopción, comprenderás que es especializado, cuidado en tiempos. Lo que buscamos es entregar los niños y adolescentes a familias adoptivas en buenas condiciones, bien evaluadas y que estén acompañadas para enfrentar el reto de adoptar a un niño o adolescente. Nunca puede ser un proceso rápido, pero sí con celeridad. Hay dos temas aquí, el primero como bien lo dices en la nota, es la decisión de adoptar a un niño o adolescente. Si un niño o adolescente fue separado de su familia por una causa grave, y en un tiempo prudencial, digamos dos meses, debe haber una claridad de los procedimientos de ese niño o adolescente, si apareció la familia, si es un caso de abandono debe decidirse rápidamente. No pueden pasar años para que alguien se acuerde y decidamos la adoptabilidad. Ese niño o adolescente no va a tener más familia de origen, no hay nadie en su entorno y no va a tener una familia. Ese proceso hay que mejorarlo porque es muy lento en Panamá.

Por otro lado, del lado de la adopción en sí, donde intervienen los procesos de adopción para ese niño o adolescente.

¿Cómo debe iniciar el proceso de desinstitucionalización en Panamá?

Mira, lo primero es cuidar la puerta de entrada a los albergues. Que a partir de la decisión no entre de manera injustificada ningún niño o adolescente que no lo necesite. El otro aspecto son los mil niños y adolescentes que están en los albergues ahora mismo, la única posibilidad es revisar una por una la historia de vida de cada uno de estos niños o adolescentes, pero hacerlo rápido. Cuál ha sido la decisión, la fundamentación, qué se ha hecho, si hay familia extendida o no, y hacer una ruta de trabajo para que ese niño o adolescente restituya su derecho a convivir con una familia. Debe haber una decisión, personal, recursos y la revisión caso por caso. No podemos hacer una salida indiscriminada, hay que cuidar mucho la vida de estos niños o adolescentes que ya mucho han padecido. Hay que hacer una salida controlada, cuidada, planificada y dar seguimiento a que la decisión adoptada va bien y que los niños y adolescentes están bien cuidados y que están de manera segura, ya sea en una familia adoptiva o en la familia de origen o la familia extendida. Hay opciones para que los mil niños y adolescentes vuelvan a tener su derecho a vivir en familia.

Eso requiere de una estructura y una red gubernamental e interinstitucional eficiente, que cuente con los recursos necesarios para hacerlo, ¿contamos con todo eso en este momento?

Bueno, insisto, nuestra organización está llamada a dar la orientación y lo que decimos es cuidado con cómo se está gastando porque realmente los lugares implican un costo económico muy alto, es un dinero muy mal invertido. Hay un aspecto que es el de la reorientación del Estado, tiene una estructura que puede ser la base, por ejemplo, las oficinas regionales de Senniaf y del Mides. Muchos de estos niños y adolescentes son de diferentes provincias y de comarcas, y las instituciones tienen sus oficinas, entonces hay que poner a trabajar, no solamente la sede en la capital, sino a las provincias, todas las que están.

¿Cuáles son las consecuencias para un niño o adolescente de vivir en un albergue por años, en qué se transforma esa persona?

Te voy a decir, en este momento hay una situación de cuestiones de salud mental de los niños y adolescentes que hace mucho están en albergues, están entrando en crisis. Lamentablemente están cayendo en una situación de medicación, les dan medicinas para calmarlos y superar su crisis. Esa situación es un deterioro enorme en su salud mental por haber pasado muchos años sin un vínculo, sin el afecto, sin el cariño. No queremos estigmatizarlos, sino hacer ver que estas criaturas están pasando por una gran injusticia y que el Estado panameño y la sociedad tienen que repararles la vida. Hay países de América Latina que ya hicieron el cambio, Panamá puede aprender de ellos también.

¿Hay alguna forma en que puedan ser escuchados cuando están institucionalizados? ¿Se escucha su voz en el exterior?

Yo me encontré con algo: a partir de la situación grave que estalló, están yendo en comisiones o algunas personas a los albergues, pero me encontré que nadie habla con los niños, ni siquiera en estas inspecciones. Miran la comida, la seguridad, pero no hablan con los niños o adolescentes. Ahí hay que dar un cambio importante, no basta conocer cómo están si no te sientas y hablas con ellos. En los 50 hogares hablamos con ellos y en algunos hicimos talleres grupales.

¿Por qué nadie se hace responsable de estas vidas? Ni siquiera tienen un documento que pruebe que han estado en un albergue. Hay un hermetismo impresionante en la Senniaf.

A mí me preocupó porque en tu última nota explicas que habías llamado a la directora y no concretó la entrevista. Me preocupó especialmente porque si quieres cambiar algo, tienes que darlo a conocer a la sociedad, cuál es la situación y qué resortes hay que tocar. Porque, por ejemplo, si hay que hacer una gran inversión del presupuesto público, la sociedad tiene que estar de acuerdo, tiene que aprobar ese presupuesto la legislatura y los diputados no lo van a hacer si socialmente no hay una convicción de que ese dinero tiene que ser invertido para eso. Puede pasar porque lamentablemente hay una parte de la sociedad que cree que los hogares son buenos para los niños y adolescentes.

¿Cuál debe ser el protocolo en caso de abuso sexual en un albergue? Se tiende es a callar, tapar, para evitar el ojo público.

Te voy a contar una historia personal. Cuando yo comencé como psicóloga, empecé a escuchar a los niños y adolescentes en un albergue en Argentina, un albergue como los que hoy hay en Panamá, con 25 a 30 criaturas, las camas una al lado de la otra. Un día estaba trabajando con los niños y adolescentes y me vino a buscar la directora del hogar. Me dice: Matilde, necesito hablar contigo. Fui a su despacho y me contó que había encontrado a un cuidador en la cama de un niño. Y me dice, estoy muy nerviosa, le voy a dar vacaciones o voy a hacer que lo trasladen a otro hogar. Esa era la respuesta hace 30 años en Argentina. Ahora es otra. Pero evidentemente en Panamá no hay un protocolo de procedimiento. Evidentemente es investigar en un proceso penal a la persona, investigar a la persona que ha cometido el delito.

¿Qué pasa cuando el abuso es cometido por sus pares?

Si fueron los pares hay negligencia de los cuidadores. La responsabilidad nunca es del niño o adolescente, es de los adultos. Entonces tienes que investigar con un proceso penal la responsabilidad del perpetrador, y seguir la cadena hacia arriba. Se debe investigar si hubo encubrimiento, complicidad. En América Latina se han encontrado casos muy graves de niños que han sido sacados de albergues para prostituirlos con complicidad de los cuidadores. Todas las conductas deben ser penalizadas porque de no existir, ni siquiera habrá un cambio.

La mentalidad del funcionario no parece estar sintonizada con la realidad, ¿cómo es posible que en la Senniaf haya expedientes que tienen años paralizados?

La responsabilidad del funcionario existe, pero también de quienes están cuidando en los albergues. Ahora que estuve en Darién fuimos a un albergue de monjas muy fundamentalistas que le tienen miedo a todo, a la sexualidad, no dejan salir a las niñas. Hay una mentalidad de la gente que está gestionando los albergues que es muy represiva también. Entonces tienes esto que se permite y el modelo en sí que es muy fundamentalista, evangelizador, porque esas monjas van a buscar a lugares alejados y dicen que hacen evangelización. No sé cuál es la creencia, pero te digo... estamos hablando tras 200 años de emancipación del país, de una práctica de la conquista. El representante del Senniaf también tiene esa representación en la mente, estamos muy distantes del paradigma de los derechos de la infancia, es un pensamiento muy alejado de todos estos fundamentalismos, de la discriminación, conductas segregadoras. Entonces estamos trabajando, acatando resultados.

MATILDE LUNA

Toda una vida dedicada a la niñez y el acogimiento familiar

Nombre completo: Matilde Luna

Nacimiento: 6 de noviembre, Buenos Aires, Argentina

Ocupación: psicóloga

Resumen de su carrera: Es psicóloga, magíster en niñez y familia. Desde 1994 ha publicado cinco libros y diversos artículos. Ha realizado numerosas investigaciones relacionadas con el acogimiento familiar y la protección de derechos de niños sin cuidado parental. Es docente en universidades de Argentina, Ecuador y Guatemala. Experta consultada por organismos internacionales, oenegés y gobiernos de América Latina y el Caribe. Expositora invitada en distintos países de América Latina, Central, Caribe, Asia, Europa, África. Desde el año 2008, la experta conduce la Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar