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24 de Nov de 2020

Política

La tormenta interna

PANAMÁ. Al borde del llanto y mirando a la cámara de Debate Abierto, en RPC Canal 4, Balbina Herrera salió a defenderse en televisión, ...

PANAMÁ. Al borde del llanto y mirando a la cámara de Debate Abierto, en RPC Canal 4, Balbina Herrera salió a defenderse en televisión, con uñas y dientes, de las denuncias de Murcia que complicaron aún más el tramo final de la campaña presidencial. Con precisión quirúrgica, Herrera sentenció: “Lo único verdaderamente cierto que hay en Panamá en relación a Murcia, lo único que se puede comprobar verdaderamente, es que una empresa de Ricardo Martinelli tenía relación comercial con Murcia. Nada más”.

Herrera, en la hora decisiva de su vida política, solo habló en su propio nombre. De su historia, de su militancia, de su compromiso con los pobres. Evitó hablar de la tan mentada unidad monolítica del partido.

Nadie en el PRD lo reconoce en público pero las declaraciones de Murcia terminaron por desatar las alianzas de papel y los pactos de trasnoche que, luego de una interna sangrienta, sostenían pegados con saliva los vínculos internos entre los cuadros más importantes del partido.

LA TRAMA OCULTA

En el círculo íntimo de Herrera jamás dirán que los Velásquez recibieron dinero de Murcia. Sin embargo, siempre cuidando de resguardar sus nombres, se animan a soltar ciertos datos. “Yo no sé si recibieron plata pero ¿Y qué tal si Roberto Velásquez jugó vivo?” se pregunta un hombre de historia en el partido haciendo una lectura profunda de las declaraciones de Murcia en las que se dice que había dinero para Balbina pero no hay nadie de su círculo íntimo implicado en las acusaciones. “Tienes que pensar algo: tanto Navarro como Balbina estaban furiosos con los Velásquez por lo de la interna”, culmina el hombre.

En esos días, “Bobby” Velásquez propuso una estrategia pendular en la elección del PRD en la que apoyaba a los dos candidatos, pero no se las jugaba por ninguno. Finalmente consiguió el 70% de los votos y salió triunfante y sin rasguños de una interna voraz. “¿Cómo entonces explicas que Balbina mande a Velásquez a pedir dinero por ella? Eso era imposible”, relata otra fuente que exige el anonimato.

LAS GARZAS

Murcia lo ha dejado claro: su forma de pagar protección, según su teoría, era colaborar con las campañas. Dijo que había hablado con los Velásquez por contratos para la Alcaldía, pero que lo que más le importaba era la protección institucional que por algunos meses dice haber recibido. Nombró al SPI, al ministro de la Presidencia Rafael Mezquita, que según él le armaba las custodias y a Roberto Velásquez, el hombre que dice Murcia aceptó el dinero. Estos dos hombres, en los días que Murcia dice se realizó la reunión con Velásquez, compartían algo más que su filiación partidaria: junto a Leonel Solís, ex director del SPI y secretario de la Presidencia, los tres hicieron durante dos meses el programa de radio Convergencia en KW Continente. Además, los tres son hombres de confianza del presidente Torrijos. Y es entonces cuando los Balbinistas más audaces señalan al presidente Torrijos, recordando una vieja tradición de la joven democaracia panameña: los presidentes salientes, soñando con un pronto regreso, siempre le han quitado la silla a sus candidatos. Lo hizo el “Toro” cuando se inventó a Martín. y lo dejó caer contra Moscoso, que dejó caer a José Miguel Alemán y ahora la historia parece retomar aquellos colores.

Mientras tanto en una encuesta de Dichter & Neira el 43% de los encuestados dice creerle a Murcia contra un 31% que no y el 22% no se decide.

Balbina Herrera sigue haciendo campaña, tratando de reinventarse una vez más. Ha decidido seguir adelante solo con los más fieles relanzando la campaña puerta a puerta, barrio a barrio, olvidándose de la guerra sucia y enfocándose en sus fortalezas. Quiere recuperar los zapatos del pueblo.