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27 de Jan de 2021

Política

Un descontrol de carnaval

PANAMÁ. La fiesta pasó y la alegría que envolvió los carnavales de la Transístmica se esfumó de repente. Un informe de evaluación fisc...

PANAMÁ. La fiesta pasó y la alegría que envolvió los carnavales de la Transístmica se esfumó de repente. Un informe de evaluación fiscal de la Contraloría de General de la República sobre el manejo de los fondos de la Junta de Carnaval Panamá 2009 refleja manejos irregulares alrededor del presupuesto más alto que recibieron los carnavales panameños en toda su historia. Fueron 5 millones 86 mil dólares que se gastaron casi enteritos para organizar una fiesta que no fue ni mejor ni más lujosa ni más imponente que las realizadas años antes cuando se utilizaron dos millones menos. Pero esta vez, el gobierno decidió tirar la casa por la ventana y dejaron fluir los millones hacia la junta organizadora. Los carnavales de la Transístmica son del pueblo, la fiesta que cada año esperan los panameños más necesitados que sólo ven artistas internacionales allí. Medio millón de personas asistieron a la fiesta que ahora vuelve, pero vuelta un agujero negro.

LA FIESTA

La Junta de Carnaval, en su informe a la Contraloría, reportó que de los 5 millones, sólo le sobraron 38 mil 977 dólares con 19 centésimos. Aseguran que lo demás se fue en pagos de honorarios a artistas nacionales e internacionales, hospedajes, desfiles de carros alegóricos, confección de disfraces, animadores, publicidad, escenografía, entrenamiento para las reinas, en fin, todo lo que un buen carnaval necesita. Los cortocircuitos alrededor de los precios que se pagaron y el nivel de los servicios contratados no paran de estallar. Por ejemplo, allegadas a la reina del carnaval dejaron saber que la pollera que recibió de la junta estaba “vieja, amarillenta y tan rígida que parecía sacada de un baúl de los recuerdos. “Pobre peláa, no se podía ni mover”, expresa una señora que nunca antes había visto algo así.

Hay anécdotas pequeñas como esta y algunas otras. Como, por ejemplo, el alquiler de los personajes Domitilia y Tiburcio, la pareja de campesinos. Aunque parezca mentira, de un año al otro, y recibiendo el mismo servicio, la Junta de Carnaval pagó un precio 23% más alto. Mientras en 2008 el alquiler salió 6 mil 190 dólares, en 2009 se pagaron 7 mil 668 dólares con 15 centésimos. A este ritmo de aumento, en pocos años, los campesinos gigantes costarán una fortuna.

De hecho, en varios casos, la Contraloría se niega a certificar algunos pagos por considerarlos abusivos y por encima del precio de mercado. Es decir, una sutil estafa.

Una de las empresas que encuentra problemas para recibir su cheque es Megaproyectos Internacionales S.A., encargada del arreglo de la ruta de la vía Transístmica con péndulos luminosos. Los farolitos le iban a costar al Estado $150.103.03 de los que sólo se pagaron 75 mil. El resto no se terminó de abonar porque la Contraloría entiende que aquí hubo sobrecosto y la Junta de Carnaval pactó un precio desorbitado. El informe de evaluación fiscal detalla que el representante legal de la empresa, Oscar Cabrera, luego de las preguntas de Contraloría, con el objetivo de cobrar algo, ofreció una ‘rebajita’ de 30 mil dólares. Para la Dirección de Ingenería de la Contraloría sigue siendo una suma “inaceptable”.

Algunas versiones señalan que los precios eran por péndulos nuevos cuando en realidad fueron los mismos que se usaron en el año 2008. “Yo espero que paguen, pero soy el representante legal, el dueño de la empresa está en Costa Rica, por eso no le puedo decir más” argumenta Cabrera.

Otra de ellas es la empresa MT Entertaiment Corp —en donde trabaja la hermana de la cantante Erika Ender— a la cual la Contraloría se negó ha refrendarle el contrato por 31,500 dólares porque no entregó documentos completos para la orden de compra. La junta los contrató y aceptó los servicios sin respetar los pasos legales para su contratación. La Contraloría, por ejemplo, nunca pudo saber qué actividades realizaban, es decir, por qué les quieren pagar. Tampoco tenían fianza de cumplimiento ni paz y salvo de la Caja de Seguro Social ni aparecían en la página de PanamaCompra. La Contraloría, además, en un informe preliminar sobre el manejo de la Junta de Carnaval, habla de sobrecostos.

Mélida Trujillo, representante de la MT Entertaiment Corp, se queja del atraso del pago, pues alega que sí entregó los documentos faltantes, pero que hasta la fecha su trabajo no ha sido resarcido. “Conmigo trabajaron 10 personas, creo que es una injusticia, me han perjudicado después que hicimos tanto por el carnaval. Quiero que se me pague mi plata”. Dice que ella funcionaba como una coordinadora operativa del evento, llevando el pulso del escenario y la presentación de artistas y desfiles.

ORMAN, DE LOS DOS LADOS

¿Quién iba a decir que algún día el nombre de Orman Innis levantaría desconfianza? Pues sí. Los funcionarios de la Contraloría terminaron con la boca abierta del asombro mientras leían en el informe de la junta que, extrañamente, como presentador de tarimas en el carnaval aparecía un tal Luis Enrique Innis. Pensaron que había un error de escritura, que se habían equivocado de nombre. ¿Quién no conoce a Orman? Pero resultó que no. Que no había ningún error. Luis Enrique —hermano de Orman— tenía reservado un cheque por 1,840 dólares en concepto de animador de shows y un contrato por 2,000 dólares más por servicios profesionales. La sorpresa fue mayor cuando, en otro renglón, había otro contrato por servicios profesionales como coordinador de Logística, por el valor de 2,000 dólares, a nombre del verdadero Orman Benedicto Innis.

Los investigadores dedujeron que Luis Enrique nunca desempeñó ningún tipo de funciones. Los miembros de la JC quisieron ocultar la irregularidad diciendo que en realidad Luis Enrique era el representante legal de Orman. Las cosas sucedieron de otro modo. Como Orman estaba nombrado como relacionista público, no podía ser contratado para animar la tarima. “Los mismos asesores legales de la JC me sugirieron poner los cheques a nombre de mi hermano. Ellos (JC) me pidieron el favor de que animara la tarima, mira ¡pues! por hacerles un favor en el problema que me metieron, porque mi labor era el de relaciones públicas. Ahora soy yo el perjudicado, si la Contraloría no quiere pagar, que no lo haga, no necesito ese dinero”. La Contraloría también le descontó de su cheque 200 dólares que le dieron de la caja menuda de la JC para efectuar un pago al transporte de las comparsas, dinero que nunca apareció. Orman está desilusionado de la administración de la Junta de Carnaval, de Ricardo Guerra, con quien tuvo algunas diferencias, porque nunca le informó sobre la falta de los 200 dólares. Dice que desistirá de colaborar con la organización del carnaval de Panamá mientras existan estos malos manejos por parte de la JC. “Yo trabajé con Minthoy y nunca me pasó esto. Ellos quieren justificar el gasto de millones con 200 dólares que yo no tomé”.

EMBAJADORAS SIN MOTOS ERA UNA COSTUMBRE QUE YA TENÍA DOS AÑOS. MINTHOY GIRO, LA ANTERIOR PRESIDENTE DE LA JUNTA DE CARNAVAL, HABÍA LOGRADO DARLE TAMBIÉN IMPORTANCIA A LAS EMBAJADORAS —LAS PRINCESAS— OBSEQUIÁNDOLES ALGO TAMBIÉN A ELLAS. SI LA REINA SE LLEVABA UN AUTO, ERA JUSTO QUE ELLAS TAMBIÉN RECIBIERAN ALGO. Y ASÍ FUE COMO TUVO LA IDEA DE REGALARLES UNA MOTITO A CADA UNA. POR ESO, LAS EMBAJADORAS DEL 2009, AL SER ELEGIDAS, YA DISFRUTABAN DE LA MOTITO QUE LLEGARÍA CON LA CORONA. PERO NO. A LAS CHICAS LES DIJERON QUE NO ERA OBLIGACIÓN. “¿DÍGAME USTED DÓNDE HAY ALGO FIRMADO QUE ME OBLIGUE A MÍ A REGALARLES UNA MOTO?” PREGUNTA EL MISMO RICARDO GUERRA, PRESIDENTE DE LA JUNTA DE CARNAVAL. “NO HA EXISTIDO UNA LISTA QUE ESPECIFIQUE CUÁLES SON LAS OBLIGACIONES CON LA REINA Y LAS EMBAJADORAS Y ENTRE LOS PATROCINADORES NO HUBO OFERTA DE MOTOS”, SENTENCIA GUERRA, QUIEN SE NIEGA A ENTREGAR LA RENDICIÓN DE CUENTAS QUE PRESENTÓ EN CONTRALORÍA Y PARA QUIEN TODO SE HA HECHO CON ABSOLUTA TRANSPARENCIA. HASTA SE DESCRIBE COMO UNA VÍCTIMA Y ASEGURA QUE NO DISFRUTÓ ESTA EXPERIENCIA Y QUE NO QUISIERA VOLVER A TRABAJAR EN LA JUNTA DE CARNAVAL, LA ORGANIZACIÓN QUE ADMINISTRA EL DINERO DE LA FIESTA SAGRADA DEL PUEBLO PANAMEÑO.