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20 de Oct de 2020

Política

La realidad democrática de los afrodescendientes

PANAMÁ. Como se sabe, los países que conforman las Naciones Unidas han estado de acuerdo que aun en estos tiempos de grandes progresos t...

PANAMÁ. Como se sabe, los países que conforman las Naciones Unidas han estado de acuerdo que aun en estos tiempos de grandes progresos técnicos y humanos, persisten graves problemas de desigualdad entre los hombres, lo que limita sus posibilidades de participar en ocasiones mínimamente en los productos y bienestar que el mundo contemporáneo.

Por su propia naturaleza estructural, las sociedades capitalistas funcionan sobre los principios de igualdad formal, pero sobre una realidad fundada sobre diferencias verdaderas. Este reino aparente de la igualdad encubre, sin embargo, una diferencia real fundada en la propiedad privada. La unidad de estos contrarios solo puede ser recuperada a través de las mediaciones que opaquen estas diferencias.

De allí que sea necesario borrar las clases y crear una convivencia subjetiva de unidad. Los mecanismos de mediación son, en efecto, los que deben producir el doble milagro de disolver las clases en ciudadanos iguales, y al mismo tiempo expresar sus intereses comunes.

IGUALDAD FORMAL - DESIGUALDAD REAL

En nuestras sociedades la democracia es el mecanismo de mediación que cumple en lo político y en lo ideológico el papel de disolver las diferencias existentes entre lo real y lo aparente, en cuanto al acceso, ejercicio y utilización del poder.

En consecuencia, cuando abordamos el fenómeno de la democracia tenemos que hacerlo en dos dimensiones: en el plano formal, o aparente (a nivel del discurso ideológico) y en el plano real (en términos de sus expresiones institucionales concretas; en términos de hechos).

El análisis dialéctico de estos de los planes de problema de la democracia nos permite entender, por un lado, la existencia de fuerzas interesadas en resguardar lo aparente y formal, y por otro las fuerzas que adquieran significado y vigencia a partir de las diferencias reales.

DEMOCRACIA Y AFRODESCENDIENTES

La relación entre etnia y democracia en el caso de la población negra hay que buscarla en la esclavitud, ya que la misma estuvo fundamentada en base a la desigualdad. Las instituciones, las leyes y el racismo fueron las expresiones explícitas entre el blanco europeo colonizador o criollo y los esclavos negros y los siervos indígenas.

Las desigualdades sociales fueron asociadas a una condición étnico-racial. Explotación y opresión aparecían como una sola unidad. Como sistema impuesto, la esclavitud estuvo garantizada por la violencia. El enfrentamiento a este sistema fue también violento. El cimarronaje expresa la lucha violenta por la libertad y por la igualdad. Franz Fanon, en su famosa obra Los Condenados de la Tierra, explica magistralmente esta realidad de opresión, sobre todo en las naciones colonizadas de África y América Latina. En el caso de Haití, el cimarronaje devino en la ruptura del orden colonial y los esclavos establecieron un orden institucional nuevo, que el mundo occidental nunca perdonó por significar un mal ejemplo. Quizás por ello el pueblo haitiano sigue pagando el costo de tan gran osadía, hasta el día de hoy.

Tan importante fue la realidad de la esclavitud como sistema de trabajo, como también como sistema ideológico que justificara en la realidad la opresión de una raza por otra. La tabla de valorización comercial que servían para definir los precios comerciales de los esclavos estaba construida sobre características físicas y psicológicas de los esclavos ‘Tachas Físicas y Morales’. La enfermedad, los defectos físicos, y la conducta psicológica (ese era por ejemplo el esclavo, ladrón o mentiroso) servían para determinar el valor comercial de esa persona. Los atributos y defectos pasaron obviamente a ser identificados, no con el esclavo, sino con la raza. La abolición de la esclavitud, liberó la fuerza de trabajo esclava mas no suprimió el contexto discriminatorio; es decir, la opresión.

La obtención formal de la libertad no ha significado ni hasta hoy el logro de la igualdad. Al contrario, la libertad formal se traduce en el reforzamiento de la desigualdad real y a la postre en ausencia real de libertad.

Las desigualdades sociales en nuestras sociedades al ser entendidas como degradaciones sociales colocan al negro (de los ghettos, barrios populares, zonas marginadas rurales y urbanas) no a la esclavitud como causal del atraso de muchas sociedades. Es al ex esclavo, al que se considera por la pobreza y miseria en que vive, como un lastre que estorba el desarrollo de la sociedad. Delito, criminalidad y vicio tipifican la forma de vida de las comunidades afrodescendientes en la mayoría de nuestros países.

Esta realidad de los afrodescendientes obliga al negro a elaborar una doble conciencia, como asalariado y como negro. Como explotado y como oprimido. Como asalariado pertenece a una clase subalterna y expresa su interés de acuerdo a esa condición social. Como negro está solo, y requiere expresar a partir de otras referencias históricas culturales, como fue la esclavitud, y la discriminación, su realidad de raza oprimida.

La presencia y existencia de luchas históricas del negro en contra de la discriminación y el racismo, es decir a favor de la igualdad, en sociedades con diferentes grados de desarrollo, en distintas épocas y situaciones internacionales, universaliza el mito de la democracia formal, en contraposición de su expresión real, que para el negro implica un régimen de igualdad, esto es también democracia racial.

En nuestras sociedades, el contenido formal de la democracia (discurso) no contiene los elementos necesarios para encubrir las desigualdades reales de la población negra. Al contrario, su estructura ideológica tiende a traslucir los propios principios de la desigualdad.

La razón principal es que esta democracia fue construida por el grupo opresor, y refleja en consecuencia su visión de superioridad o el concepto de inferioridad con que consideran a los negros.

Este vacío en el contenido formal de la democracia, hace más frágil el papel de las instituciones creadas para garantizar el reino de lo aparente.

La violencia racial, y los mecanismos de control social, y represión contra los miembros de los pueblos negros, constituyen aspectos fundamentales de nuestras democracias.

Pero igualmente significativo ha sido la conciencia racial o étnica desarrollada por el negro, que expresa los límites formales de la democracia para resolver las necesidades de igualdad de este sector.

La expresión de estas formas de conciencia de las poblaciones negras o afrodescendientes a través de sus organizaciones cívicas políticas, mediante acciones cívicas y movimientos sociales, y culturales y académico, nos indican el sentido, los objetivos y los medios que estos sectores van desarrollando para alcanzar una realidad democrática que contengan sus verdaderos intereses. El año de los afrodescendientes y las medidas que los Estados deben adoptar indica muy claramente que aún persiste gravemente un gran vacío entre democracia formal y democracia real para los afrodescendientes. Desigualdad y opresión sigue siendo la fuente de las injusticias sociales para los afrodescendientes.