25 de Sep de 2022

Política

‘Hay que estar con la gente’

Ayer se inauguró en Curundú la Policía Comunitaria, un modelo policial copiado de Brasil, donde ha sido una herramienta fundamental para...

Ayer se inauguró en Curundú la Policía Comunitaria, un modelo policial copiado de Brasil, donde ha sido una herramienta fundamental para la recuperación de las inmensas poblaciones hacinadas en las llamadas favelas. Es el primer cuerpo en la ciudad de un ambicioso plan que pretenden llevar hasta Samaria, en San Miguelito, pasando antes por El Chorrillo. En ese contexto Rogério Seabra, un coronel de la Policía Militar en Río de Janeiro, coordinador general de la Policía Pacificadora, cuenta su experiencia y las ventajas que ve en el modelo que aplica Panamá.

¿EN QUÉ MOMENTO LLEGA LA IDEA DE IMPLEMENTAR LA POLICÍA PACIFICADORA EN RÍO DE JANEIRO?

La idea surgió en 2007, cuando hubo cambio de gobierno del Estado de Río de Janeiro. Ya teníamos casi 10 años con presencia policial en las favelas, pero no con políticas públicas articuladas. La policía podía entrar allí, pero estábamos aislados del resto de la comunidad. Con el tiempo se fueron elevando los niveles de violencia. Esos enfrentamientos en la calle, de criminales con fusiles contra policías, es algo que se ve en muy pocas partes del mundo. Eso nos costó muy caro. Muchas muertes de policías y de personas inocentes. Ya no aguantábamos más. Yo, por ejemplo, tengo dos balazos en el cuerpo con 27 años de servicio. ¿Para qué? ¿Qué hicimos en 25 años antes de la Policía Pacificadora y en la política actual, respecto a la protección de la vida y de la libertad de las personas? Porque ese es un reto fundamental de un policía en cualquier parte del mundo. Aquí en Panamá, y en todos los países, tienen que tener eso como objetivo. Nosotros lo teníamos pero no sabíamos cómo íbamos a acercarnos a la gente sin tener más muertos, porque cada vez que nos acercábamos para protegerlos, teníamos balaceras. Porque allí estaban los criminales, pero también estaba la gente. Esa es la clave...

¿CUÁL ES ESA CLAVE?

El territorio. Acá en Panamá, Curundú es el territorio. Si usted tiene un problema allí, ya sea de seguridad, la Policía debe entrar para comprender lo que allí se hace y trabajar con ellos. Esta es la clave principal. Llegar al territorio.

¿Y CÓMO HICIERON PARA LLEGAR AL TERRITORIO?

Teníamos un territorio aislado de la gente. En nuestro estudio lo llamamos áreas compatibles con el servicio preventivo comunitario, que es nuestro trabajo. Estar junto a la gente, con la gente, hacia la gente, pero para la gente. Lo que pasa es que los medios y la población solo ven los criminales, las armas, las guerras, lo que, más que todo, es un espectáculo. Pero el trabajo preventivo es un trabajo duro y silencioso. No se ve tan fácilmente, tardan años, generaciones, para ver el resultado en la gente y que genere confianza. El gran suceso es que fue posible hacer un cambio rápido. En diciembre tendremos cuatro años de la UPP. Cuando nuestra unidad entra en una comunidad, disminuyen drásticamente los robos, los homicidios, la violencia armada, en cambio se aumentan, por ejemplo, los conflictos entre vecinos, los problemas domésticos, que no se veían antes porque no estaba la Policía allí, para orientar y darles confianza. Se hizo un esfuerzo tremendo para tener varias agencias judiciales en los lugares donde están las UPP.

LAS IMÁGENES QUE VEMOS DE LA CUSTODIA PERMANENTE DE LA POLICÍA PACIFICADORA, SON HOMBRES ARMADOS CON METRALLETAS, UNA POLICÍA MILITAR...

Somos una policía igual que Panamá, lo de militar es solo por los rangos que tenemos. . Nuestras funciones y las de los oficiales aquí es la misma. Estamos operativos en las calles y ahorita con una mirada de protección de las personas. Prevención. El problema es que gran parte del trabajo de la policía no se ve. En Brasil, el 80% de los operativos son más estudios y apoyo, el 20% son delitos criminales, y eso es lo que va a los medios, a las pantallas. Estamos trabajando con ese 95% de gente de bien, que tienen sus conflictos, pero no roban, no matan. Por supuesto que vamos a trabajar contra el crimen, pero el foco se cambia hacia la gente de bien. Y allí es donde funciona la red interinstitucional, y ese es el punto en el que Panamá está mejor, ustedes lo están haciendo mejor y los felicito. Nosotros estamos empezando ahora a construir la red.

ESO QUIERE DECIR QUE EL ENFOQUE SIEMPRE SERÁ LA PREVENCIÓN...

Siempre. Lo que pasa es que en las culturas latinoamericanas, a diferencia de Europa, miramos la represión en lugar de la prevención. La formación del Estado nos impuso esta cultura, pero hay que entender que el trabajo de la policía empieza con la libertad individual.

PERO HAN TENIDO DENUNCIAS POR VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS EN LOS ARRESTOS QUE HACEN EN MEDIO DEL PROCESO PARA RECUPERAR LAS FAVELAS...

El problema es que no tenemos la red. Hemos tenido pocas denuncias por violación de derechos humanos. Pero tenemos 7 mil personas. Es difícil manejar ese número, además el 90% son nuevos. También hay que manejar un cambio de cultura muy fuerte, pero no es imponer una cultura, sino aceptar la que ya existe y eso es muy difícil. En Brasil la policía siempre miró a los pueblos como distantes y no como parte de nosotros mismos. Solo miraba a los criminales, al igual que los medios de comunicación. Hay que trabajar con los que necesitan libertad, quitar al líder del foco de atención. Concentrarnos en la gente buena. Pero las políticas públicas se destinan es a capturar al capo y no ayudar a los que fueron víctimas de él. Lo que se hacía era empoderarlo. Hay que hacer el cambio, que ustedes ya empezaron a hacer, que es bueno.