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14 de Oct de 2019

Política

Evolución hacia la educación proactiva

Los sistemas educativos latinoamericanos han sido cuestionados por la propia sociedad donde realizan su función.

Los sistemas educativos latinoamericanos han sido cuestionados por la propia sociedad donde realizan su función. ¿Será necesaria una nueva orientación de la educación en nuestros países? Una de las funciones escolares más criticadas es el trabajo que hace el docente en el aula.

En muchos de los casos, el docente ha tomado una actitud pasiva sobre su papel. ¿Será que él se ha convertido en un simple reproductor de libros? El profesor debe cambiar esa actitud pasiva a una proactiva, que permita la evolución positiva de la educación de su entorno. Una de las funciones básicas que debe realizar el docente es propiciar en sus estudiantes el análisis crítico exhaustivo sobre los problemas de la vida diaria, utilizando metodologías activas como la formulación de preguntas y la indagación, de forma tal que logren la construcción de su propio conocimiento.

El conjeturar es un proceso que pocas veces es usado en el aula para obtener soluciones a problemas. Las ideas producto de este proceso deben ser elaboradas con la ayuda del docente, que decide si estas son adecuadas. Los estudiantes, en su vida adulta, muchas veces necesitarán solucionar problemas, por tanto deben ser capacitados en las aulas para llevar a cabo este proceso cognitivo.

El profesor no les puede enseñar cómo resolver sus problemas en un futuro, pero sí darles herramientas mentales que sirvan de apoyo para que se les facilite este proceso. El docente debe ayudar a crear esa semilla de la ‘conjetura' que no siempre los lleva a obtener soluciones, pero lo que sí es cierto es que es en el aula donde el discente debe irrumpir haciendo razonamientos que le permitan determinar si el camino es correcto o no.

¿Cómo podemos eliminar esas ideas erróneas presentadas por los estudiantes? El contraejemplo es importante cuando se desea quitar esas concepciones que en un momento nos parecieron verdaderas. La comunidad científica (como la matemática) funciona de manera parecida cuando intenta probar que una conjetura no llena las expectativas encontrando contraejemplos que la incumplen y allí es cuando se tiene que modificar o rechazar.

El contraejemplo funciona como un recurso educativo en el momento que se presentan pensamientos ingenuos. Santos Trigo investigador mexicano sostiene que el uso de contraejemplos cumple una función fundamental en el establecimiento de argumentos y es una actividad que los estudiantes necesitan practicar constantemente. Entonces podemos hacer una comunidad pensante de futuros científicos donde se apoyen de preguntas, conjeturas y contraejemplos que modifiquen sus ideas erróneas.

Ambos recursos matemáticos propuestos para la labor docente pueden ayudar a la formación de ciudadanos con un pensamiento analítico y crítico necesario para poder ser útiles en una sociedad donde se requieran darle soluciones a las problemáticas surgidas.