Temas Especiales

25 de Oct de 2020

Publio Ricardo Cortés C.

Columnistas

Blandón y el discurso del buen gobierno

Tan descreídos vivimos de la política, que pocas veces recordamos que también puede ofrecernos buenas noticias

Tan descreídos vivimos de la política, que pocas veces recordamos que también puede ofrecernos buenas noticias. Para muestra tenemos lo ocurrido el pasado 4 de mayo, cuando el inteligente votante panameño no sucumbió ante la manipulación autocrática y escogió a conciencia al presidente de la institucionalidad. Con ese talante positivo hay que aproximarse también al histórico discurso del pasado 2 de julio, ofrecido por José I. Blandón, alcalde de Panamá, en su toma de posesión.

Inicia con unas notas de la biografía política del alcalde, desde su participación estudiantil en la lucha contra la dictadura, pasando por su larga experiencia como diputado, de todo lo cual rescata el aprendizaje de la importancia del diálogo y la construcción de consensos, además del conocimiento adquirido de los problemas de la ciudad.

Agotada la referencia al pasado, incluyendo la difícil prueba que supuso el régimen saliente, el hilo conductor pasa al reconocimiento de que llegó el momento de atender las expectativas creadas mediante la puesta en práctica de ‘un buen Gobierno... abierto, participativo, transparente y de colaboración’. Inicia aquí lo novedoso del discurso, dado que esos conceptos no se dejan allí, como simples frases de moda, sino que van cobrando contenido en el resto de la disertación, combinados con muestras de un profundo conocimiento de los problemas de la ciudad y una visión realista de la ruta a seguir para su solución.

Luego de reconocer el desarrollo físico que la Ciudad de Panamá ha tenido en años recientes, incluyendo el hecho de ser la única ciudad en Centroamérica con metro, el alcalde Blandón expresa lo que muestra como la pieza central de su visión del cargo: ‘la clara comprensión de que esta ciudad va realmente a desarrollarse cuando comprendamos que no solo hace falta construir edificios, sino que hay que construir ciudadanía... que [la ciudad] hay que pensarla de manera integral y... que tiene que estar en función de los peatones y no de los carros’. Caminar con rumbo fijo hacia una Ciudad para le Gente. Ello no se hace, desde la óptica del alcalde Blandón, a punta de órdenes verticales ni llevando a la práctica la idea ‘providencial’ del gobernante. Su visión del buen gobierno pasa por escuchar, sumando ideas y recursos. Las claves están por todo el discurso. Veamos:

Aspira a que en el 2019 exista una ciudad con ‘comunidades organizadas y deliberantes’. Es decir, promueve ciudadanos activos, que opinen, fiscalicen y colaboren. El clientelismo y la pasividad receptiva del accionar del Gobierno Municipal no es una opción. Pero esta labor de corresponsabilidad en la gestión municipal, no solo opera en cuanto al ciudadano, final destinatario del actuar de la Administración, sino que también aplica respecto del sector privado, a quien propone involucrar mediante las alianzas público-privadas. De la misma manera, y con una gran dosis de pragmatismo político, proclama como un ‘deber ineludible’ la construcción de consensos con cada uno de los 23 representantes que conforman el Consejo Municipal y con el Gobierno Central, cuya vocación favorable a la descentralización municipal enfatiza.

El discurso exhibe hechos que demuestran la coherencia del mensaje. No solo se habla de escuchar a los involucrados y de promover la transparencia, sino que se anuncia la conclusión de un concurso público que permitió la selección del director de Obras y Construcciones, con la participación de los sectores organizados de la comunidad y del empresariado relacionado con la industria de la construcción, ejercicio nunca puesto en práctica.

Se proclama un Gobierno Municipal responsable y enfocado en la gente y se le da contenido a lo dicho, firmando en ese mismo día su primer decreto, prohibiendo la promoción de la imagen del alcalde al inaugurar obras con recursos públicos. También se anuncia que, aplicando la prudencia fiscal, se logra reducir en US$100,000.00 el costo de una contratación que venía en proceso, para dedicar esos recursos a la gente.

Se hace un discurso de la inclusión y la participación de todos y ello se lleva a la práctica compartiendo segmentos importantes de la gestión con la vicealcaldesa Raisa Banfield, a la vez que se constata el rol ejecutivo relevante que tendrán mujeres profesionales en la Administración Municipal, cumpliendo con los preceptos de la paridad. En fin, la credibilidad es un eje transversal de la pieza de oratoria que hasta logró cimas de emoción patriótica, mediante la cita oportuna de versos de Ricardo Miró.

A la salida del evento, una de las asistentes, la distinguida embajadora de la India en Panamá, anotó en su cuenta de Twitter que había presenciado un ‘powerful speech on good governance’, lo cual en castellano quiere decir: ‘un poderoso discurso sobre el buen gobierno’. Yo también creo que lo fue y todos debemos celebrarlo.

Al concluir su mandato, en 1953, tras dos cruciales periodos presidenciales, Harry Truman dio aquel famoso saludo de despedida en el cual, después de destacar lo difícil de la tarea de gobernar, dijo que el trabajo que le tocó lo pudo enfrentar, porque siempre supo que no estaba solo, porque sabía que el pueblo de su país estaba trabajando con él. Eso es, en esencia, la receta del buen gobierno. Todo indica que Blandón lo tiene claro. Los ciudadanos que observamos desde fuera de la Administración aceptamos nuestra parte del reto. Esperamos que el alcalde se mantenga en esa ruta, porque esa es la ruta del futuro.

ABOGADO