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17 de Oct de 2019

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Roberto Ruíz Díaz

Columnistas

Analizando a los vicepresidentes

Con el amargo sinsabor, que me imagino han tenido algunos expresidentes de la región, que vieron, han visto y siguen viendo

Analizando a los vicepresidentes

Con el amargo sinsabor, que me imagino han tenido algunos expresidentes de la región, que vieron, han visto y siguen viendo cómo sus vicepresidentes los han tratado, luego de llegar al poder, muchos candidatos buscarán o buscaron personas más afines y quizás más leales a sus posiciones y decisiones de índole personal, que tomarán en caso de ganar las próximas elecciones.

Así tenemos el FAD, no se salió del guión, sacó de entre sus filas a la que ya había sido candidata a vicepresidenta en las elecciones del 2014, Prof. Maribel Gordon, solo cambió la figura presidencial al turnarse entre Genaro y Saúl, pero perdieron una opción interesante al dejar de lado a Morales que le aportaba algo que a ellos les asusta. La propuesta de Marco Ameglio, fue que descongeló a Mario Boyd, quizás pensando en atraer a los Molirenas de antaño, pero no pegó, es más que insípido y poco le suma al ímpetu de Marco. Quizás Ameglio lo traicionó el término fatal para anunciar a su vicepresidente.

Cuando entramos a analizar a Ana Matilde, buscó paraguas en el exministro Arango, quizás apuntando al agro como fórmula de contrarrestar la figura de Cortizo que también fue ministro de esa cartera. Pero ambos renunciaron antes de tiempo y el sector siguió golpeado y a punta de tanque de oxígeno. Arango le da presencia y veteranía al binomio, pero no aporta ese voto que Gómez rebusca, incluso, dentro del Gobierno al cual sirvió su candidato a vicepresidente. Por ahora Ana Matilde depende de ella misma.

Rómulo apostó a quien le pudiera poner suela a sus ‘florsheim'. Cuando analizo su figura, la veo como José Miguel Alemán en 2004, tipo bonachón, pero su condición social no le deja hacer ‘match' con la canalla, con la gente de a pie, ese pueblo sufrido. No le quedan los zapatos del pueblo y hábilmente buscó alguien que sí lo representa con Luis Casis. Aquí será la suerte que decidirá si la gente termina creyendo, pues al final no se está eligiendo a Casis sino Roux y ahí es donde el análisis se centrará. Que a Casis le falta calle en temas políticos y manejo de cifras, estadísticas o leyes, eso lo suple con la calidad humana que de pronto le servirá a él para el futuro.

Blandón apostó por exportar más experiencia y capacidad, buscó sintonía con el tema de género y apostó a la diversidad étnica de la cual Panamá, como crisol de raza, no ha explotado para bien. Como afrodescendiente, representa un caudal de voto, que habría que ver si Nilda Quijano lo capta. Salida de las extrañas del PRD, da luces a que puede ser un Gobierno de inclusión y no solo de un partido. El lastre del Gobierno le tocará a esa vicepresidenta cargarlo, sin tener arte ni parte, pues no formó parte de él. Pero fue un buen golpe en búsqueda del oxígeno que le falta, ante una gestión presidencial en franco desgaste.

Laurentino Cortizo apostó a su entorno, dejó de lado las peleas internas de los bandos tradicionales que buscan imponer. Sabe que los vicepresidentes, aunque no lo vean ahora, podrán ser los reemplazos y no quiere nada que le perjudique a futuro. La debilidad es que no miró hacia afuera, José Carrizo se representa él, no a la otrora juventud fogosa del partido del discurso nacionalista, no es de esos que se han fajado en medios y defendido al partido. Él es Nito y Nito es él. Lo ayuda la disciplina de partido que tiene el PRD, pues el relevo generacional dentro del partido ya apunta a los 50 años y los ‘dinosaurios' quieren ser eterno. Personalmente, esperé una designación más incluyente de Cortizo, que mandara un mensaje no solo de que han estado fuera de la papa por 10 años, algunos, sino de Gobierno para todos.

Por último, Lombana, que entra en la carrera como empujadera de recreo. Apostó a la experiencia de un abogado y exmagistrado del Tribunal Electoral, que, si bien no es un buscador de votos, puede ser el captador de ese voto maduro, que no está para sobresaltos. Márquez Amado, igual que Lombana, trabajó en el Gobierno de Martin Torrijos, pero sobre ellos no pesa señalamiento alguno. Como anécdota, Guillermo Márquez, ante un llamado de Martinelli para que fuera magistrado, le dijo que no, cuando este le preguntó si contestaría sus llamadas. A la postre perdió un magistrado más ecuánime de los cuales se topó. Sería, por edad, junto con Arango, de los veteranos en estas lides.

Así veo las cosas y así las cuento.

ABOGADO