La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Genaro Villalaz García

Columnistas

El país merece un Ministerio de Cultura

El Estado panameño, históricamente, le ha negado la importancia a la cultura, condenándola a un espacio secundario dentro de las decisiones nacionales.

Para algunos hablar de cultura es una pérdida de tiempo. Piensan que la cultura es un gasto, pero están totalmente equivocados. La cultura es una actividad humana transversal e inherente a cada ser humano. Es fundamental para el desarrollo del ser humano y construye una identidad propia que nos diferencia de otras expresiones culturales.

La pobreza y la marginalidad son una muralla para reconocer los derechos culturales que están sujetos a historias, costumbres, tradiciones, fiestas y manifestaciones culturales que tanto disfrutamos en el país.

El Estado panameño, históricamente, le ha negado la importancia a la cultura, condenándola a un espacio secundario dentro de las decisiones nacionales. Los últimos Gobiernos no le han dado ni los presupuestos ni el apoyo necesario para cumplir con una función tan importante.

El INAC, que es la institución que coordina y fomenta las actividades culturales y folklóricas en todo el país, ha quedado obsoleto con una estructura organizativa deficiente, sin un plan nacional de cultura y sin políticas culturales que muestren el rumbo correcto.

La cultura es fundamental para el desarrollo del ser humano. Hay que entenderla como un ecosistema donde las manifestaciones artísticas y creativas, además de un canal de expresión de las comunidades y del talento local, es también generadora de ‘marca país' en el sentido de que contribuye al fortalecimiento del tejido social, la identidad nacional y la ciudadanía.

El único candidato presidencial que ha explicado su propuesta de Ministerio de Cultura es Nito Cortizo. Para llegar a esta decisión, más de 200 profesionales y artistas del país trabajaron por meses para presentarle una propuesta que fue aprobada, luego de consultas a diferentes exponentes de la vida cultural y artística del país, con toda la seriedad y compromiso que merece una decisión de este tipo.

El nuevo ministerio debe fomentar las nuevas dimensiones de la cultura y la creatividad, así como promover vínculos con sectores —como turismo; micro, pequeña y mediana empresa; comercio e industrias; ciencia y tecnología; seguridad; ambiente; salud y desarrollo social, entre otros— que contienen un componente cultural importante, y cuya atención facilitaría la implementación de políticas públicas efectivas en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Esta institución tiene que ser funcional y fortalecer el ADN de nuestra sociedad, tan deteriorado con el mal ejemplo e influencia de los últimos Gobiernos. Debe apoyar la dinamización de la economía creativa y artística para generar empleos, crear espacios públicos, dotarlos de equipamiento para el acceso a la cultura, fomentar la educación, la sensibilización artística y cultural de los jóvenes panameños en el sistema educativo, proteger el patrimonio histórico, cultural e inmaterial del país, estimular la lectura y el libro, apoyar el folclor y la investigación cultural, e invertir en infraestructura cultural.

Todos los esfuerzos para consolidar la cultura en este nuevo periodo de Gobierno serán necesarios, si queremos que las próximas generaciones de panameños tengan nuevas oportunidades para escapar de la delincuencia y los malos caminos del ocio. El reto es extraordinario, pero vale la pena para lograr el fortalecimiento del tejido social, de la identidad nacional y la ciudadanía.

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