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22 de Sep de 2020

Columnistas

No es música, lo parece... cuidado, te vuelve estúpido

La radio aún no fallece, es la única que salva la pureza de la música. Las tendencias son para los manipulables dentro de un sistema muy inteligente

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Los algoritmos son un mecanismo de manipulación en masa que nos imponen y limita los verdaderos gustos.Pixabay.

Vimos nacer el merengue, la salsa, las baladas, el bolero, el rock, el jazz... todo extraordinario e igualmente lo vimos desfallecer teniendo su expresión reducida a la "hora loca", algo tan nefasto, que si me lo cuentan en 1984, no lo creo; es como si a la medicina se le olvidara la aspirina, para suplantarla por un cigarrillo.

En relación al tema, detallo el resultado del desarrollador de software de Virgil Griffith.

Vivo en Panamá Oeste. Una noche, un joven cuya residencia se encuentra a 2 casas de la mía, me abordó. Generalmente lo veía llegar con su carro blanco con luces de neón y música con muy ato volumen y con el mal denominado género urbano. 

Ese día, de manera particular, este sujeto llamó mi atención porque escuchaba Nirvana. Cuando cruzó frente a mí, me dio las buenas noches, expresándome que me conocía a través de las redes sociales."También pude notar en YouTube que usted era de la televisión en Venezuela", me comentó el joven estudiante de ingeniería, quien agregó que algunos de los responsables de su formación, le explicaron que "el nivel de un buen estudiante es directamente proporcional a la música que escucha". 

Hoy vemos que los 20 años malos le tocaron los sentidos a las generaciones más inteligentes en el ámbito de la tecnología digital y han generado masas más vacías a nivel cultural en el arte, sobretodo el cine y la música. Ha prevalecido la prostitución  audiovisual explícita de la mano de las redes, que se vende por dinero y es impulsada a través de las plataformas creadas ara este fin.

La radio aún no fallece, es la única que salva la pureza de la música. Las tendencias son para los manipulables dentro de un sistema muy inteligente, que explota las debilidades y carencias de las nuevas generaciones, mermando la capacidad de sentir y opacando el talento para traernos un caos que psicológicamente causa consecuencias.

Nos convertirnos en ritmos de sexualidad explícita sin amor, nómadas sin un sentido de vida. Pasando por la música electrónica con comportamientos de robots que no fuman, no beben, no comen carne…pero en sus fiestas toman agua de forma desmedida, que se vende por el precio de una botella de Whisky; todo perfectamente diseñado para generar ganancias millonarias a costos irrisibles a cambio del consumo de drogas sintéticas. Son un símil de aparatos y sonidos al ritmo de la taquicardia inducida por un disc-jockey.

En líneas generales, las melodías de hoy día se reflejan en ritmos que desfiguran el idioma. Se trata de una mala imitación de la música, entre otros aspectos técnicos; son canciones vacías, sin contenido, con sonidos repetitivos, mediocres y un contenido básico, donde se han prohibido el cortejo, la admiración y el romanticismo.

Es la representación y evocación de un espíritu para diversos colectivos que le llaman música urbana y realmente no tiene nada que ver con la urbe. Por ejemplo, Jennifer López y Pitbull inauguran un mundial de fútbol en Brasil, y aún no sé si cantan, hablan, bailan o solo están allí.

El dilema está entre la radio vs las plataformas digitales que se basan en un simple algoritmo predeterminado por las tendencias impuestas. Es inadmisible un mundo sin Internet con plataformas que buscan permanezcamos arrodillados, proporcionándoles información para que ellos nos oferten productos que nos satisfagan. Es importante resaltar que generaciones anteriores tuvieron acceso a la música del 'grunge' o el alternativo como los Aterciopelados, por la existencia de emisoras de riesgo, donde se atrevieron a romper con el 'rock happy metal'. En definitiva los algoritmos son un mecanismo de manipulación en masa que nos imponen, limitando los verdaderos gustos. Si desea un mundo homogéneo, conéctese a una plataforma y escriba su diario audiovisual. Los más arriesgados sintonizamos la señal de una radio, un sonido que ilumine nuestro futuro y sea apropiado. 

No quiero ni imaginar que como banda sonora de nuestras vidas el tema sea 'A ella le gusta la gasolina' o 'Felices los 4'.  

Las consecuencias de estas tendencias han sido la involución y estatización de fenómenos como Carlos Vives quien termina grabando con otros o Shakira, quien fue fantasiosa, social y romántica con canciones como 'Estoy aquí' y ahora está limitándose a divertir, como un producto de la fábrica Estefan en Miami. Por otra parte vemos a un señor italiano, de unos 70 años (Gianluca Vacchi), tatuado, con buen cuerpo, que es bailarín y se convierte en tendencia, pero no importa la música, cuando viven supuestamente de ella.

“La música es armonía melodía y ritmo, y lo que hoy existe son ritmos. No escuchamos música, pero como no hay ninguna ley que proteja a la música, la violan impunemente”, Charly García.

Por: Celso de Oliveira Sechi para La Estrella de Panamá y Sonoclips.