Temas Especiales

24 de May de 2020

Eduardo L. Lamphrey R.

Columnistas

COVID-19 y la gran crisis global del siglo XXI

Definitivamente, el COVID-19, inventado y experimentado por los grandes capitales del orbe, trastorna y transforma todos los escenarios geopolíticos, socioeconómicos y culturales del mundo.

Definitivamente, el COVID-19, inventado y experimentado por los grandes capitales del orbe, trastorna y transforma todos los escenarios geopolíticos, socioeconómicos y culturales del mundo. Esta crisis mundial, exacerba la lucha por el poder mundial entre la dupleta Rusia-China Popular vs Estados Unidos-Israel-Gran Bretaña, pagando los platos rotos la Unión Europea. Países tercermundistas, como Panamá, miramos temblorosos esta gran pelea, apostándole a uno de los dos grupos, entendiendo que no existe la mínima posibilidad de interferir en ese gran combate. Es la gran batalla entre un machacado modelo neoliberal y el resurgimiento del Estado benefactor de Keynes y el monetarismo de Friedman.

Escribir sobre este tema, la verdad, es atormentante, a muchos le es imposible pensar que un nuevo Gobierno mundial, en busca de consolidar su poder hegemónico en el mundo, dinamice una crisis total, con muertos incluidos, que lancen a muchas economías al precipicio, donde no les queda más remedio que sumirse a los designios del inventor de la crisis y plegarse a su total mandato. Esta es nuestra realidad, un virus de laboratorio, dirigido a sus grandes competidores, sea chino o gringo, que descontrolado ataca a su inventor y de paso, como efecto colateral llega a nuestro territorio latinoamericano. Colateralmente, enemigos de más bajo perfil tendrán duros ataques, como es el caso de Italia, España, Irán, Corea, Japón, Francia, Alemania y otros. Para nuestro continente, seguro que Venezuela, Brasil, Nicaragua, el Ecuador, Cuba y otros, serán embestidos por esta nueva crisis. Como buenos caribeños y mostrando nuestro exótico arsenal genético, improvisando, enfrentamos al COVID-19 con programas importados que nos aíslan del contexto social, unidos por el hambre y el miedo a la muerte. Pero echamos pa'lante, con o sin ayuda del que nos manda actualmente, politizando el momento y reídos por ver enfrentados a los frentes oligárquicos y populares en la Asamblea Nacional.

Nuestros peleles políticos protegen sus intereses y los de sus aliados, tal como ocurre a nivel mundial, por lo tanto, nuestras grandes mayorías, terminaremos con hambre, muertos, enfermos y marginados; nuestros grandes empresarios terminaran con más capital y con más poder político.

Ante un poder único y homogenizado, bailaremos al son que nos toquen, no importa si bailamos sin zapatos, mugrientos, hediondos, pero reídos ante la cara impávida del nuevo rey del nuevo orden internacional. Como buenos soldados, seguiremos las directrices importadas frente al COVID-19, programa que se cumple a cabalidad en todo el mundo y con los mismos parámetros; aislamos a los ciudadanos, cercamos mercados, nos aislamos del resto del mundo, nos subsidiarán la demanda y nos curarán cuándo nuestra nueva demanda sea regulada, controlada, amedrentada y atemorizada por no saber cuál será nuestro futuro incierto.

En Panamá, el COVID-19 tiene afectados a más de 5000 conciudadanos, más de 200 defunciones, un Gobierno que improvisa y trata de imponer su criterio político que no afecte a la oligarquía nacional y mucho menos la internacional, regulando el descontento social a través de subsidios, mercados, cuarentena domiciliaria, módulos académicos, trabajo domiciliario y despidos por montón. Pero somos fuertes en el sector servicios, este sector frenará la baja en el crecimiento económico. Somos el puente necesario para el traspaso de las mercancías de un lado al otro del mundo y con muy bajo costo, tenemos un buen mercado bancario/financiero y seguro y reaseguro para todas estas grandes empresas multinacionales; tenemos un hub logístico empoderado del mercado competitivo que requiere el mercado globalizado; presentamos un entorno sociopolítico pacífico y “democrático”, somos caribeños, interioranos y afrodescendientes, mezcla genética que no se amilana ante ningún coronavirus. Sobrevivimos a punta de brebajes caseros y santerías; comprendemos que todo cambió, somos un “número” que cobra, paga, compra y se endeuda; estamos con el repre que nos lleva mercado y bono solidario, no sabemos quién gane esta contienda global, lo importante es que usen el Canal, la zona libre y los bancos; eso dará para hacer puentes, metros, carreteras y producción alimentaria. Así sobreviviremos al COVID-19 y lo haremos ante el COVID-20, 21 y otro más que inventen los nuevos amos del nuevo orden internacional. Algún día nos tocará mandar la parada, sin COVID y sin destrucción económica del mundo.

Economista