Temas Especiales

02 de Jun de 2020

Yuleidy Mendives

Columnistas

Impacto emocional de la pandemia del COVID-19 en Panamá

En los años 1960 en Panamá se da inicio a los primeros brotes de una epidemia de poliomielitis y frecuentes olas de tosferina, gripe, varicela y alfombrilla.

En los años 1960 en Panamá se da inicio a los primeros brotes de una epidemia de poliomielitis y frecuentes olas de tosferina, gripe, varicela y alfombrilla. En Panamá, por ser un país de tránsito, no solo estamos expuestos a una epidemia, sino a un sinfín de enfermedades que se pueden llegar a convertir en una pandemia, como la que estamos viviendo actualmente con el coronavirus.

Ante el panorama que me he esbozado, voy a plantear mi opinión, basada en mi formación como estudiante de Psicología. No es fácil escribir sobre una situación que afecta a todo el país, sobre todo porque tenemos un sector de la población con diferentes respuestas emocionales y conductuales, como la ansiedad, depresión, poco control emocional y violencia intrafamiliar, por mencionar algunas y esto de alguna manera se ha relacionado con la interrupción de la vida cotidiana.

Existe una correlación entre las respuestas emocionales y la poca apertura al cambio y es que generalmente el ser humano no está listo para los cambios abruptos, por lo cual las emociones en la mayoría de los casos llevan a los individuos a un estado de negación constante, que es un mecanismo de defensa para sobrellevar la carga emocional que se está experimentando en el momento.

La sobrecarga emocional que la población está experimentando se percibe en el enojo que se observa a través de las redes sociales, cuando expresan por qué no se habían tomado las medidas necesarias para que este virus no llegara a nuestro país. El enojo también tiene una connotación en el aspecto financiero, por la falta dinero para sufragar los gatos básicos de un hogar y lo pudimos constatar en los medios de comunicación televisivos y escritos en las constantes protestas, intentos de saqueos, el incumplimiento de las medidas de cuarentena; todas estas manifestaciones guardan una estrecha relación con cómo las emociones influyen en las decisiones que se toman.

Otras de las emociones que experimenta la mayoría de la población es el miedo y se puede analizar desde dos vertientes, la primera el contagio del virus, ya que por su alta letalidad la mayoría de los individuos lo asocian con la muerte y esto hace que la población empiece a somatizar, es decir, a tener síntomas del coronavirus y esto se ha podido constatar en la sobrecarga de los canales de comunicación y de las plataformas que habilitó el sistema de salud. Mientras tanto, la otra vertiente la analizo desde el punto de vista a futuro. ¿Qué va a suceder después que pase el virus? Y es donde el estrés y la ansiedad anticipan respuestas extremistas, producto de estos pensamientos y esto es algo que no solo se observa en esta pandemia, sino que se ha convertido en algo del diario vivir.

Todo este panorama lleva a la población a una nueva adaptación, es decir, a una nueva vida en familia con diferentes roles, aunque existe una tendencia a que las familias se desintegren, término erróneo, pues solo la materia se desintegra. La familia es la célula básica de la sociedad y en esta cuarentena es tu mejor aliado para lidiar con el encierro, tanto físico como emocional.

Para finalizar, a continuación te brindo algunas recomendaciones para que mantengas una buena salud mental:

? Realiza ejercicios diarios en casa, como, por ejemplo, caminar dentro de tu casa o departamento, esto te ayudará a sentirte más liberado, tanto física como emocionalmente. Si eres deportista profesional, adecua rutinas que te permitan seguir con tu entrenamiento.

? Planifica tu día, esto te ayudara a no sentirte envuelto en la rutina, algunas ideas para esta recomendación serían: dedicarle tiempo a tu jardín, preparar alguna receta, tener algún tiempo para convivir con tu familia, dibujar o algo que sabes que no está frecuente dentro de tu rutina.

? Duerme, al menos, siete u ocho horas por día, no olvides no dejar por fuera siestas en el día, de al menos 30 minutos.

? Lleva una dieta balanceada que no afecte tu salud.

? Verifica información de fuentes confiables (Ministerio de Salud, Caja de Seguro Social).

No olvides que cuidar tu salud física es tan importante como la psicológica, por eso te invito a que, si tienes alguna crisis emocional, lo primero que debes saber es que no estás solo y que tienes una línea gratuita, como el 169, o entrar al consultorio virtual de R.O.S.A, a través de rosa.innova.gob.pa para recibir atención psicológica.

Por último, recuerda que la única opción para combatir el virus es quedándote en casa.

Psicóloga