• 01/03/2010 01:00

Otro desparpajo más

Está pidiendo una Constituyente el partido antidemocrático por excelencia. Cuando en 1972, antes de ser partido, pero la misma gente, en...

Está pidiendo una Constituyente el partido antidemocrático por excelencia. Cuando en 1972, antes de ser partido, pero la misma gente, en su mismo ambiente, dispuso la promulgación de la Constitución del mismo año. Dicha Constituyente encarnó la burla más descarada y despiadada al Soberano de Panamá.

Para perpetrar dicho mamotreto, el 95% de la población eligió al 5% de los Representantes de Corregimientos —los habitantes de los corregimientos más poblados, con 25 representantes y un voto cada uno— y el 5% de la población eligió al 95% de los representantes de corregimiento (480 representantes, con un voto cada uno). Invito a los estudiosos de las estadísticas a que localicen estas cifras en la fecha de la elección de los borregos y confirmarán esta afirmación.

La Constitución de 1972, que por desventura nos rige, tiene parches donde no es la llaga, fue producto de los cuarteles y solo de los cuarteles. Es única Constitución del mundo que tenía en su articulado el nombre del gendarme que disponía del destino de los panameños.

Encontrarán en dicha investigación estadística que hubo, y hay todavía, varios cientos de corregimientos con 25, 50, 75 habitantes, todos con derecho a un voto, y 25 corregimientos con varios miles de habitantes y con derecho también a un voto cada uno.

En resumen, no solo cuatro gatos perpetraron el mamotreto, sino cuatro gatos, que no sabían siquiera ñarrear y, por lo tanto, lo único que hacían era lamer las botas de los gendarmes. Tan solo hubo una voz que clamó en el desierto: Luis Emilio Veces, voz que pasará a la historia por su valentía y hombría de bien.

Ironías del destino y hoy se plantea dentro del seno de dicho partido una Constituyente. Y si estos personajes abanican dicha posibilidad, ojo, mucho ojo, porque ellos no generan nada positivo. Si porque han sido el partido fuerte dentro del territorio panameño y que por ello podrán imponer artículos de marras, que lo olviden, porque a la hora de una verdadera Constituyente, la unidad monolítica del pueblo panameño hará prevalecer la voluntad del soberano, para que no haya jamás una constitución en donde prevalezca la voluntad de un partido o de un hombre o de los cuarteles.

Siempre me he manifestado a favor de una Constituyente, sobre todo porque la Constitución que nos rige lleva en su seno el más oprobioso de los pecados y de este solo nos libraremos con un nuevo documento, de avanzada, como la de 1946, pero desde luego que represente la corriente de los cambios que el mundo moderno nos exige y en donde predomine la voluntad del pueblo en todos sus aspectos.

Así son las cosas.

*Empresario.juramor777@hotmail.com

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