El movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 a.m., hora local, y tuvo una profundidad estimada de 76 kilómetros
- 01/12/2008 01:00
Un sorbito de su propia medicina
Balbina Herrera, acostumbrada a ser ella la que tenga el sartén por el mango, la que rofea y que nadie se atreve a rofear , que defendió a su general Noriega hasta al final, aún cuando ahora no se sonroja para negarlo, ha tenido que ceder a las exigencias de su mayor competidor. Ese mismo que por escasos margen, o, más bien, por triquiñuelas clásicas de antaño, perdió, o, más bien, puso en peligro su existencia política.
“No dejes que nadie nos enrede” , frase celebre de Balbina, para, al final y por la espalda, darle el zarpazo a Juan C. Navarro. Lo cierto que acostumbrada a ser la recetaría de líneas y directrices, ha tenido que probar, aún contra su voluntad, un sorbito de su propia medicina. No le gusta la idea, pero ha quedado enredada con Navarro.
Lo curioso de todos estos movimientos y las preguntas que se dan, es si ¿Martín sabía de este acuerdo?, ¿los ataques de Navarro fueron consensuados con Balbina, para tomar distancia de Martín?, ¿hay una agenda oculta, que busque desplazar a Martín Torrijos de la dirección del partido? Esta última pregunta va muy ligada al hecho de que Balbina controla la mayoría del CEN, y sumando a Navarro, Martín queda solo con Rod Díaz y Elías Castillo.
Sobre lo que sí debemos estar preparados, es para comenzar a escuchar los desmentidos públicos de Juan Carlos Navarro, pues ahora Balbina Herrera no será de izquierda y ni siquiera sabe quién es Hugo Chávez, jamás tuvo relación con Noriega, ni fue alcaldesa de San Miguelito cuando se dieron las violaciones a derechos humanos y asesinatos.
Por suerte para Navarro, ya no tiene que preocuparse como antes, cuando decía que no quería que su partido sufriera si la candidata era Balbina, por su pasado oscuro.
Hay que analizar quién gana en esta movida, pues Balbina ganando, gana solo ella, porque la gente vota por presidente no por vicepresidente; si pierde, pierde ella, y Navarro y los dos pueden ir despidiéndose de cualquier actividad política posterior.
Navarro por su parte pierde en todos los escenarios, pues lo más que puede llegar a ser es un segundón sin arte y oficio.
Aparte, a estas alturas ¿qué le importa?, si la que no tiene palabra, al final él sabe que no le va a cumplir.
De todas formas, Balbina ya debe saber cómo se sienten los miles de PRD que son obligados a tomar decisiones que no les gustan, porque ahora simplemente ha tenido que acatar una decisión a regañadientes. Pero lo que sí debe saber, es que sigue quedando como una persona sin palabra, como tanto se lo repitió Navarro.
Así veo las cosas y así las cuento.
-El autor es abogado.roberto_ruiz_diaz@yahoo.es