El movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 a.m., hora local, y tuvo una profundidad estimada de 76 kilómetros
En mi condición de secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) quiero enviar un entusiasmado mensaje de felicitación a la Academia Panameña de la Lengua, a su director Jorge Eduardo Ritter, a su directora adjunta Margarita Vásquez, a toda su junta directiva y a sus miembros de número y correspondientes en la oportunidad de su primer centenario.
Repasar hoy su amplia cosecha de logros resulta una tarea muy compleja para una institución que ha mantenido activa durante un tiempo tan largo la llama de la preservación del idioma como objetivo fundamental.
Así, la historia de la Academia Panameña de la Lengua pudiera resumirse en un trío de momentos que guardan relación con los motivos de lengua y cultura que desarrolló, desde aquel año fundacional de 1926 y hasta este festivo de 2026: el rechazo del anglicismo innecesario, la iluminación americana de la lengua y la madurez panhispánica.
Teniendo vivos estos asuntos tan capitales ha transcurrido la biografía de una institución que, como el propio país de fértiles diálogos y de nobles acuerdos al que representa en la lengua, ha fructificado al amparo de la feliz idea del Libertador Simón Bolívar que bautizó a Panamá como la cuna de la anfictionía americana y que en ella celebró, como si de una nueva Grecia se tratara, el fastuoso “Congreso Anfictiónico de Panamá”, en 1826, con el que selló el compromiso mayor para constituir una confederación de repúblicas en la América española.
La Academia Panameña de la Lengua es para todas las academias de la ASALE una corporación anfictiónica comprometida con el español como lengua confederada en donde las variedades son entendidas como identidad del español propio y del español de todos; metas máximas de lo que en la actualidad entendemos como democracia de la lengua.
¡Enhorabuena por estos cien primeros años, que son el mejor augurio de los próximos cien que vendrán!