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19 de Nov de 2019

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El puente entre las culturas

M ucho me ofende el día a día de los últimos tiempos. Mucho nos ofende. Pero hoy es un día que creo especial, es el Día Mundial del Libr...

M ucho me ofende el día a día de los últimos tiempos. Mucho nos ofende. Pero hoy es un día que creo especial, es el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, declarado por La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). A pesar de la bajeza con que algunos obran en estos días, creo preciso que la Humanidad se regocije por lo que ha alcanzado y porque hay pocos vehículos tan importantes que unen el pasado con el presente; vínculos que trabajan afanosamente por garantizar un futuro en donde todos nos podamos encontrar sobre el mismo terreno.

Por esas coincidencias de la vida, tres grandes escritores de la literatura mundial fallecieron el 23 de abril de 1616: Miguel de Cervantes Saavedra; William Shakespeare y el escritor Gómez Suárez de Figueroa, mejor conocido como el Inca Garcilaso de la Vega. UNESCO señala que varios otros escritores de significativa importancia fallecieron durante el mes de abril, entre los que reconocen al escritor colombiano de poesía y cuentos Manuel Mejía Vallejo; el galardonado novelista francés Maurice Druon; el catalán Josep Pla, escritor y periodista y el multilingüístico; Vladimir Nabokov, poeta cuentista y novelista ruso. El portal de la UNESCO subraya que: ‘Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural. La idea de esta celebración partió de Cataluña (España), donde este día es tradicional regalar una rosa al comprador de un libro’.

Se estima una producción de unos 130 mil millones de libros publicados en el mundo hasta la fecha, acelerada y masificada por la invención de Gutenberg de los tipos de plomo en 1448. Hoy, se prevé la multiplicación, debido a la digitalización de las publicaciones, que hará más posible la difusión de los conocimientos que contienen.

Pero hay un acontecimiento muy especial en la celebración de hoy, que la agrega notoriedad. La UNESCO decidió celebrar las traducciones ‘coincidiendo con el 80 aniversario de la base de datos Index Translationum, que contiene información sobre traducciones publicadas, proporcionada por bibliotecas nacionales, traductores, lingüistas, investigadores y bases de datos de todo el mundo’.

Yo quiero ir un poco más a fondo y felicitar a los traductores de todos los idiomas, que muchas veces no gozan del respeto y aprecio que merecen. Muchas empresas modernas comenten el error de obviar sus experticias, por los favores de sabiondos improvisados y ofrecidos, que creen saberlo todo.

Por ejemplo, los traductores profesionales son la garantía, muchas veces, entre la vida o la muerte en algún proceso hospitalario a nivel internacional, en donde equipos de diversas nacionalidades realizan intervenciones médicas de alto riesgo. He sido testigo, en más de una ocasión, de las veces que cualquier advenedizo ha pretendido realizar a la ligera esta tarea tan especializada. La labor de estos profesionales, conocedores del idioma, ha sido invaluable a lo largo de los años a la hora de negociar el fin de la guerra, para procurar el camino hacia la paz entre facciones rivales. Una frase o una palabra mal traducida o mal interpretada puede dar al traste con los espacios negociados por el bien común. Ellos son los verdaderos constructores del puente entre las culturas, entre los mundos documentales y creativos que han hecho posible entender los diversos caminos de los que venimos y que algún día esperemos que se encuentren en un solo fin.

No es un oficio fácil. En Panamá para obtener la licencia de traductor existe un estricto proceso que se debe cumplir: ser de nacionalidad panameña, conferir poder debidamente notariado a un abogado, presentar la petición, preparada por un abogado ante la ministra de Educación, solicitando la licencia de Traductor Público Autorizado en los idiomas correspondientes. Certificado de nacimiento, copia notariada de la cédula de identidad, hoja de vida en español, documentos que acrediten la especialidad del idioma (diplomas, certificaciones o créditos), realizar dos pruebas ante examinadores asignados por el Ministerio, para que se compruebe el conocimiento del idioma. En la Unesco se requiere de dos a tres años de experiencia como traductor, preferiblemente en una organización internacional y se requieren 10 años de experiencia como requisito para ser traductor y revisor, preferiblemente en Unesco u otro organismo internacional.

Cuando debemos tomar el tiempo para conversar sobre lo que ha ganado la Humanidad en términos de entendimiento entre culturas, gracias a la labor de escritores, autores y traductores, nos avergüenza reconocer que como grupo social y cultural, en este país, no hemos avanzado. Están aquellos que prestos, critican a los que vemos desventajas y que subrayamos las deficiencias en medio de las bonanzas y oportunidades económicas. Nada de eso vale la pena si no podemos construir un mejor conjunto humano.

Para avanzar las causas humanas hay que tender puentes entre todos. Hay quienes solo saben destruirlas mediante la intriga y la ofensa. Ofendidos estamos todos los que creemos que seremos mejores en la medida en que celebremos días como hoy y marginemos a los que solo saben destruir las posibilidades mediante la descalificación y la humillación. Vergüenza debieran sentir, vergüenza.

COMUNICADOR SOCIAL.