Temas Especiales

24 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Un ‘atypique auto-coup d’Etat’

Que traducido al idioma de Cervantes significa un autogolpe de Estado atípico y titulé este artículo en francés, porque el autogolpe que...

Que traducido al idioma de Cervantes significa un autogolpe de Estado atípico y titulé este artículo en francés, porque el autogolpe que ha venido forjando un sector político-económico dominante de este país es totalmente atípico. La historia y los especialistas nos dan a conocer las características comunes a todas estas interrupciones a la vida democrática y una de esas características es que no son espontáneas.

Dicen los entendidos que un presidente no decide empezar a prepararse para un golpe de Estado cuando llega al poder, sino que lo prepara de antemano, antes de iniciar la campaña electoral. Llega a la Presidencia con esa tarea preconcebida. Para eso, el candidato y ‘futuro presidente’, en complicidad con sus acólitos, se sirve de disímiles sectores sociales: empresarios, círculo de profesionales, asociaciones civiles, amigos, militares, lúmpenes, cobijados todos bajo el paraguas de un seudo partido político. En pocas palabras, se recurre a los más intrincados mejunjes, con el objetivo de llegar y llevar al poder al ungido.

Una vez en el poder, se gestiona el autogolpe.

Contrario a la práctica liberal de la democracia, lo que el autogolpe inquiere es un gobierno donde el presidente tenga facultades extraordinarias, poder altamente concentrado y mínima rendición ‘social’ de cuentas. Un autogolpe significa interrupción de las garantías constitucionales, disolución de los órganos Legislativo y Judicial, debilitamiento del sistema de partidos y se gobierna por decretos presidenciales.

El gobierno que resulta de un autogolpe echa mano de referéndums y de encuestas, con el fin de recaudar, simplemente, datos de información y no para modificar el medio en el cual se desenvuelve la sociedad. Estas herramientas de la estadística desempeñan la función de vínculo con la población; sustituyendo, de esa forma, el papel que juegan los partidos políticos, la asamblea legislativa, la sociedad civil, los gremios de trabajadores, estudiantes y profesionales coartando el derecho de éstos y demás sectores a manifestarse; descartando toda posible expresión de oposición.

De acuerdo a los especialistas en este tema, en Panamá se ha venido gestando un autogolpe de Estado totalmente ‘atípico’. Y sustentan este argumento con base en la premisa verdadera de que ni el presidente, ni sus allegados, han tenido (ni tienen) la capacidad para concebir, de antemano, un golpe de Estado. Se dieron cuenta que podían perpetrarlo después de llegar al poder y gracias a las debilidades del sistema político imperante y a la falta de valores cívicos y morales de algunos de los que ocupan las poltronas del hemiciclo legislativo.

Es atípico este autogolpe de Estado, porque la cúpula del poder se ha tomado la Asamblea de Diputados sin necesidad de disolverla y ha impuesto, para que la dirija el que más irresponsabilidad ha mostrado en asistencia a las sesiones y el menos representativo de la ‘clase política’ panameña.

Es atípico, porque no ha tenido necesidad de atomizar la Corte Suprema de Justicia, pues la mayoría de los magistrados de la misma pasan ‘agachados’ ante los exabruptos jurídicos, los actos subjetivos de las autoridades públicas y cuando éstas infringen, por acción u omisión, los principios constitucionales.

Es atípico, porque utilizaron todos los subterfugios a su alcance para destituir a la procuradora y nombrar, en su lugar, uno que no fuera hostil al régimen.

Es atípico, porque primero se han tomados todos los órganos e instituciones del Estado (a excepción del Tribunal Electoral) y luego han decidido la suerte a seguir de los mismos.

Es atípico, porque se ha vulnerado la legitimidad institucional establecida en el Estado panameño no de modo repentino y violento, sino deliberada y dócilmente.

Es atípico, porque los que han promovido este autogolpe no han podido acallar las manifestaciones de protesta de la sociedad civil ni de los medios de comunicación en general.

Es atípico, porque no lograrán mantenerse en el poder más allá del 30 de junio de 2014.

ECONOMISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.