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26 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La educación

Los valores son elementos indispensables para una sana convivencia en sociedad. Entendemos por sociedad una agrupación natural o pactada...

Los valores son elementos indispensables para una sana convivencia en sociedad. Entendemos por sociedad una agrupación natural o pactada de personas que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o algunos de los fines de la vida. En esta ocasión me refiero a la educación que es fundamental para el desarrollo de una Nación.

La educación es perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, entre otros, como puede ser enseñar los buenos preceptos de urbanidad y cortesía. Es el proceso multidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores y costumbres. La educación se comparte entre las personas por medio de nuestras ideas, cultura, conocimientos y no siempre se da en el aula de clases.

Llama mucho la atención que los panameños pudiésemos ponernos de acuerdo en un tema como el Canal de Panamá; sin embargo, no parece que llegamos a un acuerdo con respecto a la educación. Vemos en las noticias a diario las quejas de varios sectores de la sociedad con respecto a este tema y la verdad es que poco se ha avanzado. Algunos siguen pensando que se trata solamente de hacer un plan educativo, otros que se trata de hacer carreras nuevas, otros que se trata de la calidad de los maestros, otros que el ejemplo que los niños y jóvenes observan e imitan de los adultos no es el mejor, otros que la educación se ha transformado en un mero negocio. Al final, existen varios elementos que no pueden ser soslayados a la hora de analizar la situación actual y, en paralelo, decidir a dónde queremos que llegue nuestra Nación.

La formación de nuestros niños ocupa un puesto primordial dentro de todo esto, si queremos comenzar la transformación total. Para ello, es necesario se den las herramientas y transformaciones a los maestros, quienes se encargarán de implementarla. Otro eje de trabajo debe ser la formación de técnicos e incentivos para las multinacionales que recluten y capaciten el recurso humano panameño. En cuanto a la educación universitaria no sólo es cuestión de graduar, sino que ese producto pueda ubicarse rápidamente y, mejor aún, si parte de la carrera incluye la práctica profesional, para que las empresas puedan tener acceso al mejor talento y que este potencial pueda tener alguna experiencia. También hay que pensar en las posibilidades que se abrirían con los intercambios de profesores de un país y que vengan otros acá. Podemos aprender mucho de las experiencias de otras latitudes.

Nuestros jóvenes experimentan el dilema de la mundialización, cuyas manifestaciones ven y a veces sufren, y su búsqueda de raíces, referencias y pertenencias. La educación debe afrontar este problema porque se sitúa, más que nunca, en la perspectiva de la sociedad global, en el núcleo del desarrollo de la persona y las comunidades. Tiene la misión de permitir a todos sin excepción hacer florecer todos sus talentos y todas sus capacidades de creación, lo que implica que cada uno pueda responsabilizarse de sí mismo y realizar su proyecto personal. No podemos olvidar las exigencias de la ciencia y la técnica, del conocimiento de sí mismo y de su medio ambiente, o de la creación de capacidades que permitan a cada uno actuar como miembro digno de una sociedad, de un mundo mucho mejor.

Al final, no estamos solos cuando vivimos en sociedad, y si queremos pertenecer a una que sea sana, se debe procurar que los ciudadanos participemos en las transformaciones y hagamos valer nuestras convicciones profundas positivas, nuestros valores. Así lo lograríamos.

COLABORACIÓN COMISIÓN VALORES CLUB ROTARIO PANAMÁ.