¿Aumento que beneficia a pocos?

Actualizado
  • 01/01/2011 01:00
Creado
  • 01/01/2011 01:00
PALABRA. ‘Pan para hoy, hambre para mañana’. Con estas palabras el economista Horacio Estribí se refirió a los efectos que posiblemente ...

PALABRA. ‘Pan para hoy, hambre para mañana’. Con estas palabras el economista Horacio Estribí se refirió a los efectos que posiblemente se derivarán del reciente aumento del salario mínimo, anunciado por el Ejecutivo el miércoles pasado. El también economista y expresidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), John Bennett, se mostró igualmente escéptico frente a esta medida, que implementa un aumento salarial que se sitúa entre el 15% y el 18%, el cual empieza a regir desde el día de hoy. ‘La planilla privada no sólo va a crecer, sino que se va a generar más desempleo. Y, nuevamente cuando eso se haga aparente ya nadie se acordará y dirán que es por la Luna o quién sabe por qué’, advirtió Bennett.

El economista señaló que los gobiernos deberían efectuar ‘estudios serios luego de aplicar estas medidas de intromisión en los asuntos económicos de los ciudadanos’ para establecer cuál fue el impacto de este tipo de medidas. Sin embargo, afirmó que no lo hacen porque en el fondo son ‘medidas politiqueras y demagógicas’, que lo único que pretenden es hacer ver que ‘se está resolviendo un problema, y la gente se lo traga porque no entienden de economía’.

Para el economista Felipe Chapman, no le correspondía al Gobierno implementar un aumento salarial. Considera que esta iniciativa debió surgir de un acuerdo entre trabajadores y patronos. Sin embargo, los mismos no pudieron lograr un consenso durante las reuniones de la Comisión de Salario Mínimo.

¿AUMENTO O REGULACIÓN?

Añade que el Ejecutivo debió tomar en consideración factores como la variación y el aumento de los precios y los niveles de productividad del país. ‘Igualmente era menester considerar si se están aprovechando al máximo las oportunidades que el mercado le está ofreciendo a la economía local’, manifestó Chapman.

Destacó que una regulación de precios -con el objetivo de que hacer más asequibles los costos de la canasta básica- constituiría ‘un retroceso importante, ya que provocaría un desabastecimiento de algunos productos y la desmejora de su calidad’. ‘Se daría una disminución en la oferta de productos y servicios, al tiempo que se desalentaría la competencia, por lo que el consumidor sufriría’, vaticinó el economista.

Para Bennett este aumento salarial ‘no es más que un control de precios que no beneficia a la comunidad en general, sino a una parte muy pequeña del sector formal’. ‘Los controles de precio son propios de países socialistas y jamás en 4 mil años de historia han sido provechosos, sino todo lo contrario. No son sostenibles en el tiempo y terminan produciendo pobreza’, dijo.

CONDENADOS A LA INFORMALIDAD

Chapman subraya que un aumento de salario entre el 15% y el 18% constituye una ‘barrera adicional ficticia que dificulta la creación del empleo formal y es un incentivo a la propensión del empleo informal’. Comenta que actualmente se ha dado un incremento del mercado informal por problemas de salario mínimo y elementos del régimen laboral que dificultan el paso del sector formal al informal, y el acceso a la cobertura social’.

‘No sólo se traducirá en un mayor traslado humano al sector informal, que ya anda por el 44%, sino que también producirá desempleo. Tomemos el ejemplo de una mujer que tiene un salón de belleza pequeño con cuatro asistentes en el salario mínimo y que además ganan propinas. Quizás la dueña de salón se lleva a casa unos $900 al mes. Pero ahora tendrá que aumentar a sus asistentes y quedará ella ganando igual que estas. ¿Entonces para qué sería el negocio? Su única salida sería despedir a algunas asistentes; pero eso también le mermará su productividad’, argumentó Bennett. Agrega que los que están en el sector informal no serán beneficiados por el incremento salarial, pero sí experimentarán el aumento de precios que ‘invariablemente podrá producirse’.

ECONOMÍA Y SOLIDARIDAD

Francisco Bustamante, economista jubilado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), considera que un ‘nivel de salarios altos o bajos no significa nada si no se vincula al nivel general de precios y, obviamente, a la productividad’. ‘Los salarios son relativos en la medida que lo que realmente importa es el poder de compra comparado con otros escenarios económicos’, expresa quien se desempeñara como gerente ejecutivo del Banco Nacional de Panamá (BNP).

De acuerdo con una investigación realizada por Bustamante, el costo de la canasta básica ha experimentado un alza sostenida desde el 2003. ‘En la Comisión Nacional de Salarios el punto de referencia para los sindicalistas era el costo de la canasta básica. Para los empresarios era la productividad como elemento rector en la fijación de salarios. Pero qué pasa cuando el salario requerido para cubrir las necesidades del trabajador es mayor que su productividad. ¿De qué lado se encuentra la razón?’, apuntó Bustamante.

Bennett explica que parte del problema radica en la errónea presunción de que ‘con el salario se estaría pagando el mantenimiento del trabajador y de su familia y eso no es así’. ‘Cuando compras un raspado, por ejemplo, ¿estás pagando para mantener al raspadero y a su familia? ¿O le estás pagando por el raspado?’, aseveró.

Afirma que el tema del salario mínimo no es más que otra argucia ‘para sacar el tema del ámbito de lo económico y ponerlo en el ámbito de visceral y apelar al sentido humanitario de la gente. Es un juego en el que serán pocos los que realmente se verán beneficiados. Al resto le tocará ‘los perjuicios que vienen de ñapa con todo esto’.

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